Con la llegada del verano, se intensifica el interés por la apariencia física, especialmente en Sudamérica, donde muchas mujeres se sienten presionadas a alcanzar estándares de belleza impuestos por la sociedad. La demanda de tratamientos para la pérdida de peso se incrementa cada año en los meses previos a la temporada estival. Sin embargo, esta búsqueda de un cuerpo ideal plantea preguntas cruciales sobre la salud y la autoaceptación.
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Estadísticas indican que hasta un 70% de la población femenina busca activamente bajar de peso antes del verano, reflejando una tendencia histórica donde la delgadez se asocia con la belleza. Leonardo Sande, director de la Clínica Sande, señala que aunque la demanda estética es alta, también creció la conciencia sobre la salud. "Hoy en día, más personas entienden que alimentarse bien y hacer ejercicio no solo se trata de verse bien, sino de tener un estilo de vida saludable", explicó. Sin embargo, a pesar de este avance, la presión social persiste y el deseo de encajar en un ideal de delgadez sigue siendo fuerte.
A menudo, los pacientes que buscan ayuda para perder peso lo hacen motivados por una mezcla de razones estéticas y de salud. Sande señaló que "no existe un paciente puro", ya que la mayoría de las personas están influenciadas tanto por su deseo de mejorar su salud como por la presión social de cumplir con estándares estéticos. Este fenómeno es aún más pronunciado en países como Argentina, Uruguay y Chile, donde la delgadez es vista como un ideal.
La influencia de la sociedad y las redes sociales
La presión social y la influencia de las redes sociales moldean las percepciones sobre la belleza a lo largo del tiempo. Hoy, aunque hay un reconocimiento creciente de la diversidad corporal, las apps siguen promoviendo un ideal de belleza que puede afectar la salud mental de los jóvenes. "La adolescencia es un período crítico, y los modelos que ven en redes sociales pueden influir en su percepción de la belleza y la felicidad", afirmó.
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Foto: Inés Guimaraens
Uno de los desafíos más significativos que enfrentan los profesionales de la salud es ayudar a los pacientes a construir una relación positiva con su cuerpo. El director de la Clínica Sande, enfatizó que "el cuerpo no debe ser visto como una moda". Su enfoque se basa en el cariño y la aceptación, alentando a los pacientes a comprender que un cuerpo saludable puede variar significativamente en peso y forma. "La salud debe ser la prioridad; un cuerpo saludable admite una amplia gama de pesos", aclaró.
Sande propone un enfoque centrado en mejorar la calidad de vida en lugar de centrarse exclusivamente en la pérdida de peso. "Ser saludable es un concepto más amplio que el peso. Implica una alimentación equilibrada, ejercicio regular, un buen descanso y manejo del estrés", detalló. La estrategia debe centrarse en mejorar estos aspectos para que la pérdida de peso sea una consecuencia natural, no el objetivo principal.
En el contexto de la obesidad, el entrevistado argumentó que esta condición debe ser reconocida como una enfermedad. "Es la condición médica más prevalente en el mundo, y debemos abordarla como tal", afirmó. Al no considerar la obesidad una enfermedad, se corre el riesgo de perpetuar la estigmatización y la discriminación hacia las personas con sobrepeso.
La industria de la moda también desempeña un papel crucial en la forma en que se perciben los cuerpos. El especialista critica cómo la alta costura sigue promoviendo un modelo de delgadez que puede ser dañino. Aunque hay movimientos que celebran la diversidad corporal, el modelo hegemónico de belleza aún prevalece. "Es fundamental que las personas se vistan de acuerdo a su propia identidad, no según lo que impone la moda", mencionó.
Un futuro prometedor
A pesar de los desafíos actuales, Sande se muestra optimista sobre el futuro de la relación entre salud, peso y estética en la sociedad. "Cada vez hay más conciencia y respeto por el cuerpo. Las nuevas generaciones están aprendiendo a aceptar sus cuerpos y a cuidar su salud de manera más holística", concluyó. La esperanza radica en que, al fomentar una comprensión más amplia de la salud, las personas podrán vivir vidas más plenas y satisfechas, más allá de los ideales de belleza temporales.
La búsqueda de un cuerpo ideal en los meses previos al verano refleja una compleja interrelación entre salud, estética y presión social. Con un enfoque en la autoaceptación y hábitos saludables, es posible que las personas encuentren un equilibrio que les permita sentirse bien en su propia piel, independientemente de los estándares impuestos por la sociedad.