En 2025, la inteligencia artificial (IA) dejó de ser una herramienta exclusiva de trabajo y productividad para convertirse en un soporte emocional, un organizador de la vida cotidiana y un orientador del propósito personal. Este cambio radical se refleja en un informe reciente elaborado por Marc Zao-Sanders para el Harvard Business Review, que analiza cómo las personas utilizan la IA generativa en la actualidad.
La humanización de la IA
Según el estudio, publicado en 2025, los principales usos de la IA generativa incluyen el acompañamiento terapéutico y emocional, que ascendió al primer puesto del ranking, un salto importante en relación al año anterior. Esta tendencia refleja el deseo de las personas de encontrar en la inteligencia artificial no solo una herramienta eficiente, sino una especie de confidente, coach o consejero. Las funciones relacionadas con la salud mental, como el apoyo en trastornos de ansiedad o estrés, se encuentran ahora en los primeros lugares, desplazando otras tareas como la redacción de textos o la generación de ideas, que disminuyeron en popularidad.
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Acompañamiento terapéutico lidera el uso de la IA en 2025
Uno de los aspectos más destacados de esta evolución es el fenómeno de la humanización del vínculo con la IA. Ya no se la consulta solo para resolver problemas técnicos o generar ideas creativas, sino para recibir apoyo emocional y guía personal. La creciente capacidad de esta herramienta para mantener conversaciones sensibles, ofrecer orientación y acompañar en procesos personales como la toma de decisiones o la gestión de crisis emocionales fue clave en este giro. La gente ahora busca en la IA no solo eficiencia, sino también claridad y acompañamiento.
Impacto en la salud mental y la vida cotidiana
El uso de herramientas como ChatGPT se expandió globalmente, proporcionando un recurso accesible para quienes buscan apoyo emocional. La disponibilidad 24/7 y el anonimato que ofrecen estas plataformas permiten que las personas accedan fácilmente a orientación básica sobre bienestar mental sin la necesidad de citas o pagos, lo que facilita que más personas se sientan cómodas al hablar de sus emociones.
Esta accesibilidad inmediata se convirtió en un recurso valioso, especialmente para aquellos que no pueden acceder a servicios profesionales de salud mental. En muchos casos, la IA funciona como un primer paso para que los usuarios identifiquen sus necesidades emocionales y se sientan más seguros para buscar ayuda especializada cuando sea necesario.
Sin embargo, las herramientas de IA, aunque útiles para proporcionar información general y apoyo básico, no están capacitadas para ofrecer terapia clínica ni diagnosticar trastornos graves. No pueden replicar la interacción humana esencial en la terapia, como la interpretación de señales no verbales y la creación de un vínculo de confianza que favorezca el tratamiento adecuado.
A pesar de estas limitaciones, el papel de la IA en el apoyo a la salud emocional sigue creciendo. Ofrecen un complemento accesible a los servicios profesionales, proporcionando un recurso valioso cuando la ayuda humana no está disponible, pero nunca reemplazando la atención personalizada y profesional en situaciones críticas.
Nuevas aplicaciones y desafíos
El informe de Marc Zao-Sanders también destaca que, en 2025, las aplicaciones de la IA se diversificaron significativamente. Funciones como la preparación para entrevistas, el entrenamiento infantil, la ayuda en el cuidado de niños y la prevención del acoso en línea (anti-trolling) ganaron espacio en comparación con el año anterior. Además, tareas como la generación de código, la planificación de viajes y el soporte en ensayos académicos crecieron considerablemente.
Uno de los casos más sorprendentes es el auge de la categoría "vida saludable", que subió 65 posiciones en el ranking, posicionándose entre los diez primeros lugares. La IA empezó a ser vista como una herramienta para mejorar el bienestar físico y mental, brindando recomendaciones personalizadas sobre dieta, ejercicio y manejo del estrés. Este crecimiento refleja una creciente preocupación por el cuidado personal, especialmente en un contexto global marcado por la pandemia y sus efectos en la salud mental.
A pesar de las ventajas que ofrece la IA, los expertos advierten sobre los riesgos asociados al uso excesivo de estas herramientas para temas sensibles como la salud emocional. Si bien la privacidad y el anonimato son ventajas clave, el hecho de que la IA no pueda captar señales no verbales ni tener en cuenta el historial personal del usuario limita su capacidad para brindar respuestas completamente personalizadas. Además, la relación entre paciente y terapeuta, que es esencial para una terapia eficaz, no puede ser sustituida por una máquina.
El informe señala también que, mientras las funciones relacionadas con la productividad y la técnica disminuyeron, las aplicaciones de la IA vinculadas con la creatividad, la interacción social y la salud emocional siguen ganando terreno. Este cambio refleja una nueva concepción de la IA, más cercana a un compañero de vida que a una simple herramienta de trabajo.
La tecnología avanza rápidamente, y con ella las posibilidades de la inteligencia artificial. En 2025, la IA generativa demostró que no solo puede transformar la manera en que trabajamos, sino también cómo nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás. Si bien no está exenta de riesgos, su papel como aliada en la salud emocional y la organización personal parece haber llegado para quedarse.