La Confederación General del Trabajo (CGT) cambia su perfil. El resultado electoral en la provincia de Buenos Aires y la falta de respuestas políticas a las demandas son leídas en la central obrera como el fin de un ciclo en la relación del Gobierno con la sociedad. En ese marco, la decisión es endurecer su postura y, sin tensionar demasiado, abandonar la lógica del diálogo como única forma de relacionarse con el Ejecutivo.
Así las cosas, la central obrera reunió a su mesa chica y confirmó la presencia de una columna propia para la Marcha Federal de este miércoles.
El encuentro de la mesa chica de la CGT, celebrado el lunes en la sede de UPCN, delineó la estrategia. Andrés Rodríguez, anfitrión y secretario general de los estatales, afirmó que la CGT constituye el único poder político de Argentina cohesionado y organizado. Rodríguez sentenció que el sindicalismo debe prepararse "más para el conflicto que para el diálogo".
El líder de los estatales también dio cuenta de que los intentos de acercamiento con la administración de Javier Milei fracasaron.
La CGT no quiere ser señalada como "destituyente”
Desde las entrañas del edificio de Azopardo, explican que el cambio en la postura pública de la CGT tiene que ver con el alto rechazo cosechado por el Gobierno en las últimas elecciones, pero también con el deterioro de la situación. Más allá de eso, advierten que “la CGT será cautelosa y responsable” porque no quiere “ser señalada como destituyente”.
Por lo pronto, la CGT reafirmó su rechazo a los vetos presidenciales que afectan el financiamiento universitario y la ley de emergencia pediátrica. Además, exhortaron a los legisladores a revertir estas decisiones en la sesión que se llevará a cabo el próximo miércoles.
Cómo fue la reunión de la CGT
Por otra parte, la reunión que se llevó a cabo el lunes en la sede de UPCN también fue una buena ocasión para realizar un análisis profundo de los resultados electorales en la provincia de Buenos Aires. Dentro de ese contexto, destacaron la participación de los afiliados sindicales en el marco de la campaña y reafirmaron su compromiso de cara a las elecciones del 26 de octubre, encolumnados tras el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.
Más allá de la marca de esta semana y del anunciado cambio de perfil de cara a las discusiones públicas, desde Azopardo confirman que el viraje quedará sellado una vez que se lleve a cabo el recambio de autoridades previsto para el próximo 5 de noviembre en un Congreso Confederal.
La conducción seguirá siendo colegiada. Es la única forma que encontró la CGT para evitar la ruptura. Pero a partir de fin de año el triunvirato tendrá nuevas caras. Cristian Jerónimo (Vidrio), Jorge Sola (Seguros) y Maia Volcovinsky (Judiciales) serán las nuevas caras de la conducción sindical en la Argentina.
Desde la CGT entienden que, más allá de cambiar las caras, el hecho de que haya nuevos dirigentes al frente del triunvirato le dará a la central obrera nuevas posibilidades a la hora de tener que salir a confrontar con el Gobierno.