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Furest en un vivero de plantas de naranjos libres de virus.

Agro > ENTREVISTA / Juan Pablo Furest

“Al agrónomo lo consultan hasta por un dolor de muelas”

"No hay un rubro en el que el productor pueda funcionar bien sin el agrónomo, o podrá funcionar... pero no tan bien como si tuviera ese asesoramiento", afirmó Juan Pablo Furest

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27 de mayo de 2022 a las 22:00

Juan Pablo Furest es el presidente de la Asociación de Ingenieros Agrónomos (AIA) en Uruguay, institución que cumple 110 años en 2022 y, entre otras actividades, dado ese motivo organizó una gira nacional. Sobre el momento de la gremial, las actividades conmemorativas del aniversario y la realidad del sector en el que los agrónomos accionan, habló con El Observador.

 

Como presidente de la AIA, ¿de qué modo define los objetivos que tiene la gremial?

La AIA es una gremial de profesionales, que tiene como misión fortalecer y jerarquizar las capacidades de la profesión, defender los intereses socioeconómicos de sus asociados en un marco ético y solidario, actuando como referente en temas nacionales, apoyados en la activa participación de todos los ingenieros agrónomos. Es la organización representativa de sus asociados, involucrada en el fortalecimiento de la ética y la formación profesional, reconocida como referente por la sociedad, y con capacidad de propuesta en temas de interés nacional.

 

¿Cuál es la realidad de la AIA? 

En diciembre de 2019 se conoció el trabajo final de una encuesta muy pormenorizada, que fue algo que le pedimos a Equipos Consultores y que nos aportó mucha información. Una de las consultas fue sobre el relacionamiento del profesional con la AIA y ahí vimos que hay un desconocimiento muy importante a nivel de los nuevos profesionales, que no pasa con los activos ni con los pasivos. Nosotros tenemos socios en las categorías de pasivos, activos y estudiantes. Con los jóvenes vimos que ya no es como pasaba en mi época, cuando uno estaba esperando terminar cuarto año de Facultad de Agronomía, porque ese era el límite, para poder asociarse a la AIA. Eso hice, eso hacían los estudiantes, pero ese sentimiento de pertenencia hoy no está. La muchachada está, como es lógico, centrada en la búsqueda de trabajo, en ver cómo sustentar una familia, por lo tanto dedicarse a tareas que los distraigan de eso es algo que no están dispuestos a hacer. Claro que siempre tenés tres o cuatro mártires por departamento para llevar adelante las filiales que tenemos, que sustentan el accionar de la AIA en esos lugares del país.

 

¿Qué están haciendo para que esa realidad cambie?

Somos una de las gremiales más veteranas, estamos cumpliendo 110 años –el 25 de agosto–, anteriormente solo se habían conformado la de escribanos y la de contadores, creo que alguna más. Es una fecha para valorizar a la AIA, así lo entendimos todos en la comisión directiva y por eso se conformó una comisión de festejos, que está trabajando en varias actividades, con algunas ya programadas y otras encaminadas. Algo que ya está decidido es una gira nacional, para encontrarnos con las  filiales, la primera es este viernes 27 de mayo en Treinta y Tres con una convocatoria especial a gente de ese departamento, pero también de Cerro Largo, de Rocha e incluso de Lavalleja donde no sé por qué razón nunca tuvimos una filial. Después la gira en el eje de la ruta 5 tendrá actividades en dos lugares, tal vez Durazno y tal vez Rivera. También estaremos en el litoral, en Colonia también en Salto o en Paysandú. Toda la actividad la estaremos informando en el sitio aia.org.uy. El objetivo de la gira es posicionarnos de mejor modo en todo el territorio, hablar de nuestros temas por supuesto, también buscar que se integren más profesionales. El año pasado, en pandemia, hubo una recorrida por todas las filiales, pero de modo virtual. Ahora la idea es avanzar en un segundo encuentro donde lo virtual lo vamos a conjugar con esa gira nacional, que es presencial.

 

¿Qué otras actividades están programadas?

Durante la Expo Prado vamos a entregar los Teros de Oro y los Teros de Plata, a profesionales con 50 y 25 años de ejercicio de la profesión, respectivamente. También entregaremos los Teros de la Cultura, en ese caso a los tres mejores ranqueados de la Facultad de Agronomía en la última entrega de diplomas y a los tres mejores ranqueados en la Facultad de Ciencias Agrarias.

¿La profesión, del resto de los actores de la sociedad, tiene el reconocimiento adecuado?

El agrónomo es un profesional que lo consultan hasta por un dolor de muelas, es un profesional que su escritorio más habitual lo conforman unos postes, unos piques y el alambrado, porque te paras a hablar con un conocido en la carretera y ya te hace una consulta. Yendo a la respuesta, creo que sí, que el agrónomo es un profesional reconocido, valorado, se sabe que es una profesión que se la tiene muy en cuenta. Que la AIA como tal haya estado medio quieta, o no tanto en los temas de relevancia, ha pasado y en todo caso lo del reconocimiento no será solo un error de cómo te miran, sino también de cómo te haces ver.

 

¿Cómo ve al sector en el que los agrónomos se desempeñan?

Depende de los rubros. Creo que hay rubros que son la punta de la lanza, donde hay mucha más actividad de colegas que lo que pasa en otros, rubros que tiran del carro fuertemente como la ganadería, la agricultura, la forestación, la lechería... están muy pujantes.

 

¿Sigue habiendo algún sistema productivo que prescinda del servicio de un agrónomo?

Capaz hay algún productor que no tenga un agrónomo propio que lo asesore, uno suyo, no creo que pase mucho. Sí pasa mucho que un productor no tenga su agrónomo, pero resulta que integra un conjunto, una sociedad de fomento por ejemplo o un grupo CREA, también una cooperativa, donde sí está la figura del agrónomo, más de uno a veces, para brindar ese asesoramiento. Sin dudas cualquier productor que tenga el aporte de un profesional en lo agronómico puede mejorar, va a  mejorar, pero si se da el caso de estar en una estructura como la de los grupos CREA, donde entre todos se paga un técnico, también es algo muy válido. Hay productores muy fuertes, por ejemplo pasa en viticultura, que pueden perfectamente pagar para tener su agrónomo, individualmente, pero les es de mayor utilidad estar en la estructura del grupo, en esa filosofía, aprovechando un hándicap que no se lo va a dar el técnico solo. Más allá de esa realidad, creo que no hay un rubro en el que el productor pueda funcionar bien sin el agrónomo, o podrá funcionar... pero no tan bien como si tuviera ese asesoramiento.

 

¿Usted en qué rubro trabajó?

Ejercí la agronomía en el rubro frutales y cítricos. Ahora estoy jubilado y estoy dedicado a la AIA, soy el presidente de la gremial desde noviembre de 2020.

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