La enfermedad de miasis causada por el gusano barrenador del ganado (Cochliomyia hominivorax), controlada durante décadas, está actualmente fuera de control en América Central, con centenares de casos reportados tanto en animales como en humanos, incluidos viajeros procedentes de países afectados, según alertan expertos en parasitología y salud global.
Investigadores destacan que, más allá de la ganadería industrial, la miasis está muy vinculada a la falta de higiene y la pobreza, según Rodrigo Morchón, profesor de parasitología de la Universidad de Salamanca.
Qué es la miasis por Cochliomyia hominivorax
El gusano barrenador, conocido también como gusano del Nuevo Mundo, es una mosca que parasita animales de sangre caliente y a veces a humanos. Sus larvas se alimentan de la piel y los tejidos del hospedador, provocando la enfermedad conocida como miasis, explican los expertos.
Las moscas hembras depositan sus huevos en heridas abiertas o en mucosas de la nariz, boca u oído. Cada hembra pone una media de 343 huevos, de los que emergen larvas entre 12 y 24 horas después, iniciando inmediatamente la alimentación del tejido del hospedador.
En animales, principalmente vacas, los síntomas incluyen irritabilidad, pérdida de apetito, sacudidas de cabeza, olor a descomposición y presencia de larvas. En humanos se manifiesta con fiebre, dolor, supuración y larvas visibles en la herida. La infección puede derivar en septicemia y complicaciones graves, sobre todo en crías, niños, ancianos o personas con enfermedades previas.
Tratamiento y mortalidad
En ganado, Morchón y Consuelo Giménez, investigadora de la Universidad de Alcalá de Henares, señalan que la recuperación es favorable si la infestación es leve y el tratamiento adecuado, aunque en brotes intensos y con tratamiento deficiente la mortalidad aumenta, especialmente en animales recién nacidos.
En humanos, una vez tratada correctamente, la miasis rara vez es mortal, salvo que afecte zonas delicadas como el ojo o la dentadura. La enfermedad es de notificación obligatoria tanto en personas como en animales, según la Organización Mundial de Sanidad Animal.
Expansión en América Central
Aunque históricamente se habían registrado casos puntuales en América del Sur, la miasis permaneció controlada en Centroamérica y Estados Unidos hasta 2022. Desde ese año se han registrado contagios en Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala, El Salvador, Belice y México.
En Panamá se han contabilizado casi 50.000 casos en ganado desde 2022, junto a 161 contagios en humanos. Durante 2025, los reportes en Centroamérica incluyen 166 personas en Honduras, 117 en Nicaragua, 69 en Costa Rica, 41 en México, 3 en El Salvador y uno en Belice.
Las pérdidas económicas son significativas; en México se calculan 30 millones de dólares mensuales debido al cierre de exportaciones de ganado vivo hacia Estados Unidos.
Estrategias de control
Debido a la ausencia de vacunas, las medidas preventivas se centran en control de movimientos de ganado fuera de zonas afectadas y la utilización de moscas macho esterilizadas, cuya liberación reduce la población reproductora. México ha habilitado una planta en Chiapas capaz de producir hasta 100 millones de moscas estériles a la semana.
Fuera de América, solo se ha detectado la plaga en Libia. Expertos consideran poco probable que llegue a Europa, donde la miasis por otras especies de gusanos está bajo control estricto.
Morchón enfatiza que, en humanos, la enfermedad prospera en contextos de pobreza y falta de higiene, subrayando la necesidad de coordinación entre salud ambiental, animal y humana.