Portugal elige presidente en medio del temporal de lluvias y con un socialista como favorito ante la derecha extrema
El socialista Antonio Seguro es el favorito para ganar la segunda vuelta de este domingo. El apoyo de partidos de izquierda y algunos líderes conservadores sería clave ante la extrema derecha de Chega.
8 de febrero 2026 - 9:48hs
El ex ministro socialista Antonio Seguro, al frente en las elecciones de Portugal.
El candidato socialista, António José Seguro, parte este domingo como favorito para vencer en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Portugal al intentar una alianza con sectores de izquierda y algunos conservadores, todo para frenar al líder de Chega, el dirigente derechista André Ventura.
Las elecciones de Portugal están marcadas también por los estragos que ha dejado un temporal de lluvias en el sur del país, de tal magnitud que han llegado a forzar la suspensión de un encuentro entre el primer ministro portugués y el Rey de España, Felipe VI..
Seguro ya se encargó de mostrarse como candidato independiente durante la celebración de su victoria en primera vuelta. Sin embargo, no hizo falta que insistiera mucho, pues poco después de aquella noche electoral figuras importantes de la derecha tradicional portuguesa salieron a anunciar que le apoyarían.
Su triunfo y los sondeos que le dan márgenes superiores al 60% de los votos, supondría para Seguro no solo una recuperación a nivel personal tras desaparecer de la primera línea política en 2014 cuando perdió las primarias con el ex primer ministro António Costa, sino también reivindicaría al Partido Socialista, después del batacazo de las parlamentarias de 2024.
Seguro, de 64 años, ha hecho hincapié en campaña en la importancia de defender la sanidad pública, que vive uno de sus peores momentos de los últimos años, con un brote de gripe que ha colapsado el sistema, que arrastraba problemas estructurales graves y una falta alarmante de personal.
La suya ha sido la candidatura más institucional de todo el proceso electoral frente a otras que han abogado por una presidencia mucho más intervencionista, como la de Ventura, de quien le separa un "un océano de diferencias", tal y como dijo hace semanas en el único debate televisado de la campaña.
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Por su parte, el líder de Chega ha hecho gala de esas diferencias y ha centrado su campaña, por un lado, erigiéndose en la única alternativa de un sistema que dice combatir, y por otro, dedicando todo tipo de exabruptos a Seguro y también contra aquellos líderes de la derecha que le han negado el voto.
Ventura ha centrado así la campaña en atacar a las minorías --lidera desde hace años una cruzada contra la comunidad gitana--, a la inmigración, al propio Estado y sus instituciones, o un bipartidismo al que acusa de conspirar contra él.
El líder de la extrema derecha lusa afronta esta cita con pronósticos cernaos al 40% de apoyo en las encuestas, en una nueva prueba de su alcance electoral, tras el revés de las elecciones locales, y con vistas a ser primer ministro, el que se antoja como su verdadero objetivo, tras un meteórico ascenso desde la abogacía y las tertulias futbolísticas.
Esta segunda vuelta de las elecciones presidenciales está marcada, no obstante, por la tragedia que ha dejado el paso del temporal de lluvias, en especial en el sur del país.
La borrasca 'Leonardo' ha forzado la evacuación de decenas de localidades que ya habían sufrido los estragos del temporal 'Kristin'.
En la población alentejana de Alcácer do Sal, inundada desde el miércoles de la semana pasada, las autoridades han decidido posponer la votación y no se descarta que alguno más de los 68 municipios bajo estado de emergencia haga lo propio.
El presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, adelantó hace unos días, en una visita a esta localidad, la posibilidad de que las zonas afectadas tuvieran que posponer unos días la cita con las urnas, tal y como marca la ley en estos casos.
Por su parte, Chega ha reclamado que se aplace la votación en todo el país, y Rebelo de Sousa ha tenido que llamar a Ventura para explicarle que no se puede cambiar la fecha, en base a la legislación electoral, a dos días de que se celebren.
Al menos ocho personas han muerto como consecuencia directa del temporal, miles han resultado heridas y unas 100.000 continúan sin luz una semana después.
El Gobierno, que cifra las pérdidas en más de 4.000 millones de euros, está siendo ampliamente cuestionado por su gestión de la crisis.