2 de abril 2025
Dólar
Compra 41,05 Venta 43,45
4 de septiembre 2024 - 10:31hs

Fernando Montero deja una marca indeleble en la comunidad. Desde romper récords Guinness hasta implementar blockchain en fundaciones, Montero combina su pasión por el automovilismo y la acupuntura con una dedicación incansable a causas solidarias; particularmente aquellas relacionadas con niños con enfermedades oncológicas y cardiopatías.

En el marco del ciclo Salud y Bienestar que El Observador realiza en La Casa Violeta, conocemos un poco más de "Monti" y su maravillosa manera de ayudar a los otros.

Embed - Fernando Montero: "Se ayuda por uno mismo, ayudar es el ego bien comprendido" | Salud y Bienestar

Hace poco realizaste un evento solidario que entró en el récord Guinness.

Más noticias

Sí. Eso fue idea de Ale Curcio, al que en un momento le dije: “Quiero hacer algo para ayudar, algo grande". Él apoya al Centro Horizonte hace mucho tiempo. Siempre estamos con entre 13 y 15 causas por año, más que nada niños con temas oncológicos o cardiopatías, nos metemos con cuatro fundaciones grandes a apoyarlas todo el año.

¿Y cómo las elegís?

Tenés pocas balas. Cuando uso las redes es mucho público, pero si estás generando [contenido] todo el tiempo es muy difícil, hay un momento en que saturás a la gente. Entonces, lo que hago en realidad es ver lo que creo que puede tener apoyo a nivel más nacional, que se vea, algo que sea tangible y algo que realmente sea transparente y me convenza.

Entiendo que hay que tratar de que todas las fundaciones solidarias comiencen a moverse con lo que es el esquema blockchain, entonces va a ser muy predecible y rastreable lo que es el dinero. Vos pones 200 pesos en algo e incluso podes poner hasta un marcador de tu dinero que te avisa cuándo se usa y dónde fue gastado. Muchas veces vos metés en fundaciones y no sabés en qué terminás –si es en sueldos, en comida– entonces hay que hacerlo hiper transparente.

Cuando ayudás generás mucha oxitocina, que es lo opuesto al cortisol. Cuando generás la oxitocina del ayudar es algo que te nutre mucho, es muy adictivo a veces. Cuando ayudás generás mucha oxitocina, que es lo opuesto al cortisol. Cuando generás la oxitocina del ayudar es algo que te nutre mucho, es muy adictivo a veces.

Volvamos al evento del Guiness, ¿cómo se eligió ese desafío?

Pasó esto: en un momento, Marcelo Aprile de Pro Wellness me dijo que quería empezar con el desafío del hielo y difundirlo en Uruguay. Le cuento que en mis redes se factura mucho y que intentamos volcar la recaudación a lo solidario. Tengo el tema de que normalmente tratamos de donar lo máximo posible. Si una marca quiere comprar historias o que hagamos un contenido, se cobra y ese dinero se deposita en cuentas. Ahora, cuando es un tema solidario, no se cobra. Le dije que lo apoyaba haciendo una inversión colectiva y que además nos pusiéramos un fin. Nos propusimos comprar un monitor antestésico para Niños sin dolor. Hace un año había pasado un caso con una niña que tras una mala práctica de anestesia, porque no había forma de ver la profundidad anestésica, quedó con una parálisis cerebral severa. Tenía la edad de mis hijas y me tocó muchísimo el caso, y dije: “Ojalá que hubiera forma de tratar de frenar esto, que no pase nunca más”. La forma es con monitores de profundidad. Son caros, valen unos siete mil dólares más las piezas desechables. Increíblemente el dinero cerró perfecto. Siempre digo, es la Divina Providencia, las cosas pasan por algo. Que el dinero haya cerrado exacto no es una casualidad, es una causalidad. También le dije a Marce que después de meterse en lo solidario no salía nunca más. Ayudar es por uno mismo, es el ego bien comprendido.

Cuando ayudás generás mucha oxitocina, que es lo opuesto al cortisol. Cuando generás la oxitocina del ayudar es algo que te nutre mucho, es muy adictivo a veces.

En la vida cuando vos te proponés, te lo ponés en la cabeza y trabajás todos los días un poquito más para eso, normalmente el universo conspira para que eso se dé. En este caso pusimos mil personas y fueron mil personas.

Dr. Fernando Montero.

¿Qué te pasó a partir de que creció tu cuenta de Instagram y tuviste que dedicarle tiempo y pienso a manejar las redes sociales? ¿Cómo fue ese cambio?

