El presidente de Francia, Emmanuel Macron, advirtió de la Unión Europea "responderá" a Estados Unidos si Donald Trump aplica aranceles a los Veintisiete por la regulación del mercado digital o por la fiscalidad a las empresas del sector, en una conferencia de prensa junto al canciller alemán, Friedrich Merz.
"En caso de que se apliquen (aranceles), eso será una coacción y los europeos responderán. Seremos inflexibles en ese tema y además hay una gran convergencia franco-alemana", sostuvo el francés junto al alemán tras el 25º Consejo de Ministros franco-alemán celebrado en el Fuerte de Tolón.
Macron alertó que la UE no "se dejará amenazar" en un asunto para el que las competencias están en los parlamentos nacionales y en la Eurocámara.
Merz, por su parte, recordó que la UE ya aceptó "una política de aranceles asimétrica" con Estados Unidos y advirtió que "no aceptarán represalias contra Europa".
Durante su declaración a la prensa, Macron había asegurado que París y Berlín están "determinados a defender el conjunto de la soberanía digital" de Europa "sean las que sean las últimas declaraciones", en alusión a las recientes amenazas comerciales de Trump.
En ese sentido, los dos mandatarios indicaron que el próximo 18 de noviembre se celebrará en Berlín una cumbre europea sobre el asunto.
Amenazas de Trump a la UE: más aranceles y restricciones a compras de chips de EEUU
Trump amenazó el pasado lunes con imponer aranceles adicionales y limitar sus exportaciones de chips a los países que no eliminen sus tasas digitales por considerar que perjudican a las empresas tecnológicas estadounidenses, lo que volvió a tensar las relaciones transatlánticas tras haber sellado un acuerdo comercial más favorables a Washington.
El presidente estadounidense advirtió a "los países con tasas, legislación, normas o regulaciones digitales" de que si no las eliminan impondrá "aranceles adicionales sustanciales" a sus exportaciones a EEUU y establecerá "restricciones a las exportaciones" de la "tecnología y chips" de EE.UU.
Trump ya había criticado anteriormente a países que aplican un impuesto a los servicios digitales como Canadá, al que presionó rompiendo el diálogo comercial y que en junio acabó revirtiendo su intención de imponer nuevas tasas a las grandes tecnológicas de EEUU.