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Tres años sin mamógrafo en el Clínicas para pacientes y docentes

Mujeres “peregrinan” por una mamografía y estudiantes de Imagenología no tienen mamógrafo para estudiar

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11 de febrero de 2019 a las 05:02

Leticia Costa Delgado

Las palabras “cáncer” y “mama” forman parte de la vida cotidiana de cientos de miles de uruguayos. Lamentablemente, casi no existe habitante de este país al que no le haya tocado tener un familiar o una amiga que haya atravesado esta enfermedad, o sea hijo, hermano o primo de alguien que perdió la vida por ella.

El presidente de la República en Uruguay es uno de los oncólogos más reconocidos del país; en un rincón del continente donde la enfermedad es la principal causa de muerte de las mujeres.

Sin embargo, el Hospital de Clínicas no tiene mamógrafo. En realidad, hay uno que está obsoleto; se trata de una mole de la década de 1960 que fue desmantelado por completo cuando se remodeló el área de Imagenología mamaria. 

La jubilación de ese antiguo equipo se dio hace tres años. Desde entonces, no hay mamógrafo en funcionamiento en el principal centro de atención pública del país.

Soledad Milans, profesora adjunta (grado 3) del Departamento Clínico de Imagenología del Hospital de Clínicas y encargada del área de mama, explicó que las pacientes del hospital son derivadas para las mamografías al Instituto Nacional del Cáncer (INCA) y luego las informan en el centro hospitalario. "Pero es un trajín (de pacientes) hasta que esto no se resuelva”, expresó. 

“Estamos hablando de una población de bajos recursos. No podemos estar jugando con el tiempo de la paciente: ‘Vengo a buscar el resultado’; ‘No, acá no está, está en el INCA’. Y también está el tema del boleto”, agregó Fernando Lavista, profesor asistente grado 2 del departamento.

El INCA está ubicado en las inmediaciones de José Batlle y Ordoñez y Larrañaga, aproximadamente a 15 cuadras del Clínicas. Algunas mujeres han tenido que ir de un lado al otro para entregarle las imágenes de su mamografía a su médico, muchas veces con los nervios, la incertidumbre y el miedo de saber si tenían o no cáncer de mama.

Los funcionarios del hospital son los que suelen realizar esta tarea, pero, de vez en cuando, algún documento queda en el INCA más de lo previsto. Más allá de la incomodidad de las pacientes, el riesgo de que se traspapelen o se pierdan estudios es permanente.

Otras veces, con los resultados en el Clínicas en tiempo y forma, el médico que ve el estudio requiere enfoques adicionales para comprender lo que hay en la mama: la paciente vuelve al INCA, se los hace y regresa a su hospital otra vez.

Estudiar sin insumos

A su vez, no contar con un mamógrafo dificulta la formación de los técnicos que los operan, los licenciados en imagen. La “foto” de la mama que sacan es analizada, en mutualistas, seguros privados y hospitales públicos, por médicos imagenólogos, una especialidad que se realiza después de terminar Medicina.

En el Clínicas funciona el departamento de Imagenología, único lugar del país que dicta esta especialidad. Allí se forman los médicos que luego informan las mamografías en todo el país. Como encargada del área, Milans traslada a sus estudiantes ida y vuelta del Clínicas al INCA para que puedan aprender a trabajar con mamógrafos.

De paso, les enseña cómo interpretar las imágenes cuando no se tiene un monitor donde verlas digitalizadas, ya que como parte del ida y vuelta de los resultados, los médicos del Clínicas no informan los estudios desde un monitor como en la mayoría de los centros de salud, sino de un acetato, una placa donde reproducen las imágenes.

“Es una serie de elementos desfavorecedores por no tener un mamógrafo in situ. Hacemos lo que podemos con lo que tenemos, pero no es la condición adecuada, ni la que una mujer necesita. No está bueno”, sintentizó Milans.

Consultados sobre si la falta del equipo podía repercutir en fallas de diagnóstico o cirugías innecesarias Milans y Lavista fueron categóricos al aclarar que los estudios se hacen aunque haya que hacerlos en el INCA; se informan, si es necesario los complementan con ecografías y/o resonancias magnéticas (que sí hacen en el Clínicas), y la atención se brinda.

Licitación fallida

Hace dos años el Clínicas abrió una licitación para comprar un mamógrafo, se presentaron empresas, analizaron proyectos, pero a mitad de camino hubo cuestionamientos entre las firmas que se presentaron y todo quedó trunco.

Luis Dibarboure, grado 5 de Imagenología del Clínicas y jefe del departamento, aseguró que está previsto un nuevo llamado para este año y que la compra se efectivice. 

“Yo soy el jefe de un servicio que tiene una dotación de equipamiento muy importante. En ese marco estamos tratando de resolver esta carencia”, señaló. El departamento abarca no solo mama sino todos los estudios de imágenes para todas las partes del cuerpo en todas las disciplinas médicas (rayos X, tomografías, etc).

Dibarboure dijo que es “un tema sensible” por la prevalencia que tiene el cáncer de mama en Uruguay y la importancia que tienen los mamógrafos para el diagnóstico y el tratamiento.

Asimismo, admitió que es “inconcebible” y “una lástima” que el único centro que forma médicos imagenólogos no tenga mamógrafo.

Según comentó, en los últimos años el hospital vivió un cambio de sus autoridades y esto también incidió en la postergación de la decisión.

En este proceso se le dio prioridad a la compra de un segundo tomógrafo, (que incorporarán próximamente), para dar respuesta a otro problema serio que enfrenta el departamento y es que cuando falla el único tomógrafo que hay y un paciente internado necesita una tomografía, deben trasladarlo a otros centros de salud, poniendo en riesgo su estado de salud.

La mamografía 3D
Mientras el Hospital de Clínicas no tiene mamógrafo, dos clínicas privadas de Montevideo incorporaron uno del tipo 3D. En lugar de obtener dos imágenes de cada mama, registra entre 25 y 60. Físicamente el equipo es similar al que se encuentra en cualquier mutualista, solo que cuenta con una estructura que bascula; se desplaza con movimiento pendular y eso le permite acceder a una mayor cantidad de estructuras de la mama.
Los equipos de mamografías 3D, denominados mamógrafos de tomosíntesis, detectan lesiones que pueden pasar desapercibidas en la 2D, explicó Soledad Milans, grado 3 de Imagenología, especializada en el hospital Memorial Sloan Ketterin de Nueva York, con la única beca otorgada en 2014 para un radiólogo latinoamericano.
Además, detectan hasta 30% más de casos de cáncer invasor, aquellos en los que el tumor no queda contenido dentro de un conducto de la mama sino que lo atraviesa y se vuelve “potencialmente metastatizante”, explicó la especialista.
Otro beneficio de estos equipos es que bajan la “tasa de rellamados”, las veces en las que es necesario llamar a la paciente para hacerle nuevos estudios de imagen para comprobar o descartar algo que fue visto como sospechoso en la imagen 2D.
El Hospital de Clínicas aspira a incorporar un mamógrafo con estas características como resultado de la licitación que prevé abrir en 2019. El costo del equipo ronda los US$ 250.000, y exige la visualización en monitores que rondan los US$ 5.000.
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