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La nueva versión de Abreu entrenador: “Que lo sueños y las ideas no te confundan la realidad”

En un mano a mano con Referí reveló su estilo de conducción, que exige disciplina hasta para tirar la basura en su lugar, saludar y agradecer; dijo que si mañana hay un penal, lo patea él

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20 de febrero de 2020 a las 18:18

Sebastián Abreu reveló su estilo de conducción, dijo que exige disciplina hasta para tirar la basura en su lugar, saludar y agradecer; dice que pese a no ocupar el vestuario de los jugadores le siguen llamando Loco y que si mañana hay un penal lo patea él. “¿Cuál es el problema? Si antes pateaba los penales, ¿por qué iba a cambiar ahora? ¿Por el qué dirán? ¡No!”.

Llegó a Boston River a ocupar su nueva tarea de técnico-jugador, algo que ya había realizado en El Salvador, ¿dónde se cambia Abreu? ¿Con los técnicos o con los jugadores?

En el vestuario y despacho con el cuerpo técnico, donde tenemos todas las plataformas, los videos, nuestra mesa de estudio en la que vamos planificando todo.

¿Por qué? ¿Por aquello de darle su espacio a los jugadores y que tengan el vestuario donde hablar sus cosas?

Porque hay que estar ahí (en el de los entrenadores), hay que estar planificando, porque hay que venir antes, repasar lo que se va a hacer, traer jugadores a ver algún tipo de entrenamiento que uno quiere que mejore, situaciones que puede presentar el rival, entonces tengo que estar ahí. Mi obligación es estar ahí. Y en algún momento de la mañana venir a compartir algún mate al vestuario (de los jugadores), esporádicamente, pero hay que estar allá, en el despacho.

¿Se terminó la etapa de llevar la música al vestuario?

En realidad ya pasó a manos de otros. Luego de mucho tiempo la gente joven es la que se va encargando de amenizar el vestuario y tratar de mantener la armonía, venir a disfrutar la mañana de entrenamiento, y nosotros como cuerpo técnico preocuparnos que el entrenamiento sea didáctico, entretenido, pero que también sea productivo en la búsqueda que uno quiere.

¿Ya va dando paso al retiro como jugador? ¿Está en la etapa del quiebre?

Estoy en la transición. Es la misma experiencia que en El Salvador y no me está costando el día a día, estar entrenando y en un momento tener que estar dando indicaciones.

¿Por qué no le cuesta? ¿Cómo separa el entrenador del jugador?

No me cuesta porque en definitiva el que te hace ver que se van a adaptando, va entendiendo, y asimila los roles, es el grupo. Uno puede entenderlo pero apela a la inteligencia y al sentido común, a la tolerancia del grupo en situaciones que se pueden ir presentando. El hecho de haber ido a El Salvador, donde jugué y fui técnico, y reiterar la experiencia acá, permite que los compañeros  te conozcan, permite ganar tiempo.

¿Eso es raro cuando usted se tiene que parar ante su plantel, que a su vez son sus propios compañeros, e incluso con algunos puede ser amigo por los años que llevan jugando?

Ahí está el tema, son compañeros. El hecho de pararte frente a un grupo es como cuando me paro frente a la televisión y están miles de televidentes mirándome. Entonces es como que la dinámica del momento, de tener que estar hablando, ya la superé. La vida me ha llevado a esto de lo polifacético.

Perdió el miedo escénico.

Sí, como con las charlas motivacionales para 3.000 o 4.000 personas que van específicamente a ver eso, entonces es como que uno ya no siente nervios ni vergüenza. Y acá específicamente estás apuntando a cosas futbolísticas, a tratar de ayudar al equipo y ayudar al jugador a que sus características se puedan potenciar más. Entonces es como que no estoy hablando de un tema para el que no me preparé. No es ir a dar un examen donde fui con poco estudio y voy nervioso porque no sé qué me van a preguntar. Acá no, el fútbol no tiene ciencia, tiene ciertas lógicas, pero no tiene ciencia. Hay que ser lo más inteligente posible de no venir con ideas revolucionarias desde lo táctico cuando por ahí el funcionamiento y la estrategia del equipo no las tiene. Tengo que ser inteligente y decir, podemos jugar de estar manera, con este estilo y con esta forma táctica porque las características de los jugadores la pueden generar.

¿Por donde va tácticamente el Abreu técnico?

