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Para cuando termine el 2026, No Te Va Gustar tendrá sobre sus espaldas unos 60 shows. La banda empezó el año con un disco nuevo, Florece en el caos, y la gira de presentación tiene un ritmo implacable que los llevará por 16 países.

Pero al final está la vuelta a casa. Más allá de la vorágine de las giras, de tener que bancarse las esperas eternas en aeropuertos, de ir de acá para allá, la banda sabe que es todo un proceso necesario no solo para llevar sus canciones al mundo, sino también para que el show tenga el rodaje necesario para que, cuando sea el momento de tocar en Uruguay, los nervios estén aplacados.

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Esa vuelta a casa será en diciembre, con una mini gira uruguaya que llevará a NTVG al Parque Harriague de Salto el 4 de ese mes, el día siguiente a la Plaza de Toros de Colonia, y el 12 de diciembre al Velódromo Municipal de Montevideo. Un cierre de año en un lugar donde el grupo supo dar algunos de sus shows fundamentales. Las entradas para esos shows están en la plataforma Redtickets.

Emiliano Brancciari conversó con El Observador de cara a esos shows de fin de año, y a cómo es estar tocando en vivo Florece en el caos (un álbum que trajo algunos cambios y particularidades en su proceso de creación con respecto a los anteriores trabajos de la banda), un disco que el músico reconoce como “catártico” por su doble cualidad de tener canciones que reflejan la rabia y la molestia de algunos dilemas contemporáneos, y por defender la cualidad de refugio de la música y las canciones.

Esos shows que los esperan en diciembre, esa vuelta a casa, ¿se convierte de alguna forma en la conclusión que siempre esperan ustedes cada vez que salen por el mundo?

Sí, y nos gusta volver a casa con un poco de rodaje con el show, porque son conciertos que nos ponen un poquitito más nerviosos de lo habitual por ser en casa, por estar todos nuestros seres queridos ahí, entonces está bueno quitarle un poco de nervio a todo eso y venir con un show pulido, porque eso es lo que ocurre. Nosotros vamos tocando y moldeándolo para que termine siendo lo que queremos y lo que quiere la gente. Está bueno, después de un buen tiempo de rodaje, venir y traerlo a casa.

¿Lo mejor y lo peor de las giras?

Lo mejor es el momento del show, tocar los clásicos y tocar las canciones nuevas, que por suerte la gente asimiló muy rápido. Florece en el caos es un disco que así como nosotros sentimos que es para tocarlo en vivo, la gente también lo recibe de esa forma y ya se saben las letras y eso es lo mejor. Y lo peor son los aeropuertos. Hay giras que las disfrutamos más que otras, las que son por tierra son mucho más disfrutables. Y las de aeropuerto, bueno, cuesta más porque tenemos que estar tres horas antes, son muchas horas de espera. Pero sacando esa parte, después todo lo demás es sumamente disfrutable, porque somos un grupo que se lleva bien, que disfruta estar juntos, y disfruta viajar, conocer, o volver a lugares que ya queremos.

NTVG 10213Ph_ Diego Velazco

Cuando las canciones nuevas tienen que sumarse al repertorio del vivo, ¿te pone nervioso el cómo van a convivir con las que ya están establecidas, que puedan pararse al lado y aguantar la toma?

Sí. Esta vez esos nervios se fueron en el show de Santa Teresa en febrero de este año. Nosotros tocamos muchas canciones enganchadas, sin parar, para tocar la mayor cantidad de música posible, y cuando empezamos a tocar fue automático, nos dimos cuenta que íbamos enganchando una con otra, nueva-vieja, nueva-vieja, y se iban dándole la mano una con otra, y si bien ahí hacía muy poquito que había salido el disco, después con el tiempo y con la gente cantando cada vez más las canciones nuevas, es como que se adaptaron muy pero muy bien a lo que es el show en vivo. Y también nosotros, el sonido de las canciones nuevas, que es lo que estamos tratando de emular, también se derrama en los clásicos.

