El Nido, ubicado entre Manantiales y José Ignacio, ofrece un estilo de vida exclusivo y se presenta como un destino único en la costa esteña, donde la naturaleza, el deporte y el bienestar se encuentran en armonía.
La historia del lugar comenzó mucho antes que los primeros planos fueran trazados. Maximiliano Schabsis -presidente de Donato Group- conversó con El Observador y relató cómo su familia llegó a la zona en 1975, cuando aún no existía la infraestructura que conocemos hoy. “Mis padres, ambos médicos, vinieron al este del arroyo Maldonado buscando tierras. En ese momento, lo único que había era campo. La barra, Montoya, Manantiales, nada de eso existía”, recordó, quien, en ese entonces, aún estaba en el vientre de su madre.
El Nido
Maximiliano Schabsis, presidente de Donato Group.
Foto: Leonardo Carreño
El paisaje de El Nido está marcado por su impresionante ubicación geográfica. “Esta tierra tenía una altimetría de 32 metros sobre el nivel de la ruta, con vistas espectaculares al mar, al bosque y al campo. Además, la forestación era muy frondosa”, dijo. A lo largo de los años, la familia se dedicó al land banking, comprando y preservando tierras en esta región para desarrollar proyectos de gran escala.
El entrevistado describió cómo todo empezó a tomar forma cuando un grupo de pioneros y apasionados del surf llegaron con una propuesta revolucionaria: la creación de una piscina de olas artificiales. “Ellos vieron lo que nosotros no habíamos visto y vinieron a decirnos: ‘esta es la mejor idea para este proyecto’. Nos tomamos casi dos años en pruebas y estudios de mercado, y al final todos quedamos enamorados de la idea”, contó Schabsis, sobre cómo el concepto de Wavegarden, la piscina de olas artificiales de última generación, se integró al proyecto.
El Nido
Foto: Leonardo Carreño
Wavegarden: innovación y conexión con el mar
Wavegarden es, sin duda, una de las principales atracciones de El Nido. Esta piscina permite disfrutar del surf con hasta mil olas perfectas por hora, todo el año, independientemente de las condiciones climáticas. “Este proyecto es disruptivo, diferente a todo lo que se ha hecho en Uruguay. Hay piscinas similares en Brasil, como la de Praia da Grama, en Campiñas, que transformó un barrio en un éxito comercial”, comentó.
Esto se convierte en un gran motor para el desarrollo de la comunidad. Los propietarios se sienten parte de un lugar que genera una conexión con la tierra y con el agua. Esto se convierte en un gran motor para el desarrollo de la comunidad. Los propietarios se sienten parte de un lugar que genera una conexión con la tierra y con el agua.
Pero El Nido no se limita solo al surf. El barrio privado brinda una amplia gama de instalaciones pensadas para el disfrute y bienestar de sus habitantes. “El espacio tiene un gimnasio muy completo, un spa, un skate park, canchas de tenis, pádel, fútbol, una piscina techada, restaurantes, un pequeño centro de convenciones, y hasta una posada”, enumeró con entusiasmo.
El proyecto se distingue por su enfoque en la naturaleza, con caminerías aéreas para caminar entre la copa de los árboles, huertas orgánicas y un beach club donde los residentes pueden disfrutar de las vistas al mar.
Más allá de las impresionantes instalaciones y la innovación tecnológica, Schabsis hizo énfasis en el factor humano, el corazón de El Nido. “Lo que realmente le da valor a este proyecto es el equipo humano detrás de él. Tenemos referentes del surf, técnicos hidráulicos, kinesiólogos, todo un gran equipo que le da músculo al proyecto”, afirmó. “El factor humano es lo más importante para nosotros. Queremos crear una comunidad, un lugar donde las personas no solo vivan, sino que se conecten”, añadió.
Para el grupo detrás de El Nido, el compromiso con los compradores es fundamental. “A los clientes les mostramos todo el proceso, les explicamos cada detalle del proyecto y nos aseguramos de que cada uno se sienta parte de algo grande”, mencionó.
Nuestro objetivo es entregarles un lugar donde puedan vivir tranquilos, disfrutar con sus familias y conectar con la naturaleza. Nuestro objetivo es entregarles un lugar donde puedan vivir tranquilos, disfrutar con sus familias y conectar con la naturaleza.
“Ya estamos muy avanzados en la excavación de la piscina, en la infraestructura y en la construcción de las primeras casas. Aproximadamente un 44% de los lotes ya han sido vendidos”, expresó.
El Nido
Foto: Leonardo Carreño
El Nido, con su impresionante piscina de olas, su respeto por la naturaleza y su enfoque comunitario, está destinado a redefinir el concepto de bienestar y a convertirse en un referente para futuros proyectos en Uruguay. Es un lugar donde el surf, la familia y la calidad de vida se unen para ofrecer una experiencia única y transformadora. Sin lugar a dudas, este es solo el comienzo de una historia que continuará creciendo y marcando un antes y un después en el desarrollo de la región.