El Observador portadas (16).png

Guía de candidatos: conocé a los protagonistas de las elecciones 2024 en Uruguay

¿Quiénes son y qué han hecho hasta ahora? El Observador armó una guía de los principales candidatos a presidencia para conocer su camino político.

25 de octubre 2024 - 12:26hs

A menos de una semana de las elecciones 2024 en Uruguay, El Observador presenta una guía de los cinco principales candidatos a la presidencia. Esta campaña ha estado marcada por varios elementos inéditos en el país, como el uso de bots en redes sociales o denuncias falsas, que dieron lugar a lo que muchos describen como "campaña sucia".

RESUMEN PROTAGONISTAS

RESUMEN PROTAGONISTAS

Se caracterizó, además, por la ausencia de debates entre los candidatos y el uso de las redes sociales como plataforma central para llegar al electorado. Además de elegir presidente el próximo domingo 27 de octubre, los ciudadanos uruguayos votarán dos plebiscitos: uno sobre la reforma de la seguridad social y otro sobre los allanamientos nocturnos.

Esta guía ofrece una mirada y un recorrido de la carrera de cada uno de los candidatos: Yamandú Orsi (Frente Amplio), Álvaro Delgado (Partido Nacional), Andrés Ojeda (Partido Colorado), Guido Manini Ríos (Cabildo Abierto) y Pablo Mieres (Partido Independiente). Los últimos cuatro, parte de la "Coalición Multicolor", el bloque político formado en las elecciones de 2019 para sacar al Frente Amplio del gobierno.

Yamandú Orsi: un canario “de almacén” que conoció lo peor de las campañas sucias en Uruguay

Embed

El 13 de marzo de este año los ojos de todo el país estaban puestos en la sede del Frente Amplio, donde Yamandú Orsi, en ese entonces precandidato por su fuerza política, iba a hablar por primera vez tras ser acusado de un supuesto episodio de violencia contra una mujer trans ocurrido en junio de 2014.

Rodeado de micrófonos que buscaban la verdad, y respaldado por sus compañeros, el exintendente de Canelones negó rotundamente la denuncia. "Esta persona se confunde, por supuesto no era yo o peor aún, alguien lo está usando. Acá no se están metiendo sólo con una fuerza política, es también con un candidato, una persona y una familia", aseguró Orsi en rueda de prensa.

No le tembló la voz. De camisa celeste, una mirada firme y una respuesta para cada pregunta en la rueda de prensa, Orsi defendió su verdad y en setiembre la fiscal de Ciudad de la Costa, Sandra Fleitas, archivó la investigación e imputó a Paula Díaz, la mujer trans que había hecho la denuncia, y a Romina Celeste Papasso, quien la orquestó.

Ese, quizá, haya sido el giro político más importante que dio la campaña presidencial para las elecciones 2024 en Uruguay. Y, Orsi, dicen algunos, salió más bien robustecido.

Nació el 13 de junio de 1967 en una zona rural ubicada entre Santa Rosa y San Antonio, en Canelones. Su padre plantaba viña y la vendía a las bodegas. Su madre, en cambio, era costurera. Mientras vivían en el campo, Yamandú no fue al jardín, pero su hermana María del Luján, siete años mayor, fue su primera “maestra” con quien aprendió a leer y a escribir.

Cuando tenía cinco años, una hernia de disco que sufría su padre obligó a los Orsi a mudarse a la ciudad de Canelones, donde abrieron un almacén en el que toda la familia trabajaba y también vivía. Separaban los dormitorios con una cortina de baño, armarios, y había un duchero de campaña.

En el almacén se pagaba en el mostrador o se anotaba en la libreta, lo que le dio, además del contacto con la gente, la capacidad de ejercitar las matemáticas. No tuvo amigos de verano porque sus padres no se tomaban vacaciones. De hecho, su padre no se tomó licencia ni una sola vez en su vida. Con una madre muy católica, Yamandú fue bautizado, tomó la primera comunión e incluso ofició de monaguillo algunos domingos en la Capilla de Fátima.

Fue alumno de la escuela número 110 y luego estudió hasta cuarto año de liceo en el Tomás Berreta, donde en plena dictadura comenzó a interesarse por temas políticos. Escuchaba casetes clandestinos de Alfredo Zitarrosa, Daniel Viglietti y Los Olimareños. Aquello rompió, en su cabeza, el silencio de una casa en la que no se hablaba de política.

