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Una firma española en el muro de Berlín 

El artista recordó cómo llegó a pintar el muro y qué quiso representar con el mural

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30 de enero de 2020 a las 05:02

Nadie se va de la capital alemana sin sacarle una foto al muro. Pero muy pocos se dan cuenta de que una de las firmas que aparece en los murales es de un español. El trabajo pertenece a Ignasi Blanch (Roquetes, 1964), un ilustrador catalán que empezó, como tantos, rayando las paredes en su casa. El trazo creativo de aquel niño lo llevó a seguir buscando espacios donde expresarse, hasta que en 1990 pudo plasmar sus ideas en el kilómetro y medio del muro que sigue “vivo”.  

Tenía 24 años cuando se fue de Barcelona hacia Berlín. ¿Por qué dejó España?

Terminé la carrera de Bellas Artes en Barcelona y quería ampliar mis estudios. Me había especializado en técnicas tradicionales de impresión, grabado, serigrafía, litografía y xilografía. Me presenté a los talleres de impresión Künstlerhaus Bethanien, conseguí dos becas y pude realizar una colección personal de obra impresa.

¿Qué tuvo que hacer para llegar a pintar en el muro?

East Side Gallery (galería de arte al aire libre situada en la cara este del muro) era un proyecto artístico internacional que se presentó como un concurso público. La galerista escocesa Christine MacLean era la encargada del proyecto y su objetivo era conservar una parte del muro que estaba siendo derribado en aquel momento. La convocatoria salió en la prensa y la única condición para participar era residir en Berlín durante la caída del muro. Presenté una carpeta con mis trabajos artísticos y me escogieron como único representante de España, entre más de 100 artistas de países y estilos distintos. 

Cuando se produce la caída del muro estaba ahí. ¿Cómo fueron esos días? 

Me enteré a las 8 de la mañana, justo antes de ir a clase. Vivía en el barrio de Neukölln y estudiaba en Kreuzberg. El 9 de noviembre de 1989 fuimos con mis compañeros de clase a la Puerta de Brandenburgo y paseamos por la Potsdammer Platz para ver a los alemanes del este entrar en la parte occidental. Sacamos fotos. Fue un momento de emociones y sentimientos contradictorios.

¿Cómo era aquella pared que le tocó pintar? 

El muro era de color blanco. La gente no podía acceder a la parte que me tocó a mí y por eso no había grafitis.

¿A qué artistas seguía en ese momento? 

Creadores como Rainer Werner Fassbinder, Wim Wenders, los primeros expresionistas del grupo Die Brücke y los nuevos como Anselm Kieffer, Georg Baselitz, Rainer Fetting o el americano David Salle. Sin duda, la coreógrafa Pina Bausch fue y sigue siendo un referente que es perceptible en muchos de mis trabajos.  

¿Qué quiso representar en su mural Parlo d’Amor?

En Hablo de amor aparecen tres rostros masculinos en expresiones diferentes. Es una imagen autobiográfica que expresa mi sentimiento por la ciudad que me estaba acogiendo. Como dijo una vez el escritor Ángel Burgas: “Hablo con los colores de Berlín, los ocres del otoño, el blanco de la nieve y el frío”. Trabajé con pintura para exteriores, resistente a los cambios y a la luz. Dibujé sobre el Muro para mantener el trazo fresco y mostrar la inmediatez de las pinceladas. Escogí los colores que representaban al Berlín de aquella época: negro, gris, ocre y blanco. 

¿Qué sintió después de pintar sobre este símbolo? 

Fue una experiencia única. Me ayudó en mi itinerario artístico. Siempre regreso a Berlín. Como dice Marlene Dietrich en su canción Ich habe noch Einen Koffer In Berlín , “aún tengo una maleta en la ciudad”. 

También pinta en hospitales. ¿Por qué se enfocó en la salud?

Después de trabajar en el muro quería generar otro proyecto que tuviera una repercusión social. Hace 15 años que estoy pintando en salas de espera, habitaciones y consultas médicas de hospitales de pediatría en España.

El mismo
Una réplica de la obra de Blanch se puede encontrar en su pueblo natal, en Cataluña

Vive en Barcelona, pero va todos los años a Berlín. ¿El muro es como un familiar que está lejos y tiene que volver a visitar?

El muro es parte de mi vida. Nunca imaginé que uno de mis trabajos artísticos seguiría estando presente 30 años después de su realización. Siento un vínculo muy especial con la ciudad. Un poco parecido a un familiar a lo lejos, sí. Además, Berlín sigue ofreciendo un circuito artístico alternativo y un modo de vivir con menos etiquetas; donde caben muchas posibilidades.

Su mural fue retocado más de una vez. ¿Cómo fue la restauración? 

Fue como reencontrarme con un período de mi vida en el que era muy joven y tenía mucha ilusión en encontrar una propuesta artística. En cada restauración intenté reproducir la pintura tal y como se creó. Proyectaba la imagen de noche y al día siguiente realizaba los trazos de color con el objetivo de ser muy respetuoso con el resultado. 

Miles de personas se sacan fotos con su trabajo todos los días. Se llevan réplicas o pedazos del muro a sus casas. ¿Está de acuerdo?

Me parece bien que sea un lugar de memoria histórica y revisión. Es muy difícil controlar lo que se genera como souvenir. Yo tengo un reloj, unas camisetas y catálogos con fotografías y pequeñas reproducciones con mi pintura. 

¿Qué pasa si vandalizan su obra?

Se trata de arte urbano y pueden pasar muchas cosas encima de las pinturas. No me resulta molesto y durante estos años he encontrado pintadas muy curiosas y otras interesantes. Por ejemplo, en donde aparece dibujado un corazón, me encontré varias declaraciones de amor. 

Sin embargo, se manifestó a favor de que se coloque una barandilla delante de las obras para impedir que las personas pinten encima de los murales. ¿Por qué? 

La barandilla se colocó unos meses, justo después de una de las restauraciones, y esto ayudó a sensibilizar a la gente de la importancia del proyecto y de su mantenimiento. Me pareció necesario, aunque prefiero que no esté para siempre.  

Han pasado 30 años de la caída del muro, ¿cómo lo ve hoy?

Siento que tuve mucha suerte de estar ese día en la ciudad. Creo que el mundo se abrió a nuevas expectativas y a cambios necesarios, no del todo fáciles. Es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Es una zona en constante renovación que muy pronto va a ser un centro comercial de gran interés, con la particularidad de tener la East Side Gallery como monumento histórico protegido. 

 

Destrucción
Un trozo de la East Side Gallery fue destruido por la construcción de un edificio, lo que generó una serie de protestas que llevó a que lo que queda del trayecto esté bajo protección.


 

 

 

 

 

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