Revisé las listas de temas de los últimos shows, y hace tiempo que no bajan de 30 canciones. ¿Se hace difícil el ritmo en algún momento?

A nosotros nos gusta tocar y la gente generalmente nos ve cada tanto, entonces ese encuentro, por más que para nosotros sea un poquito más cansador, más agotador, porque bueno, ya no tenemos 20 años (risas), lo disfrutamos un montón. Nos gusta que la gente se vaya llena de música y por suerte los shows son bastante dinámicos, te van llevando por un montón de lugares y la gente encuentra que después de una canción nueva se le viene un clásico y después otro y al final son varias canciones que ya la gente conoce, entonces se da un buen ritmo en los shows por más que sean largos.

Estas canciones nuevas tienen además un cambio en su forma de trabajo. A diferencia de lo que pasaba antes, donde vos ya venías con la canción más armada, acá viniste con versiones más crudas a guitarra y voz y las trabajaron todos juntos. ¿De dónde vino esa decisión tuya de compartir más este trabajo con el resto de la banda?

Vino de la confianza en mis compañeros y por la falta de tiempo. Muchas de las canciones surgieron estando en el parate de las vacaciones, las ordené o las terminé en esos momentos, y no tenía ganas realmente de armar el estudio y ponerme a maquetear. Tenía ganas de estar con mi hijo, de estar con los dos proyectos, porque también tengo el proyecto solista con el cual la paso muy bien y me divierto y lo disfruto, entonces decidí que estaba bueno terminar las canciones, mandárselas a mis compañeros enseguida, e íbamos haciendo una carpeta para que todos las fueran escuchando. Eso también hizo que el disco sea un poquito más homogéneo, porque al empezar a trabajar todos juntos desde una maqueta con una guitarra rasgada, también hace que sea un disco más rockero y más para adelante. Porque yo no tenía, el tiempo de definir “esta podemos hacerla de este género o de este otro”, como en otras ocasiones.

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Hay una temática que aparece en el disco, que es la de las canciones como refugio, como ese lugar seguro. ¿Es en épocas como estás, más inciertas, que las canciones son más necesarias que nunca?

Yo creo que sí. Para decir cosas o para refugiarte de un mundo tan hostil, porque la verdad que es hostil, es caótico, y muchas veces te pones a escuchar música y te lleva a lugares que son un bálsamo. O te ayudan a sacar sentimientos afuera, o a hacer catarsis. La música es eso. Para cada uno será la música que quiera, pero siempre va a ser ese lugar seguro, esa burbujita donde uno se pone los auriculares o va manejando, o está en su casa con una copa de vino, y encuentra ese momento para abstraerse de problemas o meterse en ellos y sacarlos de otra forma. La música logra eso para los que nos gusta, para los que somos público, y a nosotros también, como músicos, en el momento de tocarlas. Sacar afuera, ver a la gente emocionarse, eso también te llega, sea por lo que sea, porque vos no sabés lo que le está pasando a esa persona que está escuchando esa letra o esa música, y te emociona sin conocerla.

Otra cuestión que aparece en esas canciones, y que tiene que ver incluso con el proceso del disco, esta cuestión de la falta de tiempo con la que trabajaran, con la presión de que era un disco que querían sacar, a pesar del apuro que tenían encima. Y esta cuestión del tiempo aparece muchas veces en las canciones de ustedes. ¿Es una obsesión?

