27 de julio 2025 - 10:08hs

La tensión, que se venía gestando en voz baja desde hacía semanas, estalló cuando se definieron los nombres que competirán por La Libertad Avanza en territorio bonaerense. Karina y Caputo, dos piezas clave del primer anillo presidencial, quedaron enfrentados por la estrategia electoral. El presidente, corrido del barro, delegó en Francos la tarea de recomponer los puentes y evitar que la pelea derive en una crisis política en plena campaña.

Guillermo Francos, el mediador entre Karina Milei y Santiago Caputo

El jueves fue un día clave. Francos estuvo reunido, por separado, con los dos protagonistas del conflicto. Primero recibió a Santiago Caputo en su despacho. Más tarde, fue hasta la Secretaría General para ver a Karina. En ambas conversaciones buscó calmar los ánimos, entender el alcance real del cortocircuito y abrir un canal de diálogo que permita ordenar el tablero antes de que se profundice la fractura interna.

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Aunque los tres protagonistas del Gobierno mantienen el pacto de silencio, en la Casa Rosada reconocen que hay ruido. “No están peleados, pero tampoco alineados. Cada uno está defendiendo su lugar”, apunta un funcionario que conoce de cerca a los tres. La disputa no es nueva, pero tomó volumen después de las decisiones que se dieron en Buenos Aires, donde Karina hizo valer su ascendencia política y empujó nombres propios, mientras Caputo cuestionó la falta de organicidad y alertó sobre el riesgo del armado.

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Guillermo Francos, el mediador en la interna entre Karina Milei y Santiago Caputo.

Guillermo Francos, el mediador en la interna entre Karina Milei y Santiago Caputo.

El pedido de Javier Milei y las reuniones después del cierre en Buenos Aires

La provincia fue siempre un territorio delicado para el oficialismo. Con los intendentes en pie de guerra por los recortes y los gobernadores peronistas apuntando a Kicillof como alternativa nacional, Milei necesitaba un cierre prolijo que no exponga debilidades. No lo logró. El enfrentamiento interno dejó heridos y generó dudas dentro y fuera del espacio.

Francos, que hace dos meses asumió como jefe de Gabinete, ganó centralidad a fuerza de oficio. No solo porque tiene llegada directa a todos los sectores, sino porque logró algo que muy pocos pueden en la mesa chica: hablar con el presidente sin intermediarios. En la última semana se vio al menos cuatro veces a solas con Milei, en encuentros donde el eje central no fue ni la Ley Bases ni el Pacto de Mayo, sino la interna que atraviesa al corazón del poder libertario.

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La comitiva de Javier Milei incluyó a su hermana y secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y los ministros Patricia Bullrich (Seguridad) y Luis Petri (Defensa).

La comitiva de Javier Milei incluyó a su hermana y secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y los ministros Patricia Bullrich (Seguridad) y Luis Petri (Defensa).

“Guillermo es el único que no tiene una agenda personal”, repiten en su entorno. Y es, al mismo tiempo, el único que mantiene una relación de confianza con Karina y con Caputo. En un clima enrarecido, su perfil dialoguista lo convirtió en una suerte de árbitro aceptado por ambas partes. “Es el que junta los pedazos”, ironiza un dirigente libertario.

Por ahora, la situación no explotó, pero tampoco se descomprimió. En el entorno de Karina Milei minimizan el conflicto y aseguran que “no hay internas, solo discusiones lógicas en un espacio en construcción”. Del lado de Caputo, el mensaje es similar: “Estamos enfocados en la campaña y en consolidar el espacio”. Sin embargo, el malestar es evidente y la preocupación, compartida.

Karina Milei y Santiago Caputo: una tregua hasta septiembre

Lo que está en juego no es solo una disputa de nombres, sino el modelo de conducción de La Libertad Avanza. Karina representa la verticalidad absoluta. Caputo, el intento por darle volumen político al experimento libertario. Francos, mientras tanto, intenta que la sangre no llegue al río. Su rol ya no es solo el de jefe de Gabinete. Hoy es el mediador de una interna que, si no se desactiva a tiempo, puede dinamitar la base de sustentación del oficialismo.

Milei, fiel a su estilo, se mantiene al margen. Observa, escucha y deja hacer. Sabe que necesita a los tres: a su hermana, que maneja la lapicera con mano de hierro; a su estratega de campaña, que le habla al electorado joven; y a su ministro político, que logra articular con gobernadores, empresarios y referentes de otros espacios. Pero también sabe que no puede darse el lujo de un conflicto intestino cuando el Gobierno está por encarar su etapa más compleja.

El calendario no da respiro. En menos de dos semanas será el Pacto de Mayo. Después vendrán las elecciones provinciales y más tarde las generales. En ese contexto, Francos apura gestiones para garantizar un cierre ordenado. Su principal objetivo no está en el Congreso ni en el Ministerio de Economía. Está en la Casa Rosada: evitar que el poder se fracture desde adentro.

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