Para quienes practican deportes de riesgo, esa combinación de miedo, concentración y placer forma parte de su rutina. Pero ¿qué ocurre cuando el cuerpo y la mente empiezan a buscar cada vez más esa sensación?
En un nuevo episodio de MP Talks, deportistas y especialistas analizaron la relación entre adrenalina, estrés y la búsqueda constante de situaciones de riesgo.
Para Facundo Pérez del Castillo, entrenador de la U.S.U., el miedo no necesariamente es algo negativo. Por el contrario, puede convertirse en una herramienta fundamental para mantenerse alerta. “Los nervios o el miedo son lo que hace que uno esté atento, pronto y listo para hacer la tarea que tengas que hacer”, explicó.
En los deportes acuáticos, donde el entorno puede ser imprevisible y existen elementos que no siempre se pueden controlar, conocer los riesgos resulta fundamental. Según Pérez del Castillo, muchas veces el miedo aparece justamente por desconocer dónde está el verdadero peligro. “Cuando entendés cómo funcionan las cosas y los peligros reales, la experiencia y estar conviviendo en ese medio te da confianza”, señaló.
Para el entrenador, la clave no está en eliminar el miedo, sino en aprender a manejarlo: “No hay que tener miedo y paralizarse, pero hay que tener miedo y eso es lo que nos ayuda a sobrevivir”.
La adrenalina como motor
La piloto de rally Patricia Pita conoce de primera mano lo que significa llevar al cuerpo al límite. Durante el Dakar, llegó a pasar hasta 12 horas arriba del auto, soportando frío y agotamiento, para luego dormir apenas unas horas y volver a levantarse en condiciones para competir.
“Es impresionante cómo tu cuerpo se resetea”, contó Pita, quien reconoció que durante la competencia desaparecieron incluso dolores físicos que habitualmente la afectan.
“Yo sufro de la lumbar, gran parte por el deporte que practico, y uno de mis mayores temores era qué voy a hacer cuando me empiece a doler la lumbar. Hubo días que dormimos en el piso y no me dolió la espalda en todo el Dakar”, relató.
La explicación, según la propia piloto, podría estar vinculada con la adrenalina. Una vez terminado el desafío, sin embargo, la situación cambia: “Terminó el Dakar y fue como que me bajó todo y mucha gente estaba enferma. Y yo creo que ahí lo que te mantiene sí es la adrenalina”.
Pita también recordó las palabras que recibió antes de disputar su primera carrera de rally. Un amigo se acercó al auto y le hizo una advertencia que terminó convirtiéndose casi en una predicción: “Una vez que entrás en esta no salís más. Vas a pasar tu vida buscando esto”. Y, según cuenta, así fue. “Se convierte en una obsesión”, reconoció.
¿Cuándo deja de ser una pasión y se convierte en un problema?
La psiquiatra de MP, Victoria Brando, explicó que detrás de estas sensaciones existe una respuesta química del organismo. La adrenalina y el cortisol preparan al cuerpo para enfrentar una situación de alerta, mientras que las endorfinas pueden generar una sensación de placer y disminuir la percepción del dolor.
“La adrenalina vendría a ser lo que se descarga en el momento”, explicó Brando. Pero esa no sería la única sustancia involucrada.
Según la especialista, las endorfinas pueden contribuir a que la experiencia resulte placentera, mientras que la dopamina tendría un papel importante en el deseo de volver a buscar esas situaciones. “Lo que te hace volver a buscar esos momentos vendría a ser más la dopamina. Ahí es donde vendría a actuar la parte comportamental”, señaló.
Buscar adrenalina no implica necesariamente una conducta problemática. Hay personas que disfrutan de los deportes de riesgo y pueden hacerlo de manera controlada. El problema aparece cuando la búsqueda de esa sensación comienza a imponerse sobre las consecuencias. “Empieza a ser problemática cuando, a pesar de dañarse o correr riesgo, no podés evitar seguir haciéndolo”, explicó Brando.
En esos casos, la persona puede continuar exponiéndose incluso después de sufrir lesiones o consecuencias negativas, convirtiendo una pasión por el riesgo en una conducta que requiere mayor control.
Entre el miedo que mantiene alerta, la adrenalina que prepara al cuerpo y la dopamina que empuja a repetir la experiencia, la línea entre pasión y necesidad puede volverse cada vez más difusa. Para quienes hacen del riesgo parte de su vida, el desafío no pasa por dejar de sentir miedo, sino por aprender a reconocerlo, entenderlo y convivir con él sin que la búsqueda de adrenalina termine tomando el control.