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Uriarte y su "uno por uno" de los sectores del agro: realidad, desafíos y anuncios

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19 de septiembre de 2020 a las 15:22

En un tramo importante de su discurso, por el énfasis que le puso y el tiempo que le dedicó, Carlos María Uriarte analizó uno por uno los sectores productivos nacionales, pidiendo (dos veces) disculpas por los que pudiese ignorar dado que tenía un lapso limitado para poder realizar su oratoria.

El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) habló de carne vacuna, lechería, agricultura, arrojz, granja, forestación, pesca y acuicultura y miel, en ese orden.

Y en cada caso hubo un repaso a realidades, logros, desafíos y propuestas.

Ganadería de carne vacuna

Desafío: llegar a tres millones de vacunos faenados al año

El ministro expuso que es el “principal negocio” del país y que el desafío en el segmento exportación de carne vacuna “es colocar un stock récord”.

Mencionó, con base en recientes datos de la medición del rodeo nacional que tras llegar a la anhelada meta de producir anualmente tres millones de terneros “es momento para redoblar la apuesta” y fijar la meta de llegar a una faena anual de tres millones de vacunos.

La exploración de nuevos mercados y la renovación de estrategias de marketing destacando las virtudes de la producción nacional de alimentos para el mundo fueron otros dos objetivos expuestos. Y sobre esos alimentos afirmó que “son una expresión de nuestra cultura, una muestra de nuestro respeto a la naturaleza, con la responsabilidad de cuidar la salud de quienes los consumen”.

Detalló que para ello se ha conformado el ámbito Pro Carnes con la participación de cinco ministerios, para sumar esfuerzos en la búsqueda de soluciones a problemas que el sector tenga y para desarrollar una agenda de trabajo en conjunto. En ese momento trasladó una novedad: el gobierno piensa generar ese mismo ámbito en otras cadenas, creando Pro Lácteos y Pro Miel.

Uriarte también enfatizó sobre el valor de una iniciativa del Instituto Nacional de Carnes incluida en la Ley de Presupuesto. La calificó de “inédita”: prohibir el uso de términos que claramente identifican a productos cárnicos pero que no son hechos con ellos, como las hamburguesas. Y anunció que por ahora es una medida de “alcance nacional, pero pensamos proponerla a nivel internacional”.

Y, agregó, “nos gustaría hacer lo mismo con la leche, para que llamemos a las cosas por su nombre”.

Tras mencionar la distinción que implica en el mercado mundial el sistema de trazabilidad ganadera uruguayo, “se ha consolidado como ejemplo de política pública trascendiendo las distintas administraciones de gobierno”, aludió a otra responsabilidad: “Apostar a la expansión tecnológica, a la innovación de procesos y al ajuste de los mismos a efectos de asegurar este valor agregado que nuestra ganadería tiene”.

Finalmente, en su referencia a lo estrictamente ganadero, recordó la relevancia de cumplir con la normativa de marcas y señales” porque eso es lo que “da todas las garantías legales sobre la propiedad de los vacunos, lanares y yeguarizos”.

Lechería

Propósito: “Embarcar a la mayor proporción posible de productores en un proceso de crecimiento”

Al analizar el tema lechero, Uriarte destacó y lamentó la ausencia en la Expo Prado 2020 de las razas lecheras. En realidad hubo lecheras de las razas Normanda y Jersey, pero son muy minoritarias en el rodeo lechero uruguayo; no estuvieron las Holando y a eso aludió el jerarca. “Por más que es absolutamente entendible, no podemos dejar de destacar su sentida ausencia”, reflexionó.

Luego expresó que la cadena láctea factura US$ 1.000 millones anuales (considerando las exportaciones y el mercado interno), para dar idea de su relevancia en la economía nacional.

Admitió que se necesita mejorar el acceso a mercados e impulsar nuevos acuerdos comerciales con países que resultan claves por su creciente demanda de lácteos.

También que en los últimos meses se observan “señales de crecimiento” de la producción de leche a partir de un clima que ha sido propicio para la producción láctea, y una mejora de competitividad en base a la reducción de costos.

Uriarte dijo que, con base en datos del Instituto Nacional de la Leche (Inale), “un tercio de productores lecheros crece a altas tasas, otro se mantiene estancado y otro tercio ha declinado fuertemente en su capacidad productiva”.

Por lo tanto, “el propósito de este ministerio es embarcar a la mayor proporción posible de productores en un proceso de crecimiento. Hay disponibilidad de tecnología que lo haría posible, orientadas a sistemas de producción más pastoriles, de bajos costos y simples en su organización”.

Con relación a la industria, manifestó que “enfrenta crecientes desafíos en los mercados ante poderosos competidores, para lo cual requiere un gran impulso de eficiencia basado en relaciones laborales más amigables y comprometidas en el esfuerzo compartido para el aumento de la productividad”.