Siempre quise poder llegar en un momento a tener tanta difusión. Como para que el padre de un niño, por ejemplo, con un tema oncológico, me llame y yo poder con difusión conseguir eso, o directamente que la persona ya tenga el dinero para poder hacerlo. La gente cada vez está más metida en el tema y entiende que puede ayudar. Lo que termina pasando ahora es que mi cuenta creció mucho en la pandemia porque no habían carreras de automovilismo. Yo soy el primer piloto del mundo con síndrome de Tourette a nivel profesional. Es una historia que vendió y se movió. Me hicieron varias entrevistas, después empecé a meterme en otras cosas, historias como la que le salvé la vida a la persona que me hizo bullying y varias cosas me han pasado que normalmente las he transmitido en las redes y a la gente le gusta y las comparte.

Después entendí que tengo crisis de crecimiento en mi clínica, estoy realmente saturado. Entonces dije: “¿Cómo hago para ayudar a más gente?”. Ayudo a las redes, empiezo a enseñar a la persona cómo curarse a sí misma en su casa de una manera simple y eso fue un boom. Cualquier video mío lo ven millones y millones de personas a nivel mundial y creo que ese es el crecimiento más grande de la red. Cada video que subo más o menos crezco unos 50.000 seguidores. También pongo cosas divertidas y me acerco más a la gente. Ahí tenés una parte de prevención de suicidio. Tengo unos 1200 mensajes por día, es mucho trabajo y es desgastante pero estoy muchas horas. Es complicado porque sacrifico mucho tiempo para otras cosas también.

¿Con todo tipo de mensajes?

Mucha gente está con un tema de intento de autoeliminación. Hoy nomás un chico me dice: “Monti, te necesito, estoy mal” y ya cómo te lo dicen te das cuenta que está en un momento complicado. Y la parte del suicidio, de pesquisarlo, es algo que he aprendido y encaro directo. Pasamos de 26 personas que se trataron el año pasado con temas de autoeliminación, a que con el de hoy van 93 y estamos a mediados del año.

También he hecho muchos videos explicando a la gente cómo atender a personas con el tema del suicidio. Hay videos que explico cómo encarar a una persona, qué decirle, cómo evitarlo, cómo empatizar con la persona y cómo dirigirlo de manera correcta.

En pandemia explotó todo también para vos. La historia del bullying repercutió por todos lados.

En realidad quería mostrar que el héroe de la historia no era yo. Yo como médico, siempre le iba a salvar la vida. Era una persona que había estado en situación de calle, con adicciones y hoy tiene una familia, trabaja, tiene unos valores muy lindos. Yo hablo mucho con él y la verdad que es un tipo increíble. Hablás y te das cuenta que tuvo un cambio real.

Solemos preguntarnos qué pasó con los que nos hicieron bullying.

Está también muy relacionado a la parte de autoeliminación. Me llegan de personas, si vos te fijas, son miles de personas y muchas comentan que quienes le hacían bullying se terminaron quitando la vida. El agresor es una víctima también, que capaz no pudo tener las herramientas que tú tuviste para poder salir. Porque que te hagan bullying es complicado, te deja cicatrices ¿Tenés hijos vos?

Sí. Dos.

Preguntate: ¿Gente con hijos no se podrían nunca quitar la vida? Parece una locura. La gente normalmente se siente tan mal y tiene una autoestima tan baja que entiende que todo el mundo estaría mejor sin ellos. Es espantoso lo que quiero decir, pero la persona siente que es un acto de amor. El amor es dar y ellos sienten que realmente se están entregando, se sienten un ancla que impide que la familia se libere.

Dr. Fernando Montero.

El día del récord Guiness estabas muy emocionado.

Cuando rompimos el récord con el hielo lloré mucho, me rompí, me quebré. Antes me pedían fotos y ahora me piden muchos abrazos y la primera fundación que estuve en mi vida fue Abrazos Gratis. Estábamos en 18 de Julio con los carteles y mucha gente se largaba a llorar y necesitaba el contacto del abrazo. Tengo historias muy lindas de eso. Empecé con eso, dando abrazos. Ahora este año empecé a recibir abrazos, seguramente parte de los que di por la gente. En un momento yo estaba justo hablando con el presidente de la República, con Luis [Lacalle Pou], y de repente viene un chico y le dice: “Presidente, ¿le puedo sacar a Monti un ratito?”.

