Después de una revalorización del 73% este año -por primera vez el papel superó el nivel al que se negociaba cuando asumió Botín en septiembre de 2014-, ya no alcanza con cumplir con las estimaciones de por sí superlativas de los analistas. El mercado pide más.
Y cualquier dato negativo que no estuviera en el radar de los inversores precipita una toma de ganancias. Esta vez fue Brasil, el mayor mercado del Santander fuera de España.
El banco debió anotar un cargo extraordinario de 467 millones de euros para reflejar “las expectativas de un entorno económico más complejo en el país”, según explicó el gerente financiero.
Brasil acaparó a los inversores y arruinó los resultados récord
En lo que describió como una estrategia prudente, el banco elevó las provisiones -esto es, reforzó el balance con reservas para cubrir eventuales pérdidas- dada la elección presidencial del año que viene y el nivel de tasas del sistema brasileño (hoy la tasa de referencia, la Selic, se ubica en 15% anual).
El beneficio en Brasil cayó un 12,7%, a 996 millones de euros en el primer semestre, un resultado en el que pesó el efecto adverso de la divisa. En el segundo trimestre hubo, no obstante, un repunte, con un beneficio de 487 millones de euros y un descenso interanual de sólo 0,1%.
El panorama resulta más evidente cuando se miran los números del negocio retail, que representa el 50% de las ganancias del banco a nivel global.
El beneficio antes de impuestos se hundió 29,6% en el segundo trimestre y 47,9% en la primera mitad del año.
Así y todo, el papel del Santander logró remontar gran parte del castigo de la primera impresión y cerró con una baja de sólo 0,30% a 7,69 euros.
El análisis técnico indica que tras superar la zona de 7,50 euros la acción se encuentra en una tendencia alcista de largo plazo.
Algunos expertos estiman que en un año puede alcanzar los 8,50 euros (precio objetivo).
Santander hoy tiene una capitalización bursátil de 114.000 millones de euros, lo que lo convierte en el banco más grande de Europa continental. Lo sigue el UBS, con un valor de mercado de 103.400 millones.
De alguna manera, entonces, los buenos números del negocio global terminaron imponiéndose.
El beneficio atribuido de la entidad del segundo trimestre aumentó un 7% interanual hasta los 3.430 millones de euros, mientras que el banco obtuvo una ganancia de 6.833 millones de euros en el primer semestre, un 13% más que en el mismo periodo del año anterior.
La ex filial del Sabadell en el Reino Unido tampoco dejó ver el bosque
Pero hubo otra sombra que le quitó brillo a la imparable seguidilla de ganancias récord que ya no bastan como catalizadores de la cotización.
Fueron los resultados de la reciente compra de TSB, la filial del Sabadell en el Reino Unido, por 3.100 millones de euros.
El Santander estuvo, de hecho, muy activo este año. No sólo con esta adquisición, sino también con la retirada del mercado polaco, con la venta de su filial por 7.000 millones de euros y 2.000 millones en plusvalías.
Y un foco muy claro en crecer en EE.UU. tanto en el desarrollo de su banca de inversión como en el segmento de banca digital retail con Openbank.
La transacción en el Reino Unido es estratégica ya que consolidará a Santander como uno de los grandes bancos del país junto con HSBC, Barclays y Lloyds.
Pero en este segundo trimestre, el beneficio atribuido fue de 276 millones de euros, una merma del 1,6%, mientras que en el acumulado de la primera mitad del año, la ganancia alcanzó 560 millones, con una caída del 11%, muy por encima de lo que esperaban los analistas.
El desempeño de los distintos mercados en los que está presente el Banco Santander fue muy dispar.
España y EE.UU. contrastaron con los números de Brasil y Reino Unido.
En España, si bien en el segundo trimestre hubo un retroceso del beneficio del 3,1% interanual (1.111 millones de euros), en el semestre, el negocio en el mercado español creció a un ritmo del 29% en relación a la primera mitad del 2024 con un resultado de 2.258 millones de euros.
Lo mismo ocurre con EE.UU., pese a la incertidumbre económica que impera a raíz de la política tarifaria. Santander ganó 8,8% más en el segundo trimestre (422 millones de euros) y su resultado mejoró un 26,2% (839 millones de euros) en el semestre.
También hubo muy buenas noticias para los accionistas.
El ingreso neto del banco aumentó a 3.430 millones de euros y Santander anunció una recompra de acciones por 1.700 millones, lo que implica devolver el equivalente al 25% del beneficio neto del primer semestre.
Esta política sitúa la rentabilidad por dividendo en torno al 3,4%, con un porcentaje de beneficios distribuidos en forma de dividendos del 50%.
El programa es parte de un plan anunciado en febrero por Botín de devolver al menos 10.000 millones a los inversores en un plazo de dos años.
Pero tras la salida del mercado polaco, la presidenta del Santander anunció que usaría la mitad de lo obtenido por la venta para la recompra de acciones, con lo cual ese objetivo se adelantará para principios de 2026.