Fue Editora de Finanzas en El Cronista y en Clarín
La narrativa de Trump dio una pirueta asombrosa. Nunca se informó a las petroleras del operativo ni de los planes que las incluían. Reactivar la producción en Venezuela demandaría u$s 100.000 millones en 10 años.
El mercado venía comprando bonos de Venezuela. Apostaba a una renuncia de Maduro bajo la presión de EE.UU. Pero había empezado a dudar que cedería. Ahora viene la reestructuración. Hay u$s 60.000 millones de deuda en default.
Desde su apogeo en los noventa, la producción de crudo en Venezuela cayó 70%. Hoy exporta casi todo a China y así le paga sus créditos. En 2007, Hugo Chávez expropió a las petroleras de EE.UU. Sólo Chevron se quedó.
La primera mitad de 2025 estuvo marcada por la incertidumbre de la embestida tarifaria de Trump y una salida masiva del dólar. La segunda, por el rally del oro, el desplome del Bitcoin y el miedo a que las Big Tech ya no sostuvieran al mercado.
Están lejos de los Walton, dueños de Wall Mart, que lideran el ranking. Y no son dinastías de tantas generaciones. Pero fueron la sorpresa de 2025. Los Luksic (Chile) y los Larrea (México). Y se dedican a lo mismo: el cobre.
Europa acordó una mega-emisión de bonos para rescatar a una Ucrania quebrada. Pero no hay mucho tiempo. Trump cerró el grifo de la asistencia y se inclina a ceder a la intransigencia de Putin.
Fue por Italia que se postergó para enero. Pero Meloni le aseguró a Lula que precisa más tiempo. En enero, Brasil entrega el liderazgo del Mercosur a Paraguay. En apoyo, Milei fue a la cumbre, que se quedó sin el gran anuncio.
El ingreso real en España casi no se movió en 20 años. Con Sánchez, el PBI voló estos años pero en renta per cápita el país bajó un puesto desde 2018. Crece por la inmigración pero tiene enquistado un déficit de productividad.
España desacelería de 2,9% a 2,3% y 2% en los próximos años, según el escenario optimista de la UE. La demanda interna es el nuevo motor. Se agotó la tracción del sector externo. Los fondos europeos serán claves en 2026.