31 de agosto 2025 - 15:03hs

La tradicional lucha por las hamacas junto a las piscinas de los hoteles de Tenerife ha alcanzado este verano un nuevo extremo, con turistas británicos que deciden pasar la noche sobre las tumbonas para asegurarse el mejor lugar al día siguiente.

Según informa el medio británico Daily Mail, la práctica de reservar hamacas es habitual en la temporada alta de verano, pero este año se ha intensificado hasta un nivel insólito. La mayoría de las tumbonas ubicadas junto a las piscinas quedan ocupadas incluso hasta tres horas antes de que se permita el baño, lo que genera escenas de gran congestión y molestias entre los huéspedes.

Ben, un turista de 30 años de Sheffield, describió la situación como un “círculo vicioso”: “La gente duerme en las tumbonas para reservar su sitio. Reservan las hamacas, pero el hotel tiene una política según la cual si se deja desatendida la tumbona, retiran la toalla, así que simplemente se tumban en ellas para asegurarse de no perderla”, explica.

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El propio Ben narró uno de los episodios más curiosos de su estancia: “Uno de los días conseguimos una sola hamaca para tres personas, y una señora nos ofreció amablemente usar una de las suyas que no estaba utilizando, y nos dijo que quitáramos su toalla. Fue un gesto amable, pero refleja hasta qué punto la situación puede ser extraña y tensa al mismo tiempo”.

Historia repetida en otros hoteles

El fenómeno no es exclusivo de un solo hotel. Hoteleros locales aseguran que la “guerra por las hamacas” se ha convertido en una preocupación recurrente en los complejos turísticos más concurridos de las Islas Canarias, sobre todo durante los meses de julio y agosto, cuando la afluencia de turistas británicos es mayor. Algunos establecimientos han instalado carteles recordando las normas sobre el uso de tumbonas, mientras que otros han contratado personal extra para supervisar que no se ocupen durante la noche.

Para los turistas, la lucha por una hamaca puede convertirse en una experiencia agotadora y estresante. “Algunos llegan incluso antes del desayuno para asegurarse de tener un buen sitio junto a la piscina. En ocasiones, ves que las personas traen sus propias almohadas o mantas y literalmente duermen sobre la tumbona toda la noche”, comenta una trabajadora de un hotel en Costa Adeje que prefirió no dar su nombre.

Este fenómeno se suma a otros comportamientos polémicos protagonizados por turistas británicos en Canarias, como la saturación de restaurantes, el uso excesivo de sombrillas y toallas para “marcar territorio” o la ocupación de zonas comunes en horarios prolongados. Aunque la situación provoca quejas de algunos huéspedes, también se ha convertido en motivo de curiosidad y humor entre la prensa internacional, que la ha catalogado como un ejemplo del “turismo de verano llevado al extremo”.

Expertos en turismo recuerdan que la cultura del “reserva temprana” de hamacas existe desde hace décadas en los destinos de sol y playa europeos, pero la combinación de políticas estrictas de los hoteles, alta ocupación y la afluencia de visitantes con largas estancias ha llevado esta práctica a niveles insólitos.

Mientras tanto, algunos viajeros han adoptado estrategias creativas para evitar la frustración. Ben señala que, en su caso, optaron por negociar y compartir hamacas con otros turistas, mientras que otros simplemente llegaron a la piscina más tarde, resignándose a no ocupar los mejores lugares.

En cualquier caso, la “guerra por las hamacas” sigue siendo un ejemplo de cómo las tradiciones turísticas pueden evolucionar hasta convertirse en fenómenos virales, generando debates sobre convivencia, normas y la gestión de espacios en hoteles altamente concurridos.

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