El presidente de Colombia decretó un incremento del 23,7% en el salario mínimo para 2026, el ajuste más significativo del último cuarto de siglo. Mientras el Ejecutivo defiende la medida, fijada unilateralmente tras el colapso de las negociaciones tripartitas, el sector empresarial advierte sobre un impacto severo en la inflación, la informalidad laboral y el costo de vida en el país.