31 de mayo de 2013 20:00 hs

Por todo el mundo hay científicos experimentando con soldados para mantenerlos despiertos más allá de los límites normales. Los investigadores están diseñando (y los militares desarrollando) tropas químicamente aumentadas. De todos los súper poderes que nos hemos imaginado, el que se ha vuelto alcanzable –tanto que ya lo estamos usando- es la habilidad para funcionar sin dormir.

Mucha de esta investigación, que se centra en una droga llamada Modafinil, es abiertamente apoyada y supervisada por agencias militares. Estados Unidos lidera el avance, con experimentos conducidos a través de cinco organismos militares, como el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea. Pero no son los únicos, sino que los siguen fuerzas armadas de países tan diversos como Canadá, Holanda, Taiwán e India. Varias de estas agencias supervisoras suenan orwellianas: Directorio de Efectividad Humana, Rama de Medidas Contra la Fatiga, Departamento de Factores Humanos. Y esto es solo la investigación publicada. Solo Dios sabe qué está sucediendo en secreto.

Los estudios públicos han probado el modafinil en pilotos de helicópteros Black Hawk, en pilotos de aviones caza, en paracaidistas, entre otros. Han simulado misiones de bombardeo, vuelos de vigilancia y patrullas navales. En casi todas las pruebas, el Modafinil ha extendido la habilidad para funcionar sin dormir. Y ya lo estamos empleando en el campo. Estados Unidos le ha dado modafinil a la Fuerza Aérea desde la invasión a Irak en 2003. Para 2004, el ministro de Defensa británico había comprado 24.000 blísters. Para 2007, Francia se lo administraba rutinariamente a sus pilotos caza.

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¿Por qué se ha vuelto real el funcionar sin dormir en lugar de otras fantásticas mejoras humanas? Porque la meta inmediata está definida con modestia, es alcanzable y fácil de medir con experimentos. No precisamos que estés despierto para siempre. Solo tenemos que compensar, parcial y temporalmente, las deficiencias cognitivas provocadas por la falta de sueño. De alguna manera, no estamos aumentando tu desempeño. Estamos subiéndolo de nuevo al nivel normal –el nivel en que funcionás cuando estás bien despierto. Los reportes publicados proponen “sostener, “mantener” o “restaurar” lo que llaman desempeño “básico” o “pre-privación de sueño”. Hablan del modafinil como una “contramedida” para “los efectos negativos” de los turnos largos.

¿Por qué esta investigación está liderada por las fuerzas armadas? Porque ellos sienten la mayor urgencia. La imposibilidad de completar un vuelo significa pérdidas financieras para una compañía aérea. Para las Fuerzas Armadas, significa menos muertes. En la vida civil, podés agendarte descansos o siestas. En la guerra no. Quizá estés solo en una cabina de mando. Quizá estés en una misión de doce horas que requiere vigilancia constante. No hay nadie para tomar el siguiente turno. E incluso si hubiera alguien, ¿cómo se puede dormir en el caos del combate?

Los soldados han utilizado estimulantes desde siempre. Los británicos tomaban té. Los prusianos probaron con cocaína. Prácticamente cada ejército se ha apoyado en el café o el tabaco. En la Segunda Guerra Mundial, los dos bandos tomaban anfetaminas. El ejército estadounidense aprobó oficialmente las anfetaminas en 1960. Desde entonces, las han empleado en Vietnam, Panamá, Libia y durante la primera Guerra del Golfo. Hoy, las cuatro ramas de las fuerzas armadas estadounidenses autorizan el uso de dextroanfetaminas bajo condiciones específicas. La Armada raciona chicles con cafeína y cada encuesta sugiere que la mayor parte de las tripulaciones aéreas usan estimulantes.

En este contexto, el Modafinil representa un refinamiento, no una amplificación. En 1989, en una conferencia de defensa en Europa, un científico francés propuso darle un uso militar. Investigadores de la Fuerza Aérea estadounidense tomaron nota y recomendaron más experimentos basados no solo en el poder de la droga sino en su precisión. Comparado con las anfetaminas y la cafeína, el modafinil ha mostrado menos adicción, menos estímulo cardiovascular y menos interferencia con las horas de sueño. Los estudios apoyados por militares se han centrado menos en demostrar la eficacia del modafinil y más en disminuir la dosis necesaria y evitar los efectos secundarios.

En sus publicaciones, estos investigadores nunca hablan de guerreros sobrehumanos. Sostienen un objetivo convencional: salvar vidas. Apuntan a accidentes fatales y misiones fallidas, incluyendo incidentes de fuego amigo, causados por falta de sueño. El agotamiento mata.

Ahí empieza la lógica de la mejora del rendimiento. Lo que solía ser normal –necesitar ocho horas de sueño por noche- es ahora entendido como una debilidad fatal. Un reporte israelí, “Psicoestimulantes y operaciones militares”, examina este “conflicto hombre-máquina” y se lamenta: “Aunque un avión puede funcionar de forma mecánica con efectividad por largas horas, los pilotos no”. Científicos de la defensa de Canadá también subrayan esta “discrepancia entre las capacidades humanas y tecnológicas”. Un documento de la Fuerza Aérea de EE.UU. alerta sobre los desastrosos “ataques de sueño”, con personal exhausto que se duerme en el trabajo. Somos el defecto. Debemos ser curados.

La cura comenzó con estimulantes. Luego se expandió a combinaciones: hipnóticos para inducir suficiente sueño antes de una misión (corrientemente aprobado y administrado por todas las ramas del ejército estadounidense), seguido de estimulantes para encenderte otra vez. La idea inicial era mantenerte despierto por un par de horas extra. Pero los experimentos se han vuelto más ambiciosos, con pruebas de drogas para mantener 40, 60 o hasta 90 horas sin dormir. Los científicos han especulado con que el Modafinil, las tropas podrían funcionar por semanas con solo cuatro horas de sueño por noche.

Luego viene el dopaje de las tropas bien descansadas. “Incluso en situaciones donde los soldados reciben sueño suficiente”, dice un reporte de 2010 del Laboratorio de investigación Aeromédica de la Armada de EE.UU.: “Pueden no ser capaces de mantener niveles apropiados de vigilancia durante largos períodos de trabajo nocturno sin algún tipo de asistencia”. Este tratamiento puede justificarse como terapéutico, de acuerdo con el laboratorio, ya que el combate es inherentemente un “ambiente anormal” y “aumenta el riesgo del soldado”. El reporte indica que “el ejército ha facilitado hace mucho (de hecho, ha ordenado) fármacos como unmunizaciones y profilaxis para soldados sanos donde las amenazas son identificables claramente. El riesgo es inaceptable, la ciencia es profunda, las drogas son seguras, y la fuerza de choque ha de ser protegida y mantenida. En el caso de las mejoras de rendimiento cognitivo, por ejemplo, uno puede caracterizar la amenaza como un agente intrínseco, como la fatiga de operaciones de combate necesarias”.

Una vez que vamos por este camino, no hay vuelta. Con múltiples países investigando el modafinil militar, permanecer despierto se convierte en una carrera armamentística. Un reporte del Laboratorio de la F.A. estadounidense explica por qué: “Forzar a nuestros enemigos a desempeñarse continuamente sin el beneficio de un descanso suficiente es un arma muy efectiva”. Debemos drogar a nuestras tropas para superar a las tuyas. Tú, en retorno, drogás a tus tropas para mantenerte. En el campo de batalla del futuro, no hay más sueño que la muerte.

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