21 de febrero de 2014 20:59 hs

Un bloque pequeño de plástico. Encima de él, otro bloque encastrado. Sobre estos, varios más, interconectados. De repente, estos bloques se convierten en un avión. Unos ladrillos más por aquí y otros por allá y ahora el avión es una nave espacial. Unos menos y la nave se transforma en un auto de carreras. El conductor será un pequeño ser amarillo con manos como pinzas y con un redondel sobre su cabeza. Tal vez se le pueda agregar un casco o un gorro de cowboy. Todo dependerá a qué se está jugando con Lego.

Es probable que esta imagen se haya repetido en varios hogares de Uruguay a lo largo de décadas, ya que se estima que los niños de todo el mundo pasan 5.000 millones de horas al año con estos bloques de plástico y que –en promedio– cada persona de la Tierra tiene 86 bloques de Lego, según datos divulgados por la empresa.

Los juguetes, producto insignia de la compañía danesa hoy conocida como The Lego Group, han alcanzado una fama mundial al punto de convertirse en un elemento reflector de la cultura del entretenimiento.

En su camino por alimentar la imaginación de niños y adultos por igual, no es difícil toparse con sets de bloques para armar basados en algunas de las películas o novelas más célebres de la historia como La Guerra de las Galaxias o Harry Potter. Además, este año la serie Los Simpsons tendrá su propio episodio hecho enteramente de Legos, para celebrar los 25 años de la serie animada. Se titulará Brick Like Me y mostrará cómo Homero se despierta un día para encontrarse que todo está hecho de bloques.

Este cruce de franquicias parece indicar que este año más de un padre uruguayo tendrá la mala suerte de pisar descalzo un bloque de Lego dejado por ahí tras una sesión de armado (un accidente tan fatal pero común entre poseedores del juego), ya que el fanatismo por Lego sólo parece ir en aumento.

Apenas comenzado el año, se estrenó la película La gran aventura Lego y si bien a primera vista la cinta puede entenderse como un gran intento de marketing, también es una de las películas más entretenidas y creativas en lo que va de 2014.

Desde su estreno, el filme ha recaudado en su segundo fin de semana más de US$ 129 millones en la taquilla estadounidense y en Uruguay la aceptación entre el público ha sido también buena para una época en la que abundan los filmes nominados al Oscar: cerca de 20.000 espectadores en Uruguay.

Dirigida por los responsables de Lluvia de hamburguesas, en La gran aventura Lego los directores y guionistas Phil Lord y Christopher Miller encontraron la manera de crear una parodia de las grandes producciones de Hollywood (conocidas en la industria como blockbusters) al mismo tiempo que entregan una carta de amor y nostalgia, en formato de película animada, dirigida a cualquiera que haya pasado un par de horas jugando con estos bloques de plástico y mini figuras amarillas.

Y como si de un juego de verdad se tratase, La gran aventura Lego reúne a personajes que no suelen verse juntos en la gran pantalla, ya que provienen de franquicias y estudios diferentes. Si bien reunirlos sería una pesadilla de licencias por los derechos, de alguna forma el estudio Warner Bros logró hacerlo con colaboración de The Lego Group. Por eso, en una misma escena se puede ver a Batman, Superman, las Tortugas Ninja y Gandalf (de Warner), interactuando con Han Solo, Chewbacca (Disney) o Shaquille O´Neal, entre cientos de otros.
Más allá de su encanto fílmico, la película de Lord y Miller plantea una pregunta esencial del juego de Lego que parece poder trasladarse a la vida: “¿Se deben seguir las instrucciones al pie de la letra o es posible combinar las piezas de forma creativa para armar cualquier cosa que uno haya soñado?”.

Armando en Uruguay

En Uruguay, se pueden encontrar las dos formas de jugar. Los bloques de Lego, o de marcas que imitan su modalidad de entretenimiento en base al ensamblaje, han sido una constante en las jugueterías y en las casas.

La empresa uruguaya Allerton es la representante oficial de la marca Lego desde 2002. Su gerente comercial, Santiago Siniscalco, se anima a definir al juguete como una marca de culto: “Todos jugamos con Lego. Los que lo han usado lo han conservado y lo han pasado a otras generaciones”.

Siniscalco también destaca la fortaleza y permanencia del juguete al superar el paso de los años, pese a la fuerte imposición de los videojuegos como forma de entretenimiento entre los pequeños.

Hoy en día, en las jugueterías de Montevideo se pueden encontrar diferentes variedades del juguete que apuntan a edades que incluyen los más pequeños hasta adolescentes. Sin embargo, el costo es un factor que hace que no sea una regalo tan común en los cumpleaños. Un juguete de Lego puede tener un precio que ronda entre unos $300 y hasta $3.000 o más. Sobre este factor, Siniscalco explica que, si bien se ha establecido una baja en los precios en comparación con años anteriores, el producto no debe considerarse “caro” sino de “alto precio” dado los estándares de calidad que ofrece.

Actualmente se pueden encontrar sets de sus líneas Friends, apuntadas a las niñas, así como de las series Ninjago o Leyendas de Chima, dirigidas a todo el público.

Un gigante de ladrillos

Se ha dicho que Lego sigue los pasos de grandes empresas como Apple o Marvel, al integrarse con el usuario con marcas que van más allá de un producto y que se expanden en múltiples medios y plataformas. Por eso, no es raro ver que los personajes y los productos que aparecen en la película también aparezcan en series infantiles que Lego emite en Cartoon Network, en videojuegos o en los seis parques temáticos de Legoland que existen en el mundo.

Tal vez por eso, las 5.000 millones de horas al año de juego con estos bloques de plástico no parece una cifra disparatada. Los ladrillos de colores y mini-figuras alegres y amarillas del mundo de Lego, han entretenido a generaciones y generaciones de niños en todo el mundo y siguen siendo una fuente de expresión artística –y juego– también para los adultos.

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