Una serie de avisos televisivos protagonizados por Donald Trump y financiados con dinero de los contribuyentes se convirtió en el nuevo foco de controversia en la recta final hacia las elecciones legislativas del 3 de noviembre. Son tres spots de alcance nacional que cierran con la leyenda "Paid for by the US Government". Han despertado dudas legales y críticas de ambos partidos sobre si se están usando recursos públicos para promover políticamente al presidente.
Uno de los spots incluye al presidente diciendo que Estados Unidos jamás será un país comunista, mientras un coro canta "love me" de fondo. Otro combina imágenes del monte Rushmore con tomas de Trump en un escenario elogiando la "golden age of America". Un tercero habla de "la batalla final" y muestra a Trump prometiendo desmantelar el llamado Estado profundo. Este último es casi idéntico a un spot de campaña de 2024, salvo por el aviso final.
Qué dice la publicidad de Trump
La pieza de 30 segundos, en blanco y negro, muestra a Trump caminando por un pasillo mientras el audio advierte contra el "deep state", los globalistas, los comunistas, los marxistas, los fascistas y los medios de comunicación. Otro medio informó que la versión de 2024 incluía un logo de campaña y una invitación a sumarse a su candidatura, elementos que la versión oficial suprime.
Los avisos se emitieron durante Saturday Night Live y durante los partidos de la NFL del domingo. Un medio estadounidense calculó que la pauta ya costó a los contribuyentes más de 362.000 dólares, incluida una emisión en Fox News Sunday. Reuters señaló que la Casa Blanca no respondió a sus consultas sobre qué agencia paga los anuncios, cuánto cuestan ni sobre las críticas por uso indebido de dinero público.
El Ejecutivo rechaza que se trate de propaganda electoral. En su sitio web describió los spots como "anuncios de servicio público", una iniciativa para recordar a los estadounidenses que deben querer a su país. Además, argumenta que Trump no figura en la boleta de las midterms de noviembre y recuerda que hubo publicidad gubernamental bajo presidentes anteriores, entre ellos Joe Biden, Franklin Roosevelt y Woodrow Wilson.
Críticas hasta de republicanos
Los especialistas en ética discrepan. Richard Painter, profesor de Derecho en la Universidad de Minnesota, sostuvo que la suma de elementos convierte los spots en "claramente propaganda". Entre esos indicios señaló la glorificación del propio presidente, los ataques a adversarios políticos y la ausencia de una cuestión de política pública concreta. Painter y otros expertos consultados por la agencia consideran que la campaña probablemente viola la Ley Hatch de 1939, que impide a los empleados públicos realizar actividades de campaña en su trabajo.
Las objeciones también provinieron del oficialismo. El líder de la mayoría republicana en el Senado, John Thune, dijo a periodistas que le gusta el mensaje, pero que "no debería pagarse con los impuestos de los contribuyentes".
Desde la oposición, el senador demócrata Chris Murphy apuntó al doble estándar fiscal. En X escribió que ningún republicano debería tomarse en serio cuando dice preocuparse por "gastos, fraude y abuso".
Análisis de especialistas
El estratega republicano Charlie Black, veterano de varias campañas presidenciales, advirtió que el afán de Trump por ocupar el centro de la escena podría volverse en contra de su partido. Black recordó que la historia muestra que, cuando un presidente es impopular, cuanto más visible es, peor le va a su partido.
Quienes critican al Gobierno recuerdan que denuncias previas por violaciones de la Ley Hatch en la administración Trump terminaron en hallazgos de organismos de control, pero con escasa rendición de cuentas. Ese historial alimenta el escepticismo sobre si esta nueva polémica tendrá consecuencias reales antes de que los votantes acudan a las urnas.
Con las elecciones que definirán el equilibrio de poder en Washington a cinco semanas, la discusión sobre quién financia la publicidad presidencial promete seguir en la agenda política y legal.
FUENTE: Reuters