Me pide un abrazo y me dice: “¿Sentís mi corazón? Está latiendo gracias a vos”. Le pregunto si era paciente –pero nunca salvé una vida realmente, soy médico acupuntor– y era un chico que el día que se estaba por quitar la vida vio un video mío, me contactó y a las 4 de la mañana lo atendí. Cuatro personas que se quisieron quitar la vida fueron al evento y se metieron en la misma piscina. Y en la cuenta regresiva, los vi agarrados de las manos y me quebré. Ahí te das cuenta también parte de la huella de lo que dejás. Eran cuatro vidas que estaban ahí y me estaban apoyando de una manera incondicional porque ese día hacía mucho frío y la gente fue igual. Ahí nos dimos cuenta también de lo que estábamos generando.

Es mucha responsabilidad, ¿cómo canalizás todo eso? ¿Cómo encontrás tu momento?

La forma más fácil de alcanzar la plenitud de felicidad es la vida de servicio, ayudar a alguien. Cuando empezás a entender que es así también, y te sentís bien vos con eso, no te cansa. Al revés, estás todo el tiempo recibiendo tanto y tanto cariño, afecto, que no te cansás. Entendés que estás cumpliendo un fin, que haces bien a los demás. Pero sé que tengo que estar más presente también en mi familia. Por eso este año no viajé, porque si no es complicado. Es algo además que me genera culpa muchas veces y angustia. Y ahí decís: “¿Hasta cuándo estoy ayudando si estoy realmente soltando lo más importante".

Debe ser lo más difícil, el tema del tiempo.

Sí, pero hay que ser agradecido y entender que todos los que estamos acá, en lo que es la ruleta del mundo, somos bendecidos. Entonces, las chances de estar de este lado de la ruta y no de la otra eran muy pocas, y creo que también en eso te dejas un poco de lado. Yo también tengo una autoestima muy baja por todas las cosas que me han pasado. Superé el tema, entiendo que esa autoestima no va a subir, la acepto como baja, la dejo de lado y trato de trabajarlo para los demás. Así fue como pude superarlo, lo acepté. Pero creo que no hay cansancio, eso no, olvídate. No pasa, por ahora.

¿Cómo te llegó la acupuntura como profesión?

Fernando Montero padre, inventó una técnica nueva a nivel de acupuntura. Tomó la acupuntura china clásica y la transformó en algo muy científico. Al principio fue para los acupuntores chinos más clásicos, más esotéricos, la oveja negra, pero para los científicos se abrió al mundo. ¿Por qué también busqué la parte solidaria de todo lo que hago? Porque en la acupuntura voy a seguir con el legado de mi viejo. Mi huella va por la parte solidaria, no por la acupuntura. En un momento con la acupuntura pinché a jugadores de fútbol de élite y tenía la opción de dedicarme realmente a eso y estar todo el tiempo viajando. Me gusta mucho. Es uno de mis hobbies junto con el automovilismo, mi trabajo es la parte solidaria.

Dijiste que otro de tus hobbies es el automovilismo, ¿cómo surgió?

Primero fue mirando a Keiichi Tsuchiya que es japonés, inventor del Drift. Keiichi fue de los primeros que empezó a hacer disco en Japón con un auto que se llama AE86, Toyota Trueno. Resulta que en un momento empezaba a ver el animé de él, tenía hasta dibujos animados, videos y todo. Y aparece un Toyota Trueno en Uruguay, del embajador de Estados Unidos. Totalmente fundido, destrozado el auto. Yo no tenía dinero, era imposible llegar, lo perdí siete veces al auto pero no entendía por qué cada 6 meses se vendía. Evidentemente estaba refundido y sin repuestos. Entonces empecé a buscar un trabajo, a hacer curso de masajista y también trabajaba en bicicleterías para tratar de poder juntar la plata.

Llegué al auto y ahí empecé a soñar con hacer Drift, lo que hacía Keiichi, que es andar de costado con derrape controlado, entre las montañas. Estudiaba Medicina en Maldonado e iba al Jagüel cuando llovía y empezaba a probar los derrapes. En un momento empecé a soñar con hacer shows, que me vayan a ver miles de personas y poder realmente ayudar a alguien. Y lo visualicé, lo visualicé, lo visualicé y seguí muchos años, hasta que empezaron a crecer las cosas, se fueron de control y hoy es una realidad.

Lo visualizaste y además tenías que manejar.

No es de riesgo. Son autos que van muy lento, hacen mucho humo, son autos increíbles, muy difíciles de desarrollar y también muy costosos. Por eso sale de la realidad económica de cualquier uruguayo armar un auto así. Yo por un tema de patrocinador lo pude hacer, o sea que por algo pasó. Se fueron armando las cosas para llegar a eso. Son autos que están muy preparados. No es como un auto de carrera, que capaz que haces un trompo en la pista a 140 o 200 km/h, te parten al medio y te matan. Eso no pasa en el Drift, por eso lo hago. Andar de costado me hace sentir con más control que estar en recto.