Cuando tenía 18 años la dictadura llegaba a su fin. Yamandú empezó a militar a través de los comités de base, primero en la Vertiente Artiguista y luego, en 1990, se metió con el Movimiento de Participación Popular (MPP), que había surgido hacía un año. A sus padres no les gustaba nada la política, para ellos los políticos nunca les habían dado nada y ambos asociaban la izquierda con los extremos, con los tupamaros o con el comunismo.

La cultura y, sobre todo, el folklore fueron los que tendieron puentes hacia la política. Y, según ha dicho, cree que de ahí viene su formación nacionalista, dentro de la izquierda. Empezó a leer y a preguntar sobre lo que estaba pasando a nivel político y entonces fue que dimensionó que Uruguay estaba bajo un gobierno de dictadura militar y había gente presa, muerta y desaparecida.

Se volvió muy artiguista, pero también fanático de los movimientos de liberación en América Latina y en África. El Che Guevara era el personaje perfecto para idolatrar, pero los discursos internacionalistas de aquella época no lo seducían, ni el de la Unión Soviética ni el de Cuba: él era nacionalista.

Su primer acto de militancia fue la junta de firmas del plebiscito del voto Verde en 1987, por la ley de caducidad. Desde entonces, no dejaría de militar. Orsi sabía que le encantaba la historia y en 1986 se anotó para cursar el profesorado en el IPA. Simultáneamente, siguió militando para el MPP en Canelones y trabajando en el almacén.

Su padre se enfermó del corazón en el 90 y tuvo que dejar de trabajar, lo que hizo que su responsabilidad en el almacén creciera. En su tercer año de estudios, Orsi empezó a agarrar horas de clase por lo que, además de estudiar, militar y trabajar en el almacén, era profesor en Canelones y en Florida.

Entre el 2005 y el 2015 Orsi acompañó a Marcos Carámbula en dos períodos como secretario de la Intendencia de Canelones. “Yamandú está llamado a ser un enorme referente de nuestra izquierda, acá en Canelones. Va a estar al lado mío lo que quedan de estos cinco años y, seguramente, sea el próximo candidato a intendente”, dijo Carámbula en el marco de su reelección.

En las elecciones de 2019, de cara a la segunda vuelta, Orsi fue nombrado jefe de campaña de Daniel Martínez por su capacidad de diálogo con otros sectores políticos no frenteamplistas. En esa oportunidad ganó el Partido Nacional y Luis Lacalle Pou llegó a Torre Ejecutiva. En ese entonces, Orsi se responsabilizó de esa derrota.

En 2020, se postuló como intendente de Canelones y ganó, convirtiéndose en el líder de la segunda comuna más poblada del país. A mediados de 2024 se consolidó, finalmente, su candidatura a la Presidencia de la República por el Frente Amplio, apoyado por el expresidente José Mujica, la exsenadora Lucía Topolansky, el exsenador Ernesto Agazzi y Juan Carlos Souza, el mismo que había llamado a Yamandú para ofrecerle el cargo de intendente, entre otros.

Durante la contienda electoral fue víctima de un importante escándalo político, tal vez el más resonado de la historia hacia las urnas uruguayas, tras ser denunciado por Paula Díaz, una trabajadora sexual trans, por un presunto abuso. Finalmente, Díaz confesó en televisión que no solo había mentido, sino que quien había orquestado la situación era Romina Celeste Papasso, hoy privada de libertad.

En junio se convirtió en el candidato único del Frente Amplio, ganando las internas con 247.295 de los votos que cosechó su fuerza política e incorporó a Carolina Cosse como vicepresidenta de la fórmula.

Álvaro Delgado: el compañero de ruta de Lacalle Pou que busca entrar de titular a la cancha presidencial

Embed

Para muchos uruguayos, el actual candidato a la Presidencia por el Partido Nacional, Álvaro Delgado, salió a la cancha en un momento crítico para el país y para el mundo: a los 13 días de haber asumido como secretario de Presidencia, la pandemia del coronavirus llevó a que Luis Lacalle Pou anunciara medidas que pautaban una etapa difícil para los uruguayos, pero otras veces fue el propio Delgado quien exhortó a la población al distanciamiento social, la paciencia, la colaboración en las medidas y quien tenía que transmitir tanto calma como también malas noticias.

