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¿Cómo fue interpretar a Julio Grondona en la serie sobre el FIFAGate?

El actor argentino Luis Margani contó su experiencia en la serie El Presidente, que cuenta el escándalo de corrupción más grande del fútbol

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03 de julio de 2020 a las 05:02

Hasta que le tocó interpretar a Julio Grondona, el actor argentino Luis Margani no se había dado cuenta de todo lo que sabía de fútbol. Es que de tanto escuchar hablar sobre el deporte, y de todo lo que se ve aunque uno no quiera, algo queda. Margani no es futbolero. Es de esas personas que solo ve los mundiales, o algún partido ocasional cuando en las reuniones familiares alguien los sintoniza. Conocía los escándalos de corrupción que sacudieron al fútbol mundial y que implicaron a Grondona, pero no los seguía con interés.

Y un día lo contrataron para participar del relato de esa historia, y ahí se dio cuenta de que entendía más de lo que pensaba en un principio. De todas formas, se informó, investigó e incorporó la esencia de Grondona, el longevo mandamás del fútbol argentino, vicepresidente de la FIFA, uno de los dirigentes sudamericanos más influyentes de la historia, y una figura polémica y divisiva.

Margani, nacido en Sicilia, Italia, hace 71 años, es uno de los protagonistas de El Presidente, la serie de Amazon que retrata el escándalo de corrupción conocido como FIFAGate, una investigación del FBI estadounidense que acabó con una plétora de dirigentes y empresarios procesados, particularmente de las Américas. Entre ellos, el uruguayo Eugenio Figueredo, que también está presente en la serie. El escándalo llegó incluso a las altas esferas del organismo rector del fútbol mundial, la FIFA, con su presidente, Joseph Blatter, obligado a renunciar.

El escándalo destapó algo que entre los futboleros se asumía, pero que no estaba confirmado por la Justicia: que la venta de derechos de televisión, los puestos de poder en las confederaciones continentales y en el organismo internacional, y la designación de sedes de torneos eran un espacio de libre circulación de sobornos, coimas, favores y demás manejos turbios. El presidente cuenta eso desde adentro, en una versión simplificada y ficcionalizada, pero que permite tener una noción de cómo se manejaban los dirigentes, en particular los sudamericanos.

La serie está contada desde la perspectiva de Sergio Jadue, uno de los implicados en el caso. Jadue, chileno de ascendencia palestina, y presidente de un pequeño club que rápidamente ascendió hasta convertirse en presidente de la ANFP, el equivalente de la Asociación Uruguaya de Fútbol de su país. El chileno llegó a la Confederación Sudamericana de Fútbol y empezó a involucrarse en los intercambios de dinero para favorecer empresas o países, pero acabó en las manos del FBI, que lo usó como informante en la investigación.

Jadue, encarnado con una mezcla de ambición y patetismo por el colombiano Andrés Parra (Pablo Escobar en El patrón del mal, Hugo Chávez en El comandante), es el protagonista, pero el narrador a lo largo de los ocho capítulos de la serie es el Grondona de Margani.

Grondona tenía una mano y media en cada una de las latas destapadas por la Justicia, pero murió antes de que todo estallara. La serie toma eso como punto de partida y abre con el funeral de “Don Julio”, y el relato del dirigente argentino nos llega como una especie de voz del más allá, con ocasionales apariciones mirando a cámara desde un limbo celestial.

Desde Buenos Aires, Margani contó por vía telefónica a El Observador como fue el proceso de trabajo en la serie. En particular, la tarea de narrador fue una de las más complejas. “Fueron como dos meses de grabación. A veces pedía para repetir porque no me gustaba cómo quedaba, pero en eso siempre me aguantaron y me lo permitieron desde la producción. La clave era decirlo como si todo fuera la verdad, porque si no lo sentís, se complica”, dijo el actor.

Esa actitud fue una de las claves al momento de interpretar al dirigente que popularizó la frase “todo pasa”. Según Margani, el desafío más grande de este trabajo, en la primera vez que le tocaba interpretar a una figura real, fue el de “incorporar” a Grondona, el de sentirlo adentro de su cuerpo.

Para eso, una vez seleccionado por el director argentino Armando Bó (hijo del recordado director homónimo, y ganador del Óscar por su trabajo como guionista de la película Birdman), fue informarse y conocer a la figura.

“Leí un montón de revistas y diarios, pero también lo conocí hablando con la gente. Parece mentira, pero con eso se te van pegando cosas. A mí Grondona siempre me llamó la atención como figura. Lo escuchaba y me daba cuenta de su inteligencia, de su astucia, de que tenía mucho humor y manejaba muy bien la ironía. No lo condeno ni lo justifico, ese no es mi rol. Pero siempre me interesó”, contó.

