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¿Cómo llegó a sonar Cielo de un solo color en los estadios rusos?

El tema de No Te Va Gustar se convirtió en el himno de la selección en el Mundial y fue votado por los jugadores celestes para que suene en las canchas

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27 de junio de 2018 a las 08:00

Es tan omnipresente como Lucas Torreira marcando rivales en la cancha, tan aplaudida como cualquier declaración del técnico Óscar Tabárez y gritada como un gol de Luis Suárez o de Edinson Cavani. En las tribunas rusas, en las calles montevideanas, en bancos, aeropuertos, restaurantes y transmisiones televisivas, cada momento de la selección uruguaya en el Mundial tiene de fondo el grito que se ha convertido en un lema y en un meme al mismo tiempo: "Hay algo que sigue vivo".

Cielo de un solo color era parte de Aunque cueste ver el sol, el tercer disco de la banda No Te Va Gustar, y pronto se convirtió en uno de los temas más queridos del grupo, gracias a su adopción como uno de los himnos de la selección nacional, y en particular de la encarnación actual, la que se inició en 2006 con Tabárez y que se ha caracterizado por una mejor imagen deportiva, una mayor conexión con el público y por volver a reverdecer algunos laureles marchitos.

Dejó atrás a otras canciones como Cuando juega Uruguay, de Jaime Roos, que quedó asociada a la "celeste de antes", aunque sigue sonando cada tanto. Descolgando el cielo de Eduardo "Pitufo" Lombardo fue la banda sonora de la consagración en la Copa América de 2011, pero el tema de No Te Va Gustar se impuso como canción uruguaya para Rusia 2018.

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De un lado, los videos virales de un grupo de cantantes interpretándola espontáneamente en un banco; o los del murguista, productor y conductor Maximiliano Pérez atronando "Hay algo que sigue vivo" en una cinta de equipaje de un aeropuerto ruso, en un móvil para la televisión peruana o en un ómnibus. La emisora radial Del Sol, para la que Pérez trabaja, lo convirtió en un hashtag y en un mantra constante. Los padres filman a infantes cantándola. Hay videos en las redes sociales de uruguayos que arrancan a entonarla en espacios públicos.

Del otro, los chistes: el "hay algo que sigue vivo" acompañando fotografías de Mirtha Legrand, de carne poco hecha, relatos de insectos que aún se mueven después de ser aplastados, o de la frase surgiendo en diálogos cotidianos.

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O los comentarios de los que están aburridos de la canción, no les gusta, o les da un poco de vergüenza ajena que los uruguayos se pongan a cantar en lugares públicos de Rusia y hagan ruido, como si fueran (¡vade retro!) argentinos.

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Canción de estadio

Cielo de un solo color suena también en los estadios donde juega Uruguay en el Mundial. Antes y después de los partidos. Cuando se escuchó en el partido contra Arabia, sorprendió incluso a los uruguayos. Se repitió contra contra Rusia, pero los hinchas ya la esperaban. Pasará en el duelo contra Portugal del próximo sábado 30. Las transmisiones televisivas y los uruguayos en el país euroasiático publican a la marea celeste entonando el "Hay algo que sigue vivo".

Es un detalle de parte de la organización del acontecimiento, que pasa un tema de cada país. En el caso de Argentina es uno de la banda de cumbia La nueva luna. Para Perú es uno del folklorista Arturo "Zambo" Cavero llamado Contigo Perú, y así con cada uno de los 32 equipos.

¿Pero cómo fue elegida esta canción en especial? Gracias a la selección. Son ellos quien aportaron a los rusos que tema debía sonar durante el calentamiento y en el postpartido. Fue votada por el plantel, según reveló a El Observador Emiliano Brancciari, vocalista y guitarrista de No Te Va Gustar, y uno de los autores de Cielo de un solo color, junto al exbajista del grupo, Mateo Moreno.

"Hace un tiempo me había dicho el Cebolla (Rodríguez) que la habían votado. Pero yo no sabía que la iban a utilizar dentro del campo de juego. Con varios jugadores estamos en permanente contacto. Nos conocemos desde hace mucho y existe un cariño mutuo. Para mí es un orgullo que hayan elegido esta canción para acompañar este periodo tan lindo desde 2010", dijo Brancciari, que se sumó, por ejemplo, a la iniciativa de Del Sol.

El neutral de la AUF, Alejandro Balbi, confirmó esa elección, y explicó que la banda aprobó su uso, cediendo los derechos de reproducción: "FIFA nos pidió una canción, lo charlamos con los jugadores y fue la que eligieron porque es muy representativa de nuestros sentimientos. Como tengo muy buena relación con los chicos de la banda les pedí si nos cedían los derechos, les expliqué para qué era e inmediatamente nos los cedieron y nos dijeron que se sentían muy orgullosos de la distinción", detalló Balbi.

Brancciari cantó con la selección esta misma canción, por ejemplo, en el lanzamiento de la Fundación Celeste en 2010, luego del Mundial de Sudáfrica. Ya desde allí existe el vínculo entre los futbolistas, la banda y la composición.

Orgullo es la palabra que repite Moreno al ser consultado por el uso de su composición en el contexto mundialista. "Es enorme el orgullo que siento cuando veo que los jugadores la eligieron, y que los uruguayos en el estadio lo cantan, que es un himno y una canción referente, un tema amuleto como me dijeron varias veces, es un orgullo poder aportar desde mi parte para este grupo humano y esta selección que tanto queremos todos, y este proceso que tantas alegrías nos ha dado. Me siento parte desde mi lado, de trabajador de la música. Son las satisfacciones que te da este trabajo, ver que tus canciones tienen un uso social".

La canción, contó además Moreno, fue compuesta con un doble significado. Por un lado habla sobre el momento político que Uruguay vivía en el momento en el que se escribió Cielo de un solo color. El disco que la incluye se presentó en 2004, cuando el país vivía y trataba de salir de una crisis económica atroz, y eso está en la canción. Pero también es una canción sobre la selección. "Siempre tuvo el fútbol en mente, cuando dice "con los dientes apretados" con Emi pensábamos en un partido", contó Moreno.

Lo que ninguno de los dos autores tiene claro es cómo funciona el cobro de derechos de autor en este caso, aunque lo han consultado en Agadu. La situación depende de las reglas de cada país, de los acuerdos internacionales que hayan firmado, y de las leyes rusas sobre derechos de autor. "Pero si no llegamos a cobrar nada ni Emiliano ni yo, no pasa nada, porque para nosotros ya el orgullo es paga suficiente. Es impresionante", concluyó Moreno.


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