11 de diciembre de 2018 5:03 hs

No es el tema del día en las redes sociales. No hay una catarata de historias en Instagram que se suben al instante. Tampoco posts elogiosos en Twitter. Y, por supuesto, Snapchat no sabrá nunca de su existencia. Los conciertos de música clásica no generan –como sí sucede con sus primos el rock, el pop, el hip hop y hasta el jazz– esa necesidad imperiosa de querer compartir el aquí y ahora. La música clásica tiene otra cadencia, otro tiempo. Claro que sus artistas son usuarios de las redes y cuentan con cientos de miles de seguidores, son estrellas, pero no son popstars. Hay ciertas diferencias. 

María Julia Caamaño –presidenta del Centro Cultural de Música desde hace seis años– lo sabe bien. En mayo de este año Yuja Wang, la brillante pianista china de 31 años que conquista escenarios por todo el mundo, tenía planificado un concierto en el Teatro Solís en el marco de la temporada del Centro Cultural. Era 11 de octubre y Adeom estaba en conflicto y decretó un paro que imposibilitaba el espectáculo. Caamaño sabía que la pianista tenía una noche libre antes de tocar en Chile durante una gira gigantesca que la pasó por América Latina. Así que respiró hondo y llamó a su manager para preguntarle si el concierto podía posponerse 24 horas. Wang –vale volver a repetirlo– es una estrella de la música clásica contemporánea. 

La respuesta fue sí. 

Así que Wang terminó almorzando en el Mercado del Puerto, caminando por la Ciudad Vieja, teniendo –al fin y al cabo– un día libre en una pequeñísima ciudad del continente latinoamericano. 

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Al día siguiente, frente a un Teatro Solís rebosante, Wang dio un concierto que sin duda está en la lista de lo mejor del año cultural de Uruguay. La pianista, acostumbrada a tocar varios bises, llegó a la cifra de nueve para el público uruguayo. Meses antes, en mayo, en el prestigioso Carnegie Hall de Nueva York había tocado siete. 

Caamaño aún tiene fresca la sensación. Recuerda el periplo con los ojos iluminados. “Ella se llevó un recuerdo especial de Uruguay. Se dio una circunstancia que era extremadamente difícil, pero a veces ese tipo de momentos son los que más oportunidades te dan. En Uruguay, además, hay una calidez que es muy única y que ayuda porque después quieren volver”, dice la presidenta del institución sin fines de lucro que se encarga, desde hace 77 años, de diseñar un ciclo de música clásica para la ciudad. 

El Centro Cultural de Música, financiado exclusivamente por los socios que pagan el abono anual, tiene en su historia un número muy destacado de conciertos memorables. Son tantos que a Caamaño le cuesta enumerarlos de memoria. Aparecen varios nombres, pero lo que aparece sobre todo es una sensación. “Hay un estado en el que uno entra cuando está frente a un momento artístico, se pierde la noción del tiempo, del espacio y se entra en esa dimensión especial. Y después uno se siente colmado, con una felicidad inexplicable. No siempre sucede, pero sucede”, explica.

El año que viene tendrá, seguramente, varios de esos momentos. La temporada 2019 del Centro Cultural de Música viene con uno de los bocados más fuertes de la música clásica internacional. El 20 de mayo llega, por primera vez a Uruguay, sir Simon Rattle con la Orquesta Sinfónica de Londres. Rattle está en los rankings de las revistas especializadas en el puesto 1 o 2. O sea, es un beatle de la música clásica. Casualidad o no, también nació en Liverpool.

La llegada de una de las batutas más prestigiosas del mundo es, entonces –como la de Ed Sheeran en febrero y la muestra de Picasso en marzo– una de las más relevantes de 2019. 

“La Orquesta Sinfónica de Londres venía al Teatro Colón y tenía un único día disponible. Es la primera gira sudamericana que la orquesta hace. Nos preguntaron varias veces qué posibilidades había de que viniera a Uruguay. Al principio yo no veía ninguna posibilidad. Por una cuestión de costos. Después conversando decidimos hacer el esfuerzo. Estas cosas se dan una vez en la vida y va a ser un acontecimiento para el país”, dice Caamaño.

La Orquesta de Londres –responsable de interpretar la música de películas de cine como El discurso del Rey y Star Wars y con más de 70 conciertos por año en su ciudad y 50 en el exterior– interpretará la Sinfonía da requiem, opus 20 de Benjamin Britten y la Sinfonía nº 5 de Gustav Mahler. La importancia del acontecimiento es tal que, por primera vez en su historia, el Centro Cultural empezará un concierto a las 20 horas, ya que la orquesta llega ese mismo día y pidió un poco más de margen. En realidad solicitó comenzar a las 20.30, pero la institución solo negoció media hora, haciendo una histórica excepción a su habitual inicio de las 19.30.

De todas formas no es el único bocado exquisito para el año próximo. Los socios y los futuros socios tendrán varios conciertos para disfrutar de la belleza única y envolvente de sinfonías y sonatas. 

Para aquellos que no tienen en sus posibilidades comprar todo el abono, la institución pone, unas semanas antes de los conciertos, a la venta los remanentes para que todos los amantes de la música clásica puedan tener la dicha de disfrutar estos acontecimientos únicos.

Los otros imperdibles de la temporada 2019
English Baroque Soloists & Monteverdi Choir
El último concierto del año llega con unos ensambles legendarios.
Katia & Marielle Labèque
Uno de los dúos de piano más famosos del mundo. 
Orchestre Philharmonique du Luxembourg
Con Janine Jansen en el violín. 
Orchestra Barocca di Venezia
Es de las mejores en su estilo historicista con instrumentos de época e inaugura la temporada.
 

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