Va por eso, por aprender de todos los entrenadores. Que lo sueños y las ideas no te confundan la realidad y me estoy basando en la realidad, sacar provecho de lo mejor que el equipo puede llegar a tener individual y colectivamente. Potenciarlo al máximo, hacernos fuertes en eso, que haya credibilidad, que haya convencimiento, y a partir de ahí tener claro que esto es a lo que queremos jugar, con esto nos identificamos, esto es Boston River y a partir de ahí creo que podés construir algo mejor.

Tal vez eso no va con su idea madre.

Depende donde esté. Estuve con entrenadores súper líricos como Lillo, estuve con entrenadores pragmáticos como Acevedo, tuve intermedios como Pellegrino, Hugo De León, el Cholo Simeone, un Maestro Tabárez que modifica muchas veces en base al rival. Entonces trato de llevar eso, en tener la virtud y la inteligencia de decir este equipo está preparado para esta forma. ¿Puedo contratar? Bueno voy a contratar en base a lo que es mi matriz y mi ideal. Pero si voy a lugares donde ya está armado tengo que tener la inteligencia de ingeniarme y sacarle lo mejor a lo que tengo, me adapto. De esa manera vos podés ser un entrenador al cual el jugador respalde. Que se sientan con confianza y no pedirle algo que no puedan como por ejemplo a un defensa fuerte en la marca, bueno en el juego área y el mano a mano, pedirle juego constructivo y salir jugando constantemente. Y si veo que tiene dificultades pero le sigo insistiendo y al momento del partido y llega nervioso, preocupado, no hace lo mejor que puede hacer en la función y tampoco va a poder hacer lo otra. Bueno, en eso, no le puedo errar.

¿Usted por donde arranca la construcción de sus equipos? ¿Por el fondo?

Siempre se arranca por el arquero. Como seguridad máxima.

¿Primero el cero en el arco?

Siempre.

Le pregunto porque usted tuvo a Juan Ramón Carrasco como entrenador que dice que hay que anotar más goles que el rival.

Se tiene que pensar siempre en tener un orden, una solvencia defensiva, y a partir de ahí trasladar esa confianza para adelante. Para mí es un bloque. El bloque defensivo es el que inicia al ataque y el bloque ofensivo es el que inicia la primera dificultad al rival para robarle la pelota. Puede ser con presión alta, presión baja, mucho tiene que ver con las características del rival. En esto hay mucha estrategia también. Uno analiza que es lo que puede llegar a realizar el rival.

¿Cuáles son las premisas que no pueden faltar en su equipo?

Disciplina, humildad y disfrutar del juego.

Disciplina es un concepto muy amplio, ¿qué abarca?

Todo. Disciplina en dejar una botella de agua en el tarro de basura, en que si viene gente decir buenos días o buenas tardes, si estamos en una concentración decirle gracias al mozo que te está sirviendo, entrar a la cancha y saber que no se pueden tener expulsiones por cabeza caliente, que venimos a entrenar y debemos estar todos con la ropa adecuada, respetar los horarios de concentración, de entrenamiento. Como vivís, jugás. Si vos vivís de manera desprolija, seguramente seas un jugador desprolijo. Si vos vivís de manera ordenada seguramente traslades eso a la cancha.

¿Y humildad?

Humildad porque estamos en un lugar en el que no podemos mirar por arriba del hombro a nadie. Saber que el que está enfrente tiene los mismos sueños e ilusiones que nosotros, entonces no podemos escatimar en ese tipo de cosas. Y luego disfrutar el priviliegio de ser futbolistas. Muchos quieren estar en un equipo profesional y no todos pueden, entonces disfruten, con la responsabilidad, con la disciplina que conlleva, pero disfruten.

Hay un penal para Boston River, Abreu está en la cancha, ¿quién patea?

Y el número uno. Como pasó el año pasado. No cambia. El año pasado estuve 22 partidos a disposición del entrenador, jugué los 22 partidos, si había un penal y estaba en cancha era el designado número uno. No hay egocentrismo, hay sentido común. Muchos creían (cuando asumió como DT-jugador), él y 10 más, pero me quedé en el banco porque creía que el equipo por características necesitaba otra cosa. Después faltaban 15 minutos y estábamos generando mucho juego por fuera y faltaba una referencia de área y pensamos que la referencia de área era yo. Si algo tiene el cuerpo técnico es personalidad para plantarse y decir: no, me parece que de esta manera no. Soy de escuchar mucho, respaldarme porque los que tienen la experiencia trabajando en comisiones técnica son ellos (sus colaboradores), yo estoy en mi segunda etapa. En las evaluaciones se pone en práctica mucho de lo que uno tiene en la vida. Pero no modificar nada de lo que venía haciendo. No es que nunca pateaba los penales.