El tiempo me parece algo recontra importante. Tener tiempo es muy importante. La calidad de vida en gran parte se basa en tener tiempo. Entonces yo siempre presto mucha atención a eso, a que vivimos en un país donde tenemos más tiempo, ya sea en Montevideo, y mucho donde vivo ahora, en Playa Hermosa. Nosotros viajamos un montón y trabajamos en ciudades muchísimo más grandes, con mucho más tráfico, con un montón de cosas, donde la gente tiene mucho menos tiempo que nosotros, por ejemplo, en Montevideo. Donde podemos tener más de un plan por día. Cuando en otros lugares tenés que elegir lo que vas a hacer, porque no te va a dar el tiempo para otra cosa. Y a veces no valoramos eso. Nosotros acá podemos ir a trabajar, a hacer deporte, a visitar a tu abuela, y a lo de un amigo en un día, y otra gente en otro lugar tiene que elegir una o dos de esas cosas. Entonces el tiempo es calidad de vida. Por eso tal vez me obsesiona un poco. Y el paso del tiempo también. Tatar de disfrutarlo. Es inevitable y está buenísimo. Disfrutar cada etapa de tu vida.

Me imagino que también todo eso hace importante el descanso, el poder tener momentos para parar, estar en casa, con tu hijo.

Sí. Está buenísimo disfrutar de toda la vorágine de la gira y de ese tiempo que pasa rápido y poder tener estos momentos. Ahora, por ejemplo, empieza el Mundial y no se toca porque nadie le da bola a nada durante el Mundial. Meter shows en estos momentos es innecesario. Y disfrutar con la familia estos momentos, yo en mi caso con mi hijo, es más que maravilloso. Tener esa posibilidad es una suerte.

Y también está esta cuestión de que estamos en una época donde está como esta exigencia de que todo el tiempo tiene que ser productivo, me imagino que también es escaparle un poquito a eso.

Está bueno poder darse cuenta que no, que hay veces que es productivo para uno estar quieto y contemplar mientras se pueda, y no tener que estar haciendo, haciendo, haciendo, continuamente. Pero sí, es verdad que a veces uno se autoexige, o no sé si es el mundo exterior el que lo exige a uno, tener que estar todo el tiempo generando y produciendo cosas.

NTVG - Foto de @agustindusserre & @arnedonacho - ARD_6788

Ahora que nombraste el Mundial, si sucede lo que la lógica indica, Argentina y Uruguay se cruzan en dieciseisavos de final. Ese día, ¿qué te pasa a vos?

Para mí es una desgracia, siempre lo ha sido. Cada vez que se enfrentan intento no mirar el partido. No puedo, porque la verdad que no tengo en mí una línea divisoria, un porcentaje más de un lado que del otro. Me siento, sinceramente, las dos cosas. No tengo esa lucha interna, no puedo elegir. Entonces, no quiero que pierda ninguno. Es incómodo, es muy incómodo para mí el día del partido. De hecho, fui al partido por Eliminatorias en La Bombonera en 2023 que ganó Uruguay, porque fui a llevar gente que quería ir. Y claro, yo estaba ahí y no quería que pasara nada. Siento algo muy extraño, es como que le pierdo las ganas al fútbol con ese partido. Siempre prefiero que gane el que necesite más los puntos. Pero en un Mundial eso no pasa (risas).

Volvieron a grabar Cielo de un solo color para este Mundial, ¿Cómo surgió esa reversión?

Fue por un pedido de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), porque se hizo una encuesta sobre cuál es la canción que más identifica a la gente con la selección y fue la más elegida. Es una canción que no arrancó hablando de fútbol cuando fue compuesta, pero que después los jugadores la adoptaron como propia, y la gente también, se hizo muy popular. A nosotros nos llena de orgullo eso, dimos el permiso para que fuera usada de forma oficial, pero les dijimos que nos parecía bueno hacer una nueva versión, con un sonido más actual, y con artistas invitados que admiramos, queremos mucho y que quisieran participar de la versión. Ahí invitamos a Jorge, a Hugo y a la Catalina, amigos y compañeros de ruta. La grabamos rápidamente, porque es más parecida a la versión que tocamos en vivo. Estamos felices de que ese tema siga generando emoción en la gente y en los involucrados dentro de la cancha.

Embed - No Te Va Gustar, Jorge Drexler, Hugo Fattoruso, Agarrate Catalina - Cielo De Un Solo Color (En Vivo)

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