Uriarte dijo que continuarán los apoyos a la quesería artesanal orientados a la mejora de la calidad de la producción y formalización de la actividad.

La prioridad en la política pública para la lechería será contribuir a la recomposición del negocio lechero orientando los apoyos y estímulos en función del dinamismo de crecimiento de pequeños, medianos y grandes productores lecheros, cada uno con medidas adecuadas a cada circunstancia, dijo.

Anunció que se analizan mejoras de los instrumentos financieros, citando el Fondo de Garantía Lechera y el Fondo de Financiamiento de Actividad Lechera, para “corregir defectos” en su implementación. En ese sentido, señaló como clave alcanzar una sociedad banco-productor adaptando las herramientas al negocio lechero y sus contingencias.

Otro elemento que destacó es que la cadena láctea “ha reforzado su compromiso ambiental”, avanzando en la incorporación de las tecnologías e inversiones necesarias para la adecuada gestión de efluentes y el cuidado de los recursos hídricos y suelos.

Por último dijo que la política lechera se apoyará en una fuerte articulación institucional público-privada en las áreas de investigación, transferencia tecnológica, financiamiento y acceso a mercados, con base en un rol activo del Inale.

Agricultura

Reflexión: buenos vientos para la soja y todo lo que promete el cáñamo

Cuando pasó a exponer sobre agricultura, aludiendo a mejorar constantes y recientes en el precio del producto más exportado por el país, la soja, Uriarte reflexionó: “Por suerte soplan buenos vientos (…) ojalá se mantengan y permitan una franca recuperación del sector”.

Luego enumeró varias estrategias y primero citó el mantenimiento del estatus fitosanitario del país y el desarrollo de los planes de vigilancia específicos en rubros exportables asociados a los sistemas de certificación. Explicó que solo el citrus tenía esta particularidad y que se procura incluir soja, arroz, arándanos, maíz, cebada, trigo y sorgo.

El impulso a las Buenas Prácticas Agrícolas, cuya idea central “es hacer las cosas bien”, también fue señalada de la mano de un ejemplo: la implementación del programa Gestión y Monitoreo de Aplicaciones, que se realiza junto con la Asociación Rural de Soriano.

Pasando a otro rubro, afirmó que el desarrollo del cáñamo es “una alternativa productiva para dinamizar el sector agropecuario y la economía del país”. Citó que Uruguay logró destrabar este año la exportación de cannabis para uso industrial y medicinal y logró así el ingreso a mercados altamente exigentes como Suiza. “Demostramos que se puede actuar con agilidad y coordinación entre públicos y privados para solucionar problemas de un sector que está llamado a aumentar fuertemente su capacidad de atraer inversiones, generar exportaciones y mucho trabajo para los orientales”, expresó y de inmediato señaló que “sabemos que falta mucho por hacer para que el sector cannabico sea tratado con igualdad de condiciones respecto al resto de la economía. En particular se vuelve fundamental regularizar el acceso del sector al sistema financiero y asegurar reglas estables y claras para los próximos años”. Por delante, anunció, está la posibilidad cierta de desarrollar al grano de cáñamo y sus derivados como alimentos, así como las posibilidades que el cultivo tiene en la industria textil, papelera y de bioplásticos. “Actuando sin prejuicios y basados en la mejor ciencia disponible, no tenemos dudas que este es un nuevo motor para la economía uruguaya, puede seguir creciendo en los próximos años”, dijo. Y estimó una exportación de productos derivados de cáñamo para 2024 en torno a US$ 200 millones.

Arroz

“Al fin” un año sin números rojos

Cuando habló del sector arrocero, Uriarte celebró que luego de varios años de números rojos “al fin” el sector ha concluido un buen año y mira con buena expectativa a la próxima zafra.

Explicó que es uno de los pocos productos cuyo mercado internacional se vio rápidamente fortalecido por los efectos de la pandemia, que se mantiene la firmeza en el mercado internacional y esperable que así continúe y que la meta es revertir una tendencia, que el área de siembra del cereal deje de caer y sea al menos similar a la del año pasado.

“Solo depende de que se completen las represas”, puntualizó, sobre lo cual detalló que faltan completarse las que están en el centro norte y noroeste del país.

Granja

Desafió: crear el Instituto Nacional de la Granja

Uriarte dejó bien claro que el gran desafío en este caso es la creación de del Instituto Nacional de la Granja.

Añadió que se continuarán instrumentando acciones para promover la integración e inserción competitiva de los productores granjeros a las cadenas agroindustriales y comerciales tanto a nivel nacional como internacional y también se continuará promoviendo y mejorando la capacidad del productor de gestionar el riesgo y su adaptación al cambio climático, con una política sostenida de contratación de seguros ante eventos climáticos adversos.

El respaldo al Programa de Manejo Regional de Plagas en Frutales de Hoja Caduca fue otro anuncio, y también la posibilidad de trasladar ese “programa exitoso” al sector hortícola a través de la utilización de agentes de control biológico, feromonas y trampeo masivo de las principales plagas que afectan a los cultivos.

Forestación

Camino a exportar por US$ 3.000 millones al año

Apenas pasó a hablar de la forestación, el ministro recordó que han pasado 32 años desde que se promulgó la segunda Ley Forestal y que hay un sector forestal “pujante, consolidado y con grandes inversiones tanto en la fase de silvicultura como en la industrial”.

Hoy los bosques plantados representan algo más de un millón de hectáreas, un 6 % de la superficie total del país, destacándose que casi en su totalidad se encuentran bajo certificación, agregó.

Opinó que el sector ha acumulado “una gran experiencia en investigación y desarrollo”, lo que le ha permitido incrementar su producción por superficie explotada “sin alterar el manejo sostenible de los bosques”.

La madera y los productos derivados de la misma se ha consolidado en su conjunto entre los principales rubros de exportación del sector agropecuario, promediando US$ 2.000 millones en los últimos años, con destino a más de 50 países en todos los continentes y con una proyección a superar los U$S 3.000 millones en los próximos años, destacó Uriarte.

Desde el MGAP, dijo, “se promoverá la integración productiva entre los bosques y otras actividades agropecuarias, valorando los beneficios asociados a la sinergia de incorporar estos sistemas, procurando maximizar las áreas productivas según su capacidad de uso de suelo”.

Como visión a futuro, manifestó, se pretende contribuir al desarrollo socioeconómico y ambiental del país avanzando hacia la descarbonización de la economía, mejorando la interacción de los ciudadanos con los bosques mediante la ampliación del conocimiento de los beneficios e importancia de los mismos y promoviendo la bioeconomía y los principios de economía circular.

Uriarte anunció que se promoverán políticas que favorezcan la incorporación de madera de origen nacional en la construcción, apta para la carpintería de obra, así como su utilización en la fabricación de muebles, buscando generar mayor valor agregado a la madera acumulada en aquellos bosques manejados con fines aserrables.

Pesca y acuicultura

Recuperar la flota y apoyo a la acuicultura

Este año, puntualizó el jerarca, presenta “muchos desafíos” para el sector de la pesca, dad una caída en los mercados compradores fundamentales que ha reducido los precios de exportación en más de un 30%.

Los años anteriores tampoco fueron años de abundancia o crecimiento para el sector, dijo. La cantidad de embarcaciones de pesca industrial en el año 2000 ascendía a 140, en tanto que hoy en día no supera las 60, habiéndose prácticamente perdido la flota de embarcaciones de pesca de especies no tradicionales y la de aguas internacionales, mencionó.

Sobre eso, “hemos propuesto en la Ley de Presupuesto una modificación en los porcentajes de tripulaciones para estas embarcaciones y un estímulo a los productos procesados en tierra, lo que consideramos devolverá parte de la competitividad perdida”.

Además, el MGAP “se compromete” a trabajar en la apertura de nuevos mercados y la exploración de la exportación de especies no tradicionales.

Por otro lado, “el mejor control de la pesca ilegal no reglamentada y no regulada ha sido nuestro objetivo desde el inicio de la gestión, entablando mejoras en las comunicaciones entre instituciones a través de la vinculación de trámites y la comunicación continua”.

La promoción del consumo interno de pescado, a través de políticas públicas específicas, fue otro objetivo anunciado.

Uriarte también habló sobre la acuicultura: hoy más de la mitad del consumo de carne de pescado en el mundo proviene de esta actividad. En Uruguay data de 1914, pero su desarrollo ha sido muy limitado y el ministerio piensa darle un fuerte apoyo, para que no esté limitada a la producción de especies exóticas como los esturiones para obtener caviar.

Apicultura

Ilusionados con vender todo y que los precios mejoren

Po último, en un extenso análisis sector por sector, Uriarte habló sobre la apicultura. “No escapa a problemáticas similares del resto de la producción agropecuaria”, lamentó.

Y analizó: “La apicultura llegó a esta nueva etapa de gobierno atravesando sin dudas la peor crisis de su historia”, citando como motivos altos volúmenes de mieles adulteradas de diferentes orígenes que se vuelcan al mercado generando disminución en la demanda y muy bajos precios, que a nivel local en su mayoría no logran ni siquiera cubrir costos de producción.

Además, la presencia de contaminantes medioambientales y los límites comerciales fijados generan una serie de contratiempos disminuyendo drásticamente el ingreso de miel a mercados más exigentes.

“Este año el Uruguay está superando los 10 millones de kilos exportados con una demanda sostenida, que hace presagiar que no quede miel para exportar en los próximos meses, por lo cual llegaríamos al comienzo de una nueva temporada sin stock de miel, algo que no ocurría desde hace varios años” informó.

Por lo tanto, concluyó Uriarte, “podríamos esperar e ilusionarnos de cara a la nueva zafra con una mejoría de los precios”.

 

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