Aquellas jornadas imprevisibles, donde la ciudadanía se preparaba para adaptarse a lo que dispongan las autoridades, consolidaron a Delgado como una figura clave dentro del Poder Ejecutivo de la nueva gestión blanca. El 15 de marzo, acompañado por el ministro de Salud Pública de ese momento, Daniel Salinas, el prosecretario de la Presidencia, Rodrigo Ferrés, y el subsecretario de la cartera de Trabajo y Seguridad Social, el actual ministro Mario Arizti, el nacionalista destacó que “lo más importante era la salud de los uruguayos y las uruguayas” y que el gobierno tomaría decisiones en función de eso.

“La gente tiene derecho a saber qué es lo que está pasando y qué está haciendo el gobierno. A partir de mañana van a tener publicado un parte diario de cuál es el estado de situación vinculado al coronavirus en Uruguay, pero hoy quisimos hacerlo en conferencia de prensa para anunciar algunas de las medidas”, dijo Delgado ese día, cuando anunció la suspensión de vuelos provenientes de Europa, de todos los espectáculos públicos y la recomendación de evitar reuniones multitudinarias, eventos y fiestas tradicionales. También se exhortó a los ciudadanos que presenten síntomas o dudas sobre su situación sanitaria a que soliciten asistencia.

Esa fue la primera vez que Delgado tuvo una exposición pública tan importante, mucho más que cuando se habló de que era colono, o mucho más que cuando en 2015 hizo denuncias en el senado sobre presuntas irregularidades en ANCAP.

Nació en 1969, cuatro años antes del golpe de Estado. Durante su infancia no faltaron los juegos en la calle ni las juntadas con los amigos del barrio y del colegio. Desde muy temprana edad conoció los deportes, practicó natación y también karate, pero también tuvo que atravesar momentos delicados en términos de salud. A sus 13 años, jugando a la pelota, Delgado recibió un golpe que lo dejó “amarillo” y tuvo que someterse a distintos estudios para descartar un posible cuadro de leucemia, pero las evaluaciones descartaron esa patología.

Sin embargo, los profesionales médicos debieron avanzar con extirpar el bazo. Hasta hoy, dice el exsecretario de Presidencia, tiene que darse tres benzetacil por año.

Así como su infancia, entre el campo y la ciudad, los intereses profesionales de Delgado también estaban divididos en dos. Por un lado, la abogacía, la tradición de la familia y, por el otro, el campo y los animales. Dudó varias veces, pero eligió la segunda. Cuando se inició como universitario, también lo hizo como militante estudiantil. Fue parte de la Corriente Gremial Universitaria, que lo llevó a integrar el claustro, el Consejo de la Facultad de Veterinaria y el Consejo Directivo Central de la Udelar. La vida universitaria fue lo que lo forjó ya que sus padres eran, más bien, “apolíticos”.

Cautivado por la mística wilsonista, para Delgado, haber escuchado el discurso que Ferreira Aldunate dio el 1° de diciembre de 1984 en la explanada de la Intendencia de Montevideo fue el comienzo de su militancia en filas del Partido Nacional. Nunca las dejó.

Su integración a la vida política comenzó en Paysandú, con la lista 904. Trabajó como secretario de Juan Carlos Raffo en la campaña de 1989 y luego en su gestión como senador. En 1994, fue nombrado secretario de la bancada nacionalista y en 1999 se unió al Poder Ejecutivo como inspector general del Ministerio de Trabajo durante el gobierno de Jorge Batlle. En 2005, tras la victoria del Frente Amplio, se convirtió en diputado, integrando la comisión de Industria, Energía y Minería.

En 2008 se declaró “independiente” y apoyó la candidatura de Carmelo Vidalín. En 2009, se unió a Aire Fresco, el sector fundado por Luis Lacalle Pou. En 2015, asumió como senador y lideró una comisión investigadora sobre irregularidades en ANCAP. A pesar de acusaciones en su contra por su situación como colono, el TCA falló a su favor en 2023. En las elecciones de 2019, cuando Lacalle Pou y Martínez fueron al balotaje, Delgado fue reelecto senador. Sin embargo, después de que su amigo y “compañero de ruta” se convirtiera en presidente, dejó su banca y pasó a formar parte del Poder Ejecutivo.