La estadística lo respalda.

Si antes pateaba los penales, ¿por qué iba a cambiar ahora? ¿Por el qué dirán? No, para el qué dirán no estoy. Si estoy para lo que se necesita. Y si rematé los penales en todos los clubes y en Boston River también, ¿cuál es el problema?

¿Sintió que algún jugador le costó el trato con usted o siempre fue el Loco?

No, no porque mi forma de corregir detalles, de exigencia, de fastidioso, de estar siempre hablando de fútbol la tengo de manera natural. Hoy tengo un rol extra que es ser el que toma la última decisión. Pero no es que se modificó y ahora grito más, ordeno más, rompo más las bolas, no. Se encuentran con el mismo, lo único que ahora prestan más atención porque en definitiva es la idea que uno quiere aplicar al equipo pensando que es lo mejor para que ellos puedan ejecutar.

Al final del entrenamiento se quedó con un grupo realizando definiciones al cierre del entrenamiento. ¿Son sus pichones o es algo qué usted intenta transmitir?

Son cosas que vas aprendiendo. Siempre tenés complementos para mejorar o de posicionamiento, de técnica, de definición o trabajo defensivo y veo con frecuencia que terminan los entrenamientos, y me pasó en otros lugares, y te dicen: no, no hagan más nada porque ya se hizo lo del día. Pero a veces vos trabajás grupal, colectivo, pero hay tareas específicas. Entonces acá hablamos con los profes para dejar un margen. Hay casos que tienen que ser específicos, con nombre y apellido, Fulano venga. Y en otros darle la libertad para que un jugador dentro de sus características y su funcionalidad en el campo de juego, quiera hacer un trabajo específico, nosotros se los marcamos y trabajamos unos 15 o 20 minutos más en eso. Como también los días de pelota quieta, se quedan los especialistas, 15 o 20 minutos a mejorar el golpe. Hay mucha crítica del jugador que dice a mi me gustaría quedarme unos minutos más pero no nos dejan por las cargas, porque nos fatigamos, entonces es tratar de traer un poquito lo de antes, que por algo había buenos ejecutantes porque se quedaban a mejorar la técnica. Entonces nos vamos quedando todos los días con un grupo, los grabamos y luego les mostramos si hay evolución o no para que se vean cuando arrancaron y dos semanas después la evolución. Es para que vean y que no digan que rompe pelotas el Loco que me tiene acá de nuevo. No, están mejorando, el beneficio no es para mí, es para ellos. No hay entrenador que pone y saca, el que se pone es el jugador.

 

Vivimos en un fútbol de puertas cerradas, de misterios, de esconder cosas. ¿Por qué usted permite ingresar a ver todos los entrenamientos?

Porque creo que no tengo nada para ocultar, por lo menos es mi sensación y trato siempre que esas dos palabras estén presentes siempre: sentido común. Así que está abierto y pueden venir a ver los entrenamientos. Obvio que no pegado a la cancha donde se está entrenando porque tiene que haber un poco de intimidad porque de pronto hay un insulto, que es normal, pero por ahí el que no conoce la rutina del fútbol enseguida agarra un celular y dice: '¡Pah, está todo mal, están todos peleados!'. Y no es así. Sentido común. Por ejemplo, si yo estoy haciendo un táctico y tengo un tipo 25 minutos grabando el entrenamiento, le voy a decir: 'Mirá, me estás obligando a cerrar puertas'. Porque uno tampoco es un pelotudo. Trato de romper con ese tabú, mientras pueda lo voy a seguir haciendo. Es una sana forma de sacarle tanto misterio a algo que ya tenés 25 jugadores, el entrenador rival ya sabe qué equipo va a jugar, puede ser un poquito más para adelante o para atrás, pero no vas a cambiar 11 de un día para el otro y aparecer con un equipo nuevo. Ojo, no digo que esté bien, que esté mal, mejor o peor, esta es la forma que nos gusta a nosotros.

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