En mayo de 2023, el músico Ernesto Tabárez, líder de la banda Eté & Los Problems, escribió en su cuenta de X un posteo que este miércoles cobró un nuevo significado.Rada podría pararse frente a toda la música uruguaya y decir: cuando yo llegué todo esto era campo”.

Rada vivió hasta este miércoles, y dejó en sus 83 años una carrera que empezó en su infancia (a los 10 años ya salía con la comparsa Morenada) y recorrió prácticamente todos los géneros musicales imaginables. Rada salió en todas las fotos del álbum de la música uruguaya: en la del rock, el candombe, el jazz, el funk, tango, milonga, murga, pop, balada, plena, salsa, merengue, samba, bossa nova, hip hop, música infantil.

más Noticias

Todos los caminos conducen a Rada.

Y de Rada salen también un montón de caminos, aunque solo algunos sean los más transitados o conocidos por el público masivo. El espectro de Rada es tan amplio que tiene obras que enamoran más que nada a otros músicos —como la canción Montevideo, que hizo en su etapa con Opa—, y otras que son piedras de toque populares, desde Candombe para Gardel hasta Muriendo de plena o ¿Quién va a cantar?, dos de las más repetidas luego de conocida la noticia de su muerte.

A veces Uruguay es engañoso. Ser un pueblo chico hace que todos sean cercanos. Nadie es inaccesible. Y a Ruben Rada uno se lo podía cruzar caminando por la calle, o en la tribuna Olímpica del Centenario viendo a Peñarol, o lo podía ver colaborando con una lista eterna de colegas, o en la tele. La cercanía puede hacer perder la dimensión de la influencia o del significado cultural, social o simbólico de alguien. Aunque eso recién se terminará de dimensionar con el tiempo y la distancia, de todas formas Rada fue —y es, y será— un artista que gracias a su tendal de música, carisma, energía, alegría y generosidad creativa, un artista popular.

La muestra más clara de eso fue la llamada espontánea que recorrió durante la noche del miércoles la calle Isla de Flores, en Palermo, el barrio donde nació.

Pero más allá de la popularidad y de estar integrado en el panorama sonoro del país, e incluso de tener una obra celebrada fuera de fronteras (sobre todo en Argentina, donde en la década de 1980 se convirtió en un nombre fuerte de la escena rockera de ese país, con temas como Blumana y Rock de la calle, y fue admirado por leyendas del género como Charly García, Luis Alberto Spinetta o Fito Páez), hay un montón de música uruguaya que no existiría sin Rada.

Roca fundacional

Cuando murió Rada, el músico Facundo Balta —que hace algunos meses, en su disco Ayer dijiste mañana, grabó con él Desde el corazón— escribió en sus redes “Gracias por parir y cuidar la música de tu país, de nuestro país”.

Balta es uno de los tantos hijos y nietos musicales de Rada, que siguen el camino iniciado allá por la década de los 60 por él y colegas como Eduardo Mateo, los primeros en cruzar el candombe con el sonido internacional de la época. En aquel momento era el (todavía reciente) rock, hoy es el hiphop o el R&B. Y la lista de artistas que se pararon en ese cruce de lo de acá con lo de afuera sigue en la escalera de generaciones.

El músico y productor Juan Campodónico escribió en su despedida un agradecimiento a Rada “por fundar el rock uruguayo, por mezclar el candombe con todo”. Y no es un comentario hiperbólico o exagerado.

Rada se crio dentro del candombe. Además de salir con Morenada como niño, y luego en la murga La nueva milonga, su otra escuela fue la orquesta tropical Cubanacán, liderada por Pedro Ferreira, donde ya estaba esa intención de cruzar los tambores del candombe con la música tropical caribeña.

El Negro Rada tomó esa voluntad fusionista y en su parcería con Mateo y el resto de El Kinto inventaron (o consolidaron, al menos) el candombe beat. Aunque en su momento la banda fue un fenómeno de culto, consumido sobre todo por músicos, el tiempo lo confirmó como uno de los proyectos más influyentes de la música uruguaya.

Parte de la historia

La fusión de rock y candombe tiene sentido en el espíritu compartido por los dos géneros. En la muestra La milonga es hija del candombe así como el tango es hijo de la milonga, creada por Campodónico y el músico y periodista Andrés Torrón, se podía ver un video de Rada explicando que “el candombe es el ritmo más salvaje que hay. Cuando agarra esa velocidad increíble, el candombe es la cosa más hermosa y más divina. El candombe te marea, pero es lo más cuadrado que hay, va para adelante”.

Una frase que resuena todavía más al pensar en la energía eléctrica de su siguiente banda, Tótem, un grupo con un legado tan diverso que su éxito más destacado, Dedos, fue versionado incluso por el trío acústico MonTRESvideo que integraba Fernando Cabrera, y es una influencia notoria de álbumes brillantes del rock uruguayo reciente como Macumba de la banda Hablan por la Espalda.

Sin El Kinto y Tótem, por ejemplo, no hay Jaime Roos. Así como los Beatles fueron su despertar musical, el músico tomó también a Rada, Mateo y a los Fattoruso como sus referentes locales. Roos, que este miércoles declaró “se fue un pedazo del cielo del Uruguay”, celebró a El Kinto con su canción Bienvenido, y nunca ocultó su deuda y su admiración por esos colegas. En el podcast de El Observador Jaime: historia de un pionero, Torrón dijo que “ese es el linaje principal de Jaime Roos, del cual él se siente en parte continuador, del candombe beat de Mateo y Rada”. Aunque sus canciones más populares son las más cercanas a la veta murguera, Roos tiene un repertorio en gran medida candombero, y hasta colaboraciones directas con Rada en esa línea, como Candombe de reyes, de su disco Sur.

Desde Luana Persíncula hasta Jorge Drexler, un concepto que se repitió en las despedidas a Rada fue la idea de su rol como componente identitario uruguayo. Como Roos, como Zitarrosa, como El Sabalero, la voz y la música de Rada son el sonido de esta tierra.

Y hasta fue reconocido por colegas más jóvenes como uno de los responsables fundamentales de que la música uruguaya se hiciera profesional. Sin Rada no hay, por ejemplo, No Te Va Gustar o Vela Puerca. Más allá de que esas bandas tienen también otras influencias locales e internacionales, Rada fue un ejemplo de cómo manejarse artísticamente.

Y hasta hay generaciones que entraron a su obra a través de sus espectáculos y canciones para niños, esas que al principio le daba miedo hacer.

Rada, que alguna vez lamentó el no poder vivir de la música en Uruguay hasta ya avanzada su vida y su carrera, vivió por la música, y dejando música por todos lados. Fue uno de los artistas que consagró definitivamente al candombe como uno de los sonidos característicos de este rincón del mundo.

Él, que alguna vez se definió como “todo” porque no había música que no le gustara, y que se sentía representado por la categoría World Music porque contenía a la música del mundo, la de acá y la de todas partes, fue una conjunción de virtuosismo, creatividad, energía y popularidad que seguirá resonando en infinitos ecos de la música uruguaya.

Temas:

Ruben Rada Música Uruguaya Candombe

Seguí leyendo