Durante su gestión llevó a cabo proyectos como el Plan Avanzar y el proyecto Arazatí. Fue, además, guía durante la pandemia y la sequía, dos crisis que tuvo que enfrentar el gobierno de Lacalle Pou. En los últimos años, además, Delgado se posicionó como la mano derecha del mandatario. A los 13 días de haber asumido como secretario de Presidencia, la pandemia del coronavirus llevó a que Luis Lacalle Pou anunciara medidas que pautaban una etapa difícil para los uruguayos, pero otras veces fue Delgado quien exhortó a la población al distanciamiento social, a la paciencia, y quien tenía que transmitir tanto calma como también malas noticias.

Delgado, que ya tenía años de trayectoria política, se terminaba de consolidar como una figura clave dentro del Poder Ejecutivo de la nueva gestión blanca. El pasado 21 de diciembre de 2023, tres años después de aquellos días que parecían el principio del fin, el nacionalista renunció a su cargo para dedicarse a la campaña electoral.

En marzo de este año oficializó su precandidatura y planteó “el segundo piso de transformaciones”. Para ilustrarlo eligió el doble tick como logo, haciendo alusión a la campaña “por la positiva” de Luis Lacalle Pou, que tenía uno solo.

En el mes de julio Álvaro Delgado superó el 74% de los votos del Partido Nacional y lo siguió Laura Raffo, quien apenas superó el 19% y quedó “muy lejos” de su objetivo del 30%. Tal vez por eso la economista no logró siquiera integrar la fórmula blanca, ya que el ahora candidato eligió a la sindicalista de D Centro, Valeria Ripoll, como compañera de fórmula.

Embanderado en la continuidad, sueña con que el próximo 1º de marzo, su amigo, el actual presidente Luis Lacalle Pou, pueda entregarle la banda presidencial con la que se propone continuar con el legado del gobierno actual.

Andrés Ojeda: de abogado mediático a una “renovación” política con sus músculos viralizados

Embed

El primer spot que subió Andrés Ojeda a su cuenta de Instagram el 10 de setiembre marcó claramente cuál era su estrategia para meterse “fuerte” a la campaña. Reflejaba ese espíritu y precisamente se grabó en un gimnasio, donde el candidato colorado respondía preguntas breves en un formato de ping pong mientras viralizaba sus músculos. En la pieza enfatizó sobre su signo zodiacal, aseguró estar “pensando seriamente” en adoptar a una mascota y reveló, entre otras cosas, cuál es su película favorita. En poco más de un mes, el video acumuló más de 17.500 “me gusta” y casi 2.500 comentarios.

Hubo críticas y respaldos, pero lo cierto es que la peculiaridad del contenido generó impacto: la gente habló de Andrés Ojeda como nunca antes.

Un día después, el colorado presentó un nuevo video, pero mostrando otro perfil. Allí se lo ve ensillando un mate, argumentando por qué quiere ser presidente y distinguiendo cuál es su propuesta favorita en caso de un eventual gobierno. Los números en Instagram señalan que más de 8.000 personas dieron “like” y más de 700 comentaron.

El impacto del candidato en las redes sociales se hacía notar y el comando de Andrés Ojeda no se iba a quedar de brazos cruzados. A falta de dos semanas para las Elecciones 2024, Ojeda se puso los guantes de boxeo y se subió a un cuadrilátero con la promesa de que pelearía “contra la inseguridad y el narcotráfico” y por “mejor salud mental, más oportunidades y el Uruguay que nos debemos”. En poco menos de una semana, la publicación ya había superado la barrera de los 5.000 “me gusta” y los 500 comentarios.

Andrés Ojeda es, quizá, el candidato menos obvio del Partido Colorado, pero el que ha generado más contenido viral.

Nació el 5 de enero, hace 40 años. Se describe como un niño aplicado y “poco bandido”. Y, aunque no participaba en actividades como el fútbol, encontró su lugar en los Scouts desde los ocho hasta los 25 años. Para Ojeda, la formación en valores que recibió en los Scouts fue más significativa que la educación formal, ya que le permitió conocer otras realidades y personas que nada tenían que ver con su cotidianidad.

Fue miembro de la banda Garage. Hizo su primer viaje fuera del país cuando cumplió 15 años y fueron a la Reunión Mundial de Scouts, que se llevó a cabo en Chile. Y también se enfrentó a la independencia: la última etapa Scout implicó una convivencia de dos meses con compañeros. Después de que sus padres se separaran y su madre volviera a ponerse en pareja, Ojeda volvería a ser independiente. Él y su hermana, Fernanda, vivieron juntos en un apartamento que era de su abuelo, en Malvín. Esa otra convivencia se sostendría un tiempo, después cada uno formaría un nuevo hogar.