Margani se juntó con futboleros, tanto críticos de Grondona como gente que lo respaldaba. Les preguntaba qué pensaban de él, qué opinaban de su forma de conducción. Y así fue construyendo su papel. “Al final, no pensás en Grondona cuando estás actuando, lo sos”.

En la serie, Grondona cumple un rol de mentor oscuro. Es el que le explica a Jadue cómo funciona la Conmebol cuando el chileno asume su puesto como representante del fútbol de su país. El que le dice “los futbolistas son la esencia, pero nosotros somos los dueños”, el que le explica que la televisión fue la que convirtió a los hinchas en clientes, y que cada gol vale millones. Y nos explica también a nosotros el hecho de que la Confederación Sudamericana está instalada en Paraguay porque el gobierno de ese país le dio inmunidad diplomática. La Conmebol, a efectos prácticos, es una embajada, y sus residentes tienen carta blanca para operar.

Creador chileno, elenco internacional y un personaje uruguayo

El presidente está compuesta por ocho episodios de una hora cada uno, y puede verse en la plataforma Amazon Prime Video. Es una producción colombiana y chilena, aunque tiene como director de la mitad de sus episodios al argentino Armando Bó, y en su elenco hay además dos mexicanas (Karla Souza, que interpreta a una agente del FBI, y Paulina Gaitán, que encarna a la esposa de Sergio Jadue) y argentinos, como Federico Liss y Paulo Brunetti, que encarnan a los empresarios televisivos Mariano Jinkis y Alejandro Burzaco, además, por supuesto, de Margani. 

El creador de la serie es el chileno Pablo Larraín, más conocido por su faceta como cineasta. Ha firmado películas como Jackie, sobre la viuda del presidente estadounidense John F. Kennedy, El club, sobre los abusos sexuales a cargo de sacerdotes católicos, y Neruda, sobre la vida del poeta chileno. En televisión fue el responsable de la serie Prófugos, emitida por HBO.

El gran personaje uruguayo en esta historia internacional es Eugenio Figueredo, que en la serie es presentado como el presidente de la AUF, aunque para el momento en el que se ambienta, ya no lo era, pero si ocupaba el cargo de vicepresidente de Conmebol, además de ocupar un cargo en FIFA. En la serie, es encarnado (con un muy respetable acento uruguayo) por el chileno Sergio Hernández.

La dinámica entre Grondona y Jadue tiene algo del vínculo entre Don Corleone y su hijo Michael en El Padrino. Eso sin dudas fue buscado, porque de hecho, Bó le pidió que mirara la película y le prestara atención a Marlon Brando, en su rol de jefe mafioso de apariencia benévola, pero capaz de cometer atrocidades – mejor dicho, de encargar que otro las cometa – para hacer avanzar sus planes, aunque en este caso sean barrabravas los encargados de ejecutarlas y no criminales italoamericanos.

El director de la serie también le señaló que no buscaba a un imitador de Grondona, sino que tenía que seguir siendo Luis Margani. Pero eso también fue un desafío para el actor. “Nunca interpreté a alguien tan conocido, del que todos saben cómo pensaba y cómo se movía”.

Pero al final, el resultado fue bueno. Incluso recibió la aprobación de uno de los hijos de Grondona, quien le comentó que su actuación le había gustado y le había recordado a su padre.

La serie no apunta a la exactitud histórica, sino al entretenimiento y a contar una historia jugosa de una forma atractiva. Margani lo tiene claro. “Después, mirándolo, te das cuenta de que es ficción, pero en ese momento, mientras lo hacía, para mi era verdad. Me creí todo lo que hice. No solo era Luis Margani, también era Julio Grondona”, contó el actor.

En el set, incluso, le decían “don Julio”, lo que para el intérprete “sumaba a que el personaje se hiciera carne”. Lo mismo pasa ahora luego del estreno en la calle. “Ya nadie me dice Luis, ahora todos me dicen Grondona”, comentó con una risa.

Más allá de la facilidad para meterse en el rol, encarnar a Grondona tiene la particularidad de que el actor se mete en la identidad de una figura que maneja gigantescos niveles de poder. Un hombre que con su voluntad, su palabra y su dinero lograba acomodar las cosas a su gusto. Otro desafío para Margani pero que en la práctica terminó siendo disfrutable. “Interpretar a alguien con poder es fácil, cuando estás convencido, y hablás con autoridad y seguridad, es eso. Lo aprendí haciendo teatro, el primero que se la tiene que creer sos vos. En este caso, con Grondona, te dabas cuenta de que tenías peso y autoridad, que nadie te lleva por delante, y si transmitís eso, todos lo creen”.

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