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Acomodos, acomoditos y acomodazos: todo según quién lo mire

¿Dónde creen los políticos que está el límite entre qué es tolerable y qué no? Depende de sus intereses

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15 de febrero de 2018 a las 14:14

La opinión pública cambió su nivel de tolerancia. Eso es evidente y los partidos políticos sienten esa presión de los ciudadanos que ya no aceptan que los dirigentes a los que les pagan el sueldo, hagan cualquier cosa.

¿Pero dónde creen esos políticos que está el límite entre qué es tolerable y qué no? Cada uno lo ve según sus intereses partidarios. Los últimos movimientos políticos dejaron mal parados al Frente Amplio -que a través del gobierno movió fuerte y logró dar una señal- y al Partido Nacional, que enroscado en sus diferencias internas termina por dar señales muy pobres y débiles ante las actitudes que luego le critica al gobierno.

La decisión del presidente Tabaré Vázquez de destituir a todo el directorio político de ASSE tiene varias aristas que merecen ser analizadas por separado.

¿Vázquez remueve a todo el directorio por haber avalado la decisión de aceptar que el vicepresidente del organismo contratara como quinta secretaria a la novia de su hijo, de 18 años, por un sueldo de $ 57 mil por mes?

El presidente no habló públicamente ni dijo los motivos. Pero con un poco de contexto y algo de información se puede entender su decisión.

El ahora ex vicepresidente de ASSE, Mauricio Ardus, era un hombre de confianza del entorno de Vázquez, al igual que lo es el gerente general del organismo, Richard Millán.

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Es decir, sacrificar a Ardus no fue algo fácil para el presidente Vázquez. Pero la jugada estratégica del presidente se vio impulsada por dos motivos de peso. Uno de fondo es el "acomodo" de la futura nuera.

El otro tiene que ver con los aspectos que a Vázquez ya le molestaban de la gestión de Susana Muñiz y que dejaron varias veces a la dirigente comunista al borde de la remoción.

Ardus y Millán tuvieron varios choques con Muñiz en la interna de ASSE. De hecho el entonces vicepresidente del organismo votó a favor de remover al exdirector del Hospital de Rivera, Andrés Toriani, por varias irregularidades vinculadas a contrataciones y compras directas.

El jerarca, que había sido comunista, era defendido por la presidenta.

Y las cuentas en política, más tarde o más temprano, se pagan. Apenas VTV informó sobre la contratación por parte de Ardus de su futura nuera, el secretario general del Partido Comunista sacó la factura que tenía guardada en su bolsillo por el caso Toriani y reclamó que el vicepresidente renunciara.

Pero ese reclamo no fue inocuo para Vázquez. Si el Frente Amplio lo presionaba para sacar a su hombre en ASSE, no solo volaría Ardus sino todo el directorio.

¿Y los blancos?

Al hacer este movimiento Vázquez también le pasó indirectamente un mensaje al resto de los partidos y deja en offside a los blancos.

El presidente del Frente Amplio, Javier Miranda, no demoró mucho en salir a marcar ese punto. "El gobierno toma una decisión política ante lo que entiende se aparta de la ética debida. Esa es la forma de conducirse del FA y así debe ser. Desearía que otros actores políticos actuaran en consecuencia", dijo el miércoles -pocas horas después de la decisión de Vázquez- en conferencia de prensa.

Ahora el Frente Amplio se sube al carro de la decisión del presidente, pero como partido no se expresó. Así como tampoco lo hizo en su momento sobre la situación de Sendic.

Vieja y nueva política

Pero más allá de eso es también cierto que los blancos quedan enredados, porque ellos no hicieron nada con los acomodos a familiares que varios de sus intendentes realizan en el interior del país.

Esta semana, el filósofo Pablo Da Silveira escribió una interesante columna en El País, en la que señala que todos los partidos, en su interna, están en una disputa entre una "nueva" y una "vieja" forma de hacer política. "Si usted no es capaz de percibir que los ciudadanos ya no están dispuestos a admitir prácticas o discursos que fueron aceptados durante muchos años, definitivamente usted no es parte de lo nuevo", escribió.

Da Silveira es también uno de los asesores más cercanos de Luis Lacalle Pou.

El líder nacionalista, cuando saltaron los primeros episodios que involucraron la ética, se mostró claramente como integrante de la "nueva" política en la división de Da Silveira. Por ejemplo, se paró muy firme ante el caso del intendente de Soriano, Agustín Bascou.

Pero como siempre, los juegos y alianzas políticas juegan a favor de la "vieja" política. Y así fue que Lacalle Pou apoyó -en privado porque en público evitó que se lo preguntaran- al intendente de Artigas. Pablo Caram, quien contrató a varios familiares para trabajar en su administración municipal. Tampoco salió con la misma contundencia que con Bascou a cuestionar a Adriana Peña.

Así, cada uno ve el tamaño del "acomodo" que hace el otro según la cercanía política con el involucrado.

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