Ojeda inició sus estudios de derecho en 2002 durante una crisis económica en Uruguay y se unió a un grupo que buscaba poner fin a las ocupaciones en su facultad, lo que lo acercó a la militancia política y a figuras como Julio María Sanguinetti. Su primera elección en el Partido Colorado fue en 2004, un pronunciado fracaso que no lo desanimó, continuando su trayectoria dentro del partido.

No fue buen estudiante, pero su interés por el derecho se profundizó a través de su trabajo en un estudio jurídico y una exigente materia de Derecho Penal. Ha dicho que se considera más un penalista que un abogado generalista, destacando la importancia de la defensa penal y los vínculos cercanos que establece con sus clientes.

Con el tiempo, se convirtió en un abogado penalista conocido por defender casos mediáticos como el de los supuestos enfermeros asesinos, ganó notoriedad con la defensa de Amodio Pérez, lo que lo estableció como una figura pública a los 30 años.

Fue la cobertura periodística del juicio de Pérez lo que lo llevó a participar en programas de televisión y a ganar visibilidad, especialmente tras su matrimonio y posterior divorcio con la conductora Natalie Yoffe. Comenzó la militancia política después de haber conocido a Julio María Sanguinetti, cuando era un estudiante universitario.

Bajo la proclama de la renovación, Ojeda se convirtió en el factor sorpresa de una interna colorada con seis precandidatos, que eran ocho hasta que Gustavo Zubía decidió apoyar al único que nunca trabajó dentro de la gestión pública y Guzmán Acosta y Lara se bajó para ir con Gabriel Gurméndez.

Ojeda se considera a sí mismo un candidato renovador, destacando su independencia de los cargos políticos previos. Su candidatura causó revuelo en el partido y recibió apoyo de figuras como Lacalle Pou y Sanguinetti. A pesar de los desafíos, él ve su camino electoral como un "Mundial de 2010", donde la superación de obstáculos es posible.

En las internas, Andrés Ojeda se impuso con poco más del 40% de los votos convirtiéndose en el candidato menos tradicional de uno de los dos partidos más tradicionales. Robert Silva, con el 22% de los sufragios, quedó en segundo lugar y será su compañero de fórmula. La exsenadora Lucía Topolansky ha calificado al candidato colorado como “rabanito” por ser “colorado por fuera y blanco por dentro”, pero Ojeda hace énfasis en su coalicionismo.

A medida que avanza en su carrera política, planea construir un liderazgo en el Partido Colorado, recuperar a sus seguidores y mantenerse fiel a su estilo.

Guido Manini Ríos: un militar que apostó a la política y al alcance de TikTok

Embed

“Manini llegó a la pasta base”, se podía leer al comienzo de un video que se viralizó en TikTok en el que el protagonista es un hombre con un rostro similar al del precandidato, pero bailando a ritmo de cumbia y con un físico que da una imágen al menos distante de la idea de un cuerpo saludable. El contenido dio paso a la respuesta del candidato a la Presidencia por Cabildo Abierto, quien en tono de broma aprovechó la oportunidad para hablar de uno de los temas que ocupa su agenda: la lucha contra las drogas.

“Aparte, exactamente igual”, dice sorprendido el cabildante, quien redobla el chiste y señala que esa persona “era él hace un tiempito”, pero “ahora ha mejorado, está dejando la adicción”.

De esta manera Manini Ríos se estrenó en esta red social, donde felicitó a quien encontró “esa similitud” y prometió que era el comienzo de un perfil que considera “fundamental medio de comunicación con todos”. El video, publicado el 26 de febrero, cosechó casi 30.000 “me gusta” y más de 1.000 comentarios.

El cabildante cumplió con su promesa y siguió alimentando su feed, donde se lo puede ver bailando con su esposa, la exministra Irene Moreira, y jugando al truco con vecinos de Rivera.

Guido Manini Ríos, el candidato que se postula por segunda vez a presidente, que fue militar y que, tras ser cesado de su cargo por Vázquez, comenzó un viaje político.