¿Dónde aprendiste?

Solo. Empecé mirando videos. Hice seis años de Drift y cuando fui a mi primera clase en Perú Ashley García, que había corrido hasta en Dakar, manejó el auto y me dice: “Nunca vi a nadie con mejor dominio del auto en mi vida, pero que haga las cosas tan mal”. Y en un día que me enseñó las básicas, anduve muy bien y empecé a meterme más.

Tu energía te lleva a juntarte con gente que hace cosas solidarias.

Dicen que somos un promedio de seis personas con las que más nos vinculamos. Cuando entra una persona en el vínculo nuestro, tiene normalmente una base solidaria. Y si no la tiene, la genera ahí.

Capaz que vos los llevás para ese lado y ven las gratificaciones.

Puede ser. ¿Sabés el ejemplo de la vida de Rockefeller? A Rockefeller cuando tenía unos 46 años le diagnosticaron varias enfermedades complejas, la mínima era hipertensión e hipertiroidismo. Estaba realmente muy mal y los médicos le dijeron que iba a vivir muy poco tiempo y él empezó a decir: “¿Cómo hago para llevarme todo el dinero que generé a mi edad?”. Y en un momento, empezó a ayudar y vivió casi 100 años.

Dr. Fernando Montero.

Tengo un ejemplo que lo digo muchas veces. Cuando vos venís al mundo salís del canal de parto y la hormona adaptativa por excelencia es el cortisol. Cuando el bebé tiene miedo genera ese cortisol como hormona adaptativa. La siguiente hormona que está en juego es la oxitocina, que la genera cuando lo pones arriba de la madre. Por eso es tan importante el contacto físico con la piel. El bebé deja de llorar y suspira. Entonces, desde que vos venís al mundo el opuesto al cortisol es la oxitocina. La oxitocina la generás con vínculos afectivos: ayudar a alguien, acariciar a tu mascota, estar enamorado.

Entonces, nos dejás de esta charla lo bueno que es ayudar. Desde las organizaciones, o desde el lado que encontremos. Y, además, abrazar.

Cuando ayudaste a alguien tu vida tuvo sentido. No necesitamos más que eso. Lo que pasa es que a veces el concepto de éxito lleva un trasfondo muy económico o consumista. Pero ya el éxito es eso: que no seas el que tiene que ser ayudado sino que vos ayudes. Eso es éxito, ya está, no necesitás mucho más.

Si vos no tenés que ser ayudado sino que sos el que ayuda, ya está, eso el éxito Si vos no tenés que ser ayudado sino que sos el que ayuda, ya está, eso el éxito

El caso de Ramiro

En la esquina de Millán y Bulevar Artigas, un joven sin remera y descalzo que parecía un náufrago se destacaba siempre. Ese joven era Ramiro. La primera vez que se encontraron, él le pidió dinero para un café. En lugar de darle el dinero, Montero le ofreció comprarle el café y Ramiro lo invitó a tomarlo con él. "Claro", le respondió, intrigado por su invitación.

Ramiro siempre parecía estar corriendo, como si intentara escapar de algo. Esa fue la primera de muchas conversaciones que tuvieron, siempre en el mismo café.

Un día, cuando Montero no tenía dinero para el café fue Ramiro quien lo invitó. Dijo: "Las cuentas claras conservan la amistad. Voy a tratar de estar a mano contigo". Montero le respondió que llevaba un año pagando sus cafés, pero Ramiro insistió: "No todo se paga con dinero. Voy a quedar a mano contigo".

Pasó el tiempo y Montero dejó de frecuentar la casa de su amigo Jorge, lo que significó que ya no pasaba por la zona de Ramiro. Entró a la Facultad de Medicina y un día, temprano en la cantina, un conocido lo invitó a acompañarlo a la clase de Anatomía. Empezaron a diseccionar un cadáver y, para su sorpresa, era el cuerpo de un joven musculado. Perfecto para estudiar Anatomía. El profesor comentó que era un chico que vivía en la calle, conocido en la zona de Millán y Bulevar Artigas. Al darse cuenta de que era Ramiro, sintió una mezcla de tristeza y respeto.

Contó a su esposa sobre la experiencia y ella comentó: "Qué fuerte, cómo te pagó la deuda". Fue entonces cuando entendió el profundo regalo de conocimiento que Ramiro le había dado con su cuerpo y el impulso de su carrera.

Temas:

salud mental La casa violeta Fernando Montero

Seguí leyendo

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos