La asamblea de clubes que se debía desarrollar anoche en la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) para considerar como tema central la aprobación del nuevo código
disciplinario, que exige FIFA a sus miembros afiliados y que instalará la “responsabilidad objetiva” para los dirigentes y los clubes y volverá a imponer la sanción de quita de puntos, multas económicas y cierre de cancha, no tuvo quórum y quedó trunca. Para sesionar necesitaban como mínimo la presencia de nueve clubes y a la AUF concurrieron solamente siete (Wanderers, River, Danubio, Defensor Sporting, Fénix, Racing y Liverpool).
Históricamente el fútbol uruguayo, más político que deportivo, se especializó en lanzar al estrellato a los grandes diseñadores de las estrategias en los escritorios que permitieron éxitos que de otra forma podían haber corrido riesgos. Se impuso como regla, y no es la excepción en estos días, pese a que con la llegada de Sebastián Bauzá la AUF había logrado una estabilidad institucional, extraña en la historia de la sede de la calle Guayabo.
Un juego de ajedrez en la AUF
La asamblea de clubes que iba a considerar el nuevo código de disciplina de la AUF no se desarrolló por falta de quórum; Nacional y Peñarol no asistieron pero apoyan a Bauzá