Nacido en 1958 en una familia colorada, es el penúltimo de ocho hermanos. Tuvo una infancia inusual en su hogar en Carrasco rodeado de animales como cisnes, águilas, un zorro, una víbora, un cachorro de leopardo e, incluso, un pingüino. Su madre era maestra y su padre, un abogado, diplomático, periodista, profesor universitario y político uruguayo, perteneciente al Partido Colorado, falleció cuando Guido tenía solo 12 años. Fue recién este 2024 que el propio candidato reveló que en aquel entonces su padre se autoeliminó.

Pese a la tragedia familiar, Guido decidió ingresar al Liceo Militar en 1973, cuando comenzaba un período oscuro de la historia uruguaya, y continuó su formación militar durante la dictadura (1973-1985). A lo largo de su carrera ascendió varios rangos hasta llegar a ser comandante en jefe del Ejército en 2015.

Durante su mandato, Manini generó polémica con declaraciones vinculadas al pasado del Ejército y la justicia respecto a violaciones de derechos humanos. En 2016, durante el segundo gobierno de Tabaré Vázquez, comparó las demandas de responsabilidad sobre el pasado del Ejército con cuestionar acciones de la Guerra de Paraguay.

En 2017 minimizó el interés del público por eventos históricos, afirmando que a la gente de ciertas localidades no le importaba lo que sucedió hace décadas. En 2018, fue sancionado con 30 días de arresto por cuestionar una reforma de la Caja Militar y su carrera militar culminó en marzo de 2019, cuando remitió fallos sobre oficiales condenados por violaciones a los derechos humanos, pero, al hacerlo, criticó el proceso judicial, lo que llevó a su destitución.

A lo largo de su vida mantuvo una relación estable con su esposa, la exministra de Vivienda Irene Moreira, con quien tiene dos hijos. Manini, con 46 años en el Ejército, expresó su disposición a incursionar en la política para buscar justicia en temas que le preocupaban.

La historia política de Uruguay, entonces, volvió a estar marcada por la presencia militar desde lo demorático y la fundación de Cabildo Abierto en 2019, con Guido Manini Ríos a la cabeza, es tal vez la muestra más reciente de eso.

El Movimiento Social Artiguista se convirtió en partido político el 10 de marzo de 2019, tras la aprobación de la Corte Electoral. Aunque Guido Manini Ríos no fue un fundador formal, desempeñó un papel clave en su creación, sugiriendo el nombre y la bandera del movimiento. En noviembre de 2018 convocó a un grupo de exmilitares para formar un nuevo partido, anticipando su probable cese como comandante en jefe del Ejército.

Cabildo Abierto, nombre que surgió en una reunión con Manini, fue lanzado oficialmente con él como precandidato a la Presidencia. En las elecciones de 2019, el partido obtuvo una destacada votación, sorprendiendo como el cuarto más votado y comenzando su experiencia en el gobierno. Con la victoria de la coalición en noviembre, empezó su temprana experiencia en el poder.

Daniel Salinas fue el elegido como titular del Ministerio de Salud Pública, Irene Moreira ocupó le banca del de Vivienda, luego reemplazados por Karina Rando y Raúl Lozano respectivamente, además de tres senadores -entre ellos, Manini- y 11 diputados.

En 2024, la presidencia de Cabildo Abierto fue asumida por el ministro de Vivienda, Raúl Lozano Bonet, tras la gestión de Guillermo Domenech. Dentro del partido se formaron cuatro grupos: el Espacio de los Pueblos Libres (dirigido por Eduardo Radaelli), la Columna Unidad y Lealtad (encabezada por Domenech), el grupo Adelante (compuesto por seis diputados de Cabildo Abierto) y el Encuentro Nacional Cristiano (liderado por Lorena Quintana, funcionaria del Ministerio de Salud).

Manini Ríos expresó tener optimismo sobre los resultados electorales de Cabildo en 2024, a pesar de las encuestas. Además, el partido promovió la recolección de firmas para convocar un plebiscito que reestructurara las deudas de los ciudadanos.

A finales de abril, confirmó que había logrado reunir las firmas necesarias, por lo que continuaría la campaña de recolección hasta el 24 de mayo. Finalmente, las firmas fueron entregadas el 7 de octubre, con el objetivo de realizar el plebiscito en las elecciones departamentales de 2025.

En esta elección interna, Cabildo obtuvo 17,827 votos, lo que representa una disminución significativa en comparación con los 49,485 votos de las elecciones internas de 2019.

