5 de enero 2026 - 13:05hs

Javier Milei ordena su hoja de ruta para 2026 sobre tres vectores que, según la visión oficial, deberían destrabar un ciclo de crecimiento económico sostenido: menos regulaciones estatales, una apuesta fuerte al capital humano y una mayor integración de la Argentina al comercio global. Ese trípode es el que articula tanto las leyes ya sancionadas como la agenda legislativa que el Ejecutivo buscará empujar este 2026.

El ya sancionado Presupuesto 2026 y la Ley de Inocencia Fiscal son dos de los seis objetivos logrados, y aún restan la reforma laboral -correctamente llamada "modernización laboral"-, la reforma de la ley de glaciares, la reforma tributaria y el nuevo código penal. Se supone que con todas estas metas cumplidas, el plan del Gobierno estará completado.

Los tres pilares fundamentales del Gobierno de Javier Milei

  • La desregulación

El primer pilar al que apunta es la desregulación, el cual pone en práctica desde su asunción. En Casa Rosada están convencidos de que el entramado normativo acumulado durante décadas funcionó como un freno estructural al desarrollo económico.

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Se piensa que al reducir interferencias del Estado, se liberan incentivos a la inversión y se potencia la capacidad productiva. Bajo ese razonamiento, la economía podría pasar de una etapa de crecimiento tenue a otra de expansión acelerada, lo que los oficialistas describen como un quiebre abrupto tras un largo período de estancamiento.

Dicho enfoque está íntimamente ligado a la defensa de la propiedad privada. Para Milei, la presión impositiva y las regulaciones constituyen dos formas de erosión sobre ese derecho y la solución llegará por doble vía: una reforma tributaria que alivie la carga fiscal y un proceso sostenido de eliminación de normas que consideran distorsivas. En ese esquema, justamente, trabaja el nuevo Consejo de Mayo, que apunta a blindar la inviolabilidad de la propiedad como condición para el crecimiento.

  • El capital humano

El segundo eje es el de capital humano, al que el Gobierno le asigna un rol central en la expansión del ingreso per cápita. Desde esta óptica, la mejora de la alimentación y la salud constituye una base indispensable, a la que se suma el desafío educativo. Pero el foco no está solo en las nuevas generaciones: también aparece la necesidad de reinsertar a quienes quedaron fuera del sistema formal y de actualizar las capacidades de quienes no logran acceder a un empleo.

Ahí se explicaría la futura ley de modernización laboral. El objetivo declarado es ampliar la base de trabajadores registrados y absorber a quienes hoy se desempeñan en la informalidad. Esa prioridad, remarcan en el oficialismo, antecede a discusiones más sensibles como la coparticipación federal o una reforma previsional, que quedarán para una etapa posterior.

  • Apertura económica

El tercer motor del plan libertario es la apertura económica. El diagnóstico es que Argentina opera con niveles de comercio exterior muy por debajo de los estándares internacionales, y para normalizar esa situación se debería multiplicar el intercambio con el mundo, fomentar la competencia, mejorar la productividad y atraer inversiones. La apertura es presentada por el Gobierno como una condición necesaria para consolidar un sendero de crecimiento sostenible, como Milei ya lo ha dicho en innumerables discursos.

Todo este esquema se apoya en el Presupuesto 2026 recientemente aprobado por el Congreso. El texto proyecta un gasto total de US$101.800 millones, un crecimiento del PBI del 5% y una inflación anual del 10,1%. También un superávit primario equivalente al 1,2% del producto. ¿Esto qué genera? Mayor previsibilidad, que le dará un buen mensaje al mundo.

Los proyectos pendientes

A ese paquete se suman la ley de Inocencia Fiscal, ya sancionada, y otra serie de iniciativas que el Gobierno planea impulsar, como ya se comentó. Estas son: la modernización laboral, una nueva ley de glaciares, la reforma tributaria y cambios en el Código Penal. Todas forman parte de una estrategia integral que busca redefinir el marco económico e institucional del país.

Con el poderío que logró concretar en el Congreso, donde -a partir de las elecciones de octubre- La Libertad Avanza consiguió mayor representatividad, es posible que termine de blindar todas las iniciativas que faltan: la ayuda de sus aliados parece casi conseguida, aunque la reforma laboral es el proyecto que más inconvenientes tiene. Deberá seguir tejiendo consensos, y enviar buenas señales al mercado y las provincias.

Temas:

presidente economía abierta desregulación Capital Humano Argentina

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