A seis meses de asumir, el autoproclamado "socialista democrático" consolidó su liderazgo en el ala progresista de su partido. Con el foco puesto en el costo de vida, su administración ya puso en marcha el congelamiento de alquileres, un plan de vivienda masivo y un polémico impuesto a los ricos que reavivó las alarmas del sector inmobiliario.