27 de julio de 2026 13:21 hs

Las organizaciones generan hoy más información que nunca. Sin embargo, disponer de grandes volúmenes de datos no garantiza mejores decisiones. Esa es la premisa del sexto episodio de Liderando Transformaciones, el ciclo de entrevistas de la Escuela de Negocios de la Universidad ORT Uruguay y El Observador, que en esta oportunidad pone el foco en cómo transformar los datos en una herramienta estratégica para crear valor.

En este episodio participan Damián Coltzau, máster en Estadística y máster en Economía, Client Relationship Manager en Quantitative Risk Management y docente de la Escuela de Negocios de la Universidad ORT Uruguay, y Guillermo Magnou, máster en Ingeniería Matemática, gerente de Gestión Integral de Riesgos y Cumplimiento en Integración AFAP y catedrático asociado de Estadística y Econometría de la Universidad ORT Uruguay. Ambos analizan por qué el verdadero desafío ya no es acceder a la información, sino interpretarla correctamente para tomar mejores decisiones.

Datos no siempre significan información

Durante la conversación, Coltzau sostuvo que el crecimiento exponencial de los datos no necesariamente se traduce en una mejor comprensión de la realidad. Según explicó, las organizaciones cuentan con enormes volúmenes de información disponible, pero muchas veces carecen de las capacidades necesarias para convertir esos datos en conocimiento útil para la toma de decisiones.

En esa línea, remarcó que contar con un objetivo estratégico claro es indispensable para interpretar correctamente la información. Sin una pregunta bien formulada o un problema concreto por resolver, los datos pueden conducir a conclusiones equivocadas o irrelevantes.

Como ejemplo de las consecuencias de un uso inadecuado de la información, recordó la crisis financiera de las hipotecas subprime de 2008. Explicó que distintos actores del sistema financiero confiaron ciegamente en indicadores y calificaciones de riesgo que no reflejaban la realidad, generando una burbuja que terminó por colapsar. Para Coltzau, el caso demuestra que los datos solo generan valor cuando son interpretados dentro de su contexto.

Al mismo tiempo, destacó que recopilar información siempre representa un activo para las organizaciones, incluso cuando todavía no existen las capacidades para analizarla en profundidad. En su visión, esos datos podrán convertirse en una ventaja competitiva a medida que evolucionen las herramientas y los conocimientos para utilizarlos.

Del exceso de indicadores al valor para el negocio

Magnou coincidió en que el escenario cambió radicalmente respecto a una década atrás. Mientras antes muchas decisiones se apoyaban casi exclusivamente en la intuición, hoy las empresas cuentan con tableros repletos de indicadores. El desafío, afirmó, ya no es obtener datos, sino asegurarse de que realmente aporten valor al proceso de decisión.

El especialista señaló que Uruguay redujo considerablemente la brecha tecnológica respecto a otros mercados, aunque advirtió que muchas organizaciones continúan priorizando la incorporación de nuevas herramientas antes que el desarrollo de procesos sólidos para gestionar y analizar la información. En ese sentido, enfatizó que comprender el negocio y saber comunicar los resultados es tan importante como dominar las herramientas analíticas.

También alertó sobre uno de los errores más frecuentes en el análisis de datos: el sesgo de confirmación. Según dijo, muchas veces las personas buscan que los datos respalden una decisión previamente tomada, en lugar de utilizarlos para desafiar sus propias hipótesis y enriquecer el proceso de análisis.

Inteligencia artificial, pero con criterio humano

Otro de los temas abordados fue el impacto de la inteligencia artificial en el análisis de datos. Para Magnou, esta tecnología permite procesar grandes cantidades de información con mayor rapidez, pero no reemplaza el conocimiento del negocio ni el criterio de quienes toman las decisiones.

En ese sentido, sostuvo que la IA constituye una herramienta para acelerar los procesos y mejorar la eficiencia, aunque la responsabilidad final seguirá recayendo en las personas, que deberán formular las preguntas correctas, interpretar los resultados y evaluar cuáles son las mejores decisiones para cada organización.

El perfil del analista del futuro

Hacia el cierre del episodio, ambos especialistas coincidieron en que el profesional dedicado al análisis de datos necesita combinar conocimientos técnicos con una profunda comprensión del negocio y habilidades de comunicación.

Magnou sostuvo que el analista de datos moderno necesita comprender cómo sus decisiones generan valor para la organización, contar con una sólida base tecnológica que le permita entender el funcionamiento de las herramientas analíticas y, al mismo tiempo, ser capaz de traducir conceptos complejos en mensajes claros para quienes toman decisiones. En la misma línea, Coltzau mencionó que interpretar los datos va mucho más allá de los conocimientos estadísticos, ya que también exige comprender el contexto y vincular la información con la realidad que busca explicar.

Con este nuevo episodio, Liderando Transformaciones vuelve a abordar uno de los grandes desafíos de las organizaciones actuales al analizar cómo convertir la enorme cantidad de datos disponibles en decisiones inteligentes, sin perder de vista que la tecnología es un apoyo y que el criterio humano sigue siendo el factor clave para generar valor.

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