4 de enero de 2013 22:14 hs

En el mediano plazo habrá una lucha por el poder, porque en los últimos 14 años, Chávez ha creado todo a su imagen y semejanza. Sin él en el timón, el conflicto entre los diferentes grupos de interés, militares y civiles, será inevitable. La gran pregunta sigue siendo si es posible un chavismo sin Chávez”, se pregunta el periodista venezolano Boris Muñoz en un artículo publicado el último día de 2012 en la revista The New Yorker.

La pregunta se la están haciendo en estos días los venezolanos que esperan por las gotas de información que chavistas y castristas dejan caer desde La Habana. Obviamente, las opiniones están divididas.

El propio Muñoz se encarga de señalar en su artículo que ni el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, ni el vicepresidente Nicolás Maduro tienen el carisma del líder moribundo.

Más noticias
Sin embargo, desde sectores vinculados a la Mesa de Unidad Democrática, que reúne a organizaciones opositoras, hay una visión muy concreta acerca del poder de la maquinaria que Chávez logró montar. Georg Eickhoff, representante de la Fundación Konrad Adenauer, sostiene que es absolutamente posible un chavismo sin Chávez.

“Hay fuertes elementos de liderazgo colectivo en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) tutelado por los hermanos Castro. Chávez estaría siempre presente como símbolo fundacional que genera unidad. La ideología socialista luce consolidada en el movimiento revolucionario con grandes sectores acostumbrados a la acción estratégica y disciplinada. La alianza militares-izquierda autoritaria puede permanecer en el tiempo, unidos alrededor de la memoria del caudillo carismático”.

Para Eickhoff, “el PSUV es una organización consolidada y recientemente exitosa en elecciones. Luce perfectamente factible que Maduro, como sucesor designado por el mismo Chávez, gane las próximas elecciones”.

Algo similar piensa Collete Capriles, integrante de la Mesa y docente de ciencias sociales: “Si algo quedó en evidencia durante los procesos electorales de octubre y diciembre es que el chavismo es un aparato político autónomo, fundamentado en un conjunto de instituciones y para-instituciones públicas puestas al servicio del proyecto chavista, con un financiamiento ilimitado y sin control y con una relativa eficacia política. Es indudable que ha habido un proceso de institucionalización a partir del anuncio de la enfermedad de Chávez, en junio de 2011, y se ha producido una transición desde el modelo carismático de liderazgo al modelo burocrático-corporativo”.

“El chavismo sin Chávez es un movimiento fundamentado en el control militar de la sociedad, y un populismo rentista, con un sistema de legitimación mediante periódicas aclamaciones electorales y una concepción hegemónica del poder que ignora y disminuye a la oposición democrática, que representa el 45%”.

A su vez, Ricardo Sucre, también vinculado a movimientos opositores, dijo que ya “opera un chavismo sin Chávez, impulsado mayormente por la presencia e imagen de Chávez, que unifica a los seguidores y al liderazgo. Creo que la vigencia del chavismo en el futuro va a depender de la capacidad del liderazgo chavista para reinventarse en tanto mantenerse de izquierda, pero superar el estalinismo y el personalismo”.

Para el politólogo venezolano Herbert Koeneke, al preguntarse si es posible un chavismo sin Chávez, señala que hay que tener en cuenta que el mandatario “ha sido un líder populista. Lo han calificado de populista, de populista radical. Esos líderes que hemos tenido en América Latina en las últimas décadas. Chávez combina esa aproximación populista, ese llamado a la identificación con él desde su enemigo externo o los enemigos internos, que son enemigos de clase, con un ideal de carisma”.

Pero esa, advirtió el politólogo, “es una cualidad que no tiene ninguno de los sucesores eventuales suyos dentro del chavismo. Nicolás Maduro es un hombre sin carisma, una persona, además, sin una formación académica, fue líder sindical del Metro de Caracas. Y Cabello tampoco tiene ningún carisma. Digo esto por lo siguiente: en gran medida, el chavismo como fenómeno es muy cercano al populismo tradicional, en el cual las bases sociales son fundamentalmente los trabajadores del sector informal, que en Venezuela es un porcentaje muy alto. Entonces se ha madurado esa conexión personal, populista si se quiere, con esos sectores pobres de la población, en gran medida producto del carisma”.

EO Clips

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos