26 de septiembre 2025 - 13:30hs

El príncipe Andrés, conocido por su polémica e incómoda figura dentro de la familia real británica, ve cómo su reputación se hunde aún más en el océano de escándalos sexuales y obsesiones materiales. Su nombre ha sido sinónimo de controversia en los últimos años, pero el historiador Andrew Lownie, con su nuevo libro Entitled: The Rise and Fall of the House of York, ha llevado esa imagen a altos niveles de deshonra.

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"Un niño malcriado"

Lownie describe al príncipe Andrés como "un niño malcriado", con adjetivos como "déspota", "consentido" e "indisciplinado" que han resonado en la opinión pública. Según el autor, el duque de York nunca maduró completamente. "Todavía tiene ositos de peluche en la cama", "Todavía tiene ositos de peluche en la cama",

revela Lownie en una entrevista, cuestionando su falta de sofisticación y su comportamiento infantil, que parece seguir el mismo patrón desde su juventud. Esta figura de príncipe inmaduro y obsesionado con el sexo y el dinero se enfrenta a la crítica más feroz de su vida.

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Escándalos sexuales y un vínculo con Jeffrey Epstein

El libro también arroja luz sobre los oscuros vínculos del príncipe con figuras de la esfera de Jeffrey Epstein.

Lownie afirma que el millonario pedófilo proporcionaba jovencitas al príncipe, mientras que su esposa, Sarah Ferguson, recibía grandes sumas de dinero, incluso préstamos de 15.000 libras para saldar deudas, aunque el historiador sugiere que la cifra real podría haber sido mucho mayor, calculando "probablemente dos millones". Esta relación con Epstein, que llevó a una demanda por abuso sexual presentada por Virginia Giuffre, y la posterior retirada de su asignación económica, coloca al príncipe Andrés nuevamente bajo una nube de acusaciones graves.

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La indiferencia real y la complicidad de la reina Isabel II

Lo más indignante, según Lownie, es la aparente indiferencia de la reina Isabel II ante los comportamientos de su hijo. A pesar de los escándalos, la monarca permitió que Andrés siguiera su vida sin mayores consecuencias. En su libro, Lownie sugiere que la reina miraba hacia otro lado, dejando que su hijo continuara con sus desmanes sin correcciones. Esta permisividad materna, que se repite en la figura de su hermano, el rey Carlos III, podría haber sido una de las principales razones por las que el príncipe Andrés nunca enfrentó las repercusiones adecuadas de sus acciones.

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Un golpe letal para la Casa de York

Entitled no solo es una biografía del príncipe Andrés, sino también una sentencia contra la Casa de York. Lownie traza una imagen del duque como alguien descontrolado, caprichoso y cruel, quien no dudaba en despedir a su servicio por cualquier pequeño error o defecto. El historiador lo describe como un hombre aislado, incapaz de encontrar su lugar en el mundo, obsesionado con el sexo y el poder, pero incapaz de ejercerlo de manera responsable.

En los últimos años, el príncipe Andrés ha intentado mantenerse alejado del ojo público, dedicándose a hobbies como el golf y la aviación. Sin embargo, su sombra persigue a la familia real, que sigue lidiando con su controvertido legado. Aunque el rey Carlos III ha tratado de mantener una relación algo distante con su hermano, la situación continúa siendo un tema delicado en el seno de la monarquía británica.

El libro de Lownie es un retrato brutal del príncipe Andrés, que le recuerda a la familia real británica, que, aunque forjada en siglos de tradición, no es inmune a las heridas provocadas por sus propios miembros.

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