El vicepresidente de Estados Unidos viajó a Budapest para mostrar su apoyo al primer ministro, a solo días de las elecciones parlamentarias. Con el líder húngaro sorpresivamente rezagado en las encuestas, la administración Trump apuesta todas sus fichas a sostener a su principal aliado en Europa, en una contienda que expone una inusual convergencia de intereses entre Washington y Moscú.