19 de mayo 2024
Dólar
Compra 37,45 Venta 39,65
28 de enero 2024 - 5:02hs

Tengo un amigo, defensor de diversas teorías conspirativas, que está persuadido de que a la gente se le están ocultando tres asuntos trascendentes: A saber: 1) En el atentado a las Torres Gemelas estuvieron implicados funcionarios de los Estados Unidos que querían alimentar la guerra contra el terrorismo, 2) Los extraterrestres están visitando la tierra y las potencias lo saben 3) el PIT-CNT está infiltrado por feroces enemigos de los sindicatos que soplan al oído de sus dirigentes las peores ideas para los intereses de los trabajadores.

De las tres invenciones, la última parece la más probable. Proclamas que nada tienen que ver con la realidad uruguaya, intervenciones en la política partidaria que poco ayudan a la necesaria independencia de la central sindical, resoluciones ayunas de toda creatividad que buscan el choque antes que la resolución de los conflictos, paros que terminan complicándole el día a los más pobres.

Resulta farragoso realizar un listado de actitudes que han alejado al PIT-CNT de la simpatía de buena parte de la población; y en los últimos días la central agregó una nueva cuenta a ese collar de equivocaciones que alimentan la febril imaginación de los conspiranoicos.

Como si en este lado del Río de la Plata no existieran suficientes problemas a los que prestarles atención, el PIT-CNT se manifestó el miércoles frente a la embajada Argentina contra de las medidas adoptadas por el flamante presidente Javier Milei. La convocatoria de la central  sindical señaló que los trabajadores argentinos “se encuentran inmersos en un complejo escenario marcado por una sucesión de medidas gubernamentales que afectan fuertemente el empleo, los derechos y las libertades, criminalizando la protesta y aplicando un salvaje ajuste que cae sobre las espaldas del pueblo",

El PIT-CNT señala que la Ley Ómnibus y el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) "llevan a cabo una serie de reformas que no solo equivalen a una reforma constitucional de hecho, con un mínimo debate en el Congreso, sino que delegan en el presidente enormes potestades, pisoteando la democracia y los valores fundamentales de un estado de derecho".

Es decir, la central sindical no ceja en su ya manida costumbre de perder tiempo en condenar o felicitar gobiernos ajenos, como ya lo ha hecho con el apoyo persistente a la Cuba de Raúl Castro o a la Venezuela de Nicolás Maduro.

Y esa persistencia en querer arrastrar a los trabajadores uruguayos a expedirse sobre países cuya realidad ni le va ni le viene cuando tienen que medir sus condiciones de trabajo o el monto de sus sueldos a fin de mes, seguramente es una de las razones por la que los asalariados sienten lejana la organización que dice representarlos.

El hoy presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, junto a otros dirigentes de la central admitieron en 2011 que los resultados de las encuestas sobre la popularidad del PIT-CNT habían encendido “una luz amarilla” en la sede de la calle Jakson. Por ejemplo, un sondeo de la empresa Cifra había arrojado que solo el 29% de los uruguayos tenía confianza en la central sindical y un 62% desconfiaba.

Una encuesta de abril de 2022 de Equipos mostró que más de diez años después poca cosa ha cambiado pese a aquella preocupación de los dirigentes. Ese sondeo reveló que un 56% le tenía poca o ninguna confianza al PIT-CNT. En los votantes que se definían como de izquierda la confianza era de 75%, en los de centro de 25% y en los de derecha de 33%.

 

Las encuestas, pero también la conversación mano a mano con trabajadores que lejos están de repudiar la existencia de los sindicatos, revelan que el PIT-CNT se debe una autocrítica profunda acerca de su forma de proceder.

 

El PIT-CNT no debería alegrarse demasiado por el alto apoyo en los sectores de izquierda –donde los lazos ideológicos son evidentes- ni por la desconfianza de la derecha, sector en donde suele reposar cierta animadversión a la actividad sindical. Pero sí deberían inquietarse por la desconfianza de los sectores que se dicen centristas. Y preguntarse, y contestarse, por qué su accionar genera rechazo en uruguayos que consideran necesaria y hasta fundamental la existencia de sindicatos para arrebatarle a los patrones aquello que es justo y que éstos no quieren ceder.

Por supuesto que el camino para revertir esa situación no es la convocatoria sin éxito al repudio de gobiernos vecinos o al apoyo de regímenes lejanos. Previsiblemente, la marcha de éste miércoles contra Milei juntó a unas pocas decenas de personas en el centro de Montevideo.

Las encuestas, pero también la conversación mano a mano con trabajadores que lejos están de repudiar la existencia de los sindicatos, revelan que el PIT-CNT se debe una autocrítica profunda acerca de su forma de proceder. Pero también están en falta blancos y colorados, siempre tan proclives a criticar a la central sindical, pero tan omisos cuando se trata de impulsar la participación de sus militantes en esos ámbitos.

En ese sentido, el senador nacionalista Jorge Gandini dijo a El Observador que los sindicatos “le hacen bien a la sociedad pero no hay que dejar que se politicen”. “Pero tenés que meterte en esos sectores, eso es lo que aprendimos de Wilson. Metete en los sindicatos, no los combatas desde afuera. Claro, ¿quién se queda hasta las tres de la mañana en la asamblea para ver si vamos o no a un conflicto?”, se preguntó el legislador en una entrevista que será publicada en los próximos días.

Lo cierto es que mientras el PIT-CNT insista en convocar a movilizaciones y protestas como las de este miércoles que poco y nada le van a los trabajadores uruguayos, seguirá dándole motivos para la crítica de sus detractores. Y no faltará el conspiranoico que crea que algún oscuro e inverosímil personaje está comiéndoles la oreja a los dirigentes sindicales para llevarlos por el mal camino.

 

Temas:

Newsletter Uruguay Member

Seguí leyendo

Te Puede Interesar