A cinco años de su creación, Manini y Cabildo Abierto buscan aumentar su apoyo electoral y enfocarse en temas prioritarios como el sistema carcelario, la deuda, el consumo de drogas y la seguridad pública. Aunque no tienen expectativas reales de alcanzar la Presidencia en las próximas elecciones, los cabildantes aspiran a superar la cantidad de votos alcanzados en 2019 para poder incidir con más fuerza en temas que consideran prioritarios en su agenda.

Pablo Mieres: un viaje político marcado por la baja votación, pero clave en pandemia

Embed

Pablo Mieres, que se presentó como único precandidato a la Presidencia por el Partido Independiente (PI) para estas Elecciones 2024, nació el 30 de julio de 1959 en el Centro de Montevideo, donde cultivó amistades y una pasión por el fútbol.

Los primeros 20 años de la vida del líder del PI transcurrieron en un apartamento que estaba ubicado en Mercedes entre Yi y Yaguarón. Primero, fueron él y sus padres; después, vinieron sus dos hermanos Gustavo y Alejandro. Mieres dice que su vida fue más de edificio que de barrio, aunque tenían amigos dentro y fuera.

Pablo Mieres creció en un hogar donde la política era un tema constante, influenciado por una familia con diversas ideologías: una madre wilsonista, un padre herrerista, un tío comunista, una abuela colorada riverista y una tía abuela batllista, un tío blanco y otro militar. Este abanico de posturas fomentó su interés en la militancia, que comenzó a los 17 años.

Pablo Mieres, exsenador y exministro, mantuvo un vínculo con la religión, aunque actualmente no es practicante. Su formación política comenzó en la parroquia, donde conoció a su esposa, Rossana, y se involucró en la militancia. A pesar de su conexión con la Iglesia, discrepa en algunos temas como la eutanasia.

Durante su adolescencia, en el contexto de la dictadura cívico-militar, Mieres se involucró en la pastoral juvenil, un espacio de libertad y sociabilidad que le permitió ser un referente entre sus pares. Este periodo marcó su compromiso social y político, destacando su deseo de una iglesia más activa en la lucha contra la dictadura.

Mieres se unió al Partido Demócrata Cristiano (PDC) en 1979 y participó activamente en la oposición a la dictadura cívico-militar. Con el tiempo, se desvinculó del PDC y fundó el PI en 2002, buscando un enfoque distinto en el panorama político uruguayo.

Desde que existe, el PI votó así: en 2004 cosechó 41.011 votos, lo que se traduce en 1.88%, en 2009 sumó 57.360 sufragios (2.49%), en 2014 alcanzó 73.379 (3.09%) y en 2019 bajó a 23.580 (1.01%). Nunca superó, entonces, el 3% de los votos.

A pesar de los desafíos que enfrentó el PI, que tuvo un mal desempeño en las elecciones de 2019, Mieres ha jugado un papel protagónico en la coalición de gobierno encabezada por Luis Lacalle Pou. De hecho, el Partido Independiente pasó a ser parte de la coalición y Mieres tuvo, a pesar de los resultados electorales, el mayor rol protagónico de su carrera política.

Durante su gestión como ministro de Trabajo y Seguridad Social enfrentó desafíos como la pandemia, que afectó a trabajadores de Uruguay y de todo el mundo, y destacó la importancia de su partido para mantener un enfoque de centro en el gobierno. Durante su gestión como titular de la cartera fue, entre otras cosas, el mediador entre el PIT-CNT y las empresas.

Mieres se volvió a postular en 2024 y se quedó con el 100% de la votación en las internas, ya que -como en cada elección desde la creación del partido- era el único precandidato en puja.

Mieres se prepara para las próximas elecciones enfocado en sus votantes, esos que asegura piensan con cabeza propia, tienen convicción de sensibilidad social y que están conformes con la administración que llevó adelante la coalición de gobierno.

Créditos

Textos: Daniel Castro y Federica Bordaberry
Producción videos: Tania Rodríguez y Rocío Montanari

Temas:

elecciones Uruguay 2024 Yamandú Orsi Uruguay Andrés Ojeda Guido Manini Ríos Álvaro Delgado Pablo Mieres Frente Amplio partido Colorado Partido Nacional Partido Independiente Cabildo Abierto frente

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos