Opinión > EDITORIAL

Venezuela es una dictadura

Es necesario que el oficialismo comience a llamar las cosas por su nombre 

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11 de julio de 2019 a las 05:03

Resulta inconcebible que el gobierno del Frente Amplio no llame a las cosas por su nombre.

En Venezuela hay una dictadura y Nicolás Maduro es un dictador. Sencillo. Un dictador que viola los derechos humanos, que utiliza el aparato represor del Estado para matar opositores, tiene presos políticos, ejerce sistemáticamente la tortura y hambrea a su pueblo. Además, está al frente de un gobierno corrupto, miente y practica el terrorismo de Estado. 

Lo antedicho está demostrado en documentos oficiales de prestigiosos organismos protectores de los derechos humanos. También se comprueba con innumerables testimonios de venezolanos que debieron huir por aire, mar y tierra del horror que vive una de las naciones en potencia más ricas del continente.

Cada día que pasa es uno más de calvario para los venezolanos que padecen el régimen dictatorial liderado por el presidente caribeño que ha logrado convertir la tierra de Simón Bolívar en un auténtico infierno.

El Servicio Boliviariano de Inteligencia (Sebin) y la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) son aparatos represivos para matar y torturar disidentes y opositores de la dictadura militar.

El reciente caso del Capitán de Corbeta Acosta Arévalo desaparecido “forzado” por las fuerzas del régimen, que luego muere en manos del Estado, que impide a la familia asistir al entierro, es uno de los miles “ajusticiados extrajudicialmente” que denuncia la expresidenta de Chile Michelle Bachelet en un informe que cuenta con el aval de las Naciones Unidas.

Pero para el gobierno uruguayo ni los informes de una expresidenta de izquierda, ni los cientos de testimonios que se pueden escuchar en Montevideo a la vuelta de la esquina, ni las denuncias de Human Rights Watch, ni de ONGs independientes le alcanza para decir con todas las letras lo que el mundo entero ve: que Venezuela es una dictadura.

¿No se da cuenta el gobierno del FA que están siendo cómplices de la peor dictadura del siglo XXI en América Latina? ¿No entienden que su defensa de los derechos humanos queda totalmente deslegitimada por apoyar a un dictador que los viola sistemáticamente? ¿No entienden que son miles los frenteamplistas demócratas y republicanos que sienten vergüenza por la solidaridad expresada con el gobierno de Maduro?

En oportuno preguntarse por qué el Frente Amplio perdió la decencia de llamar a las cosas por su nombre. ¿O se creen que evitando llamar dictador a Nicolás Maduro ni dictadura lo que sucede en Venezuela, la realidad va a cambiar?

La última intervención del subsecretario de Relaciones Exteriores Ariel Bergamino ante la prensa dio una mezcla de rabia y vergüenza. Rabia por darle la espalda al sentido común, a la academia que define lo que pasa en Venezuela como una dictadura y a la historia gloriosa de todo el pueblo uruguayo que unido formó el Río de Libertad en el Parque de los Aliados para sacar a los militares del poder. Al ser apurado para que explique por qué cree que Venezuela no es una dictadura, solo esbozó una serie de reflexiones ridículas.

Vergüenza es lo que cualquier uruguayo demócrata y republicano siente al ver a los representantes del FA balbucear metáforas fantasiosas o dar rodeos para evitar decir lo que el mundo entero sabe: que Venezuela es una dictadura. Y de la peor. 

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