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Juan Banchero

Agro > LA HISTORIA DE JUAN BANCHERO

El veterinario que desde Carmelo viajó una semana a caballo para que el decano le dé el título

Cuando era niño decidió ser veterinario, hace 15 años inició los estudios y prometió que al recibirse viajaría desde Carmelo a la capital a caballo para retirar el título: se recibió y lo cumplió

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22 de mayo de 2022 a las 05:04

Como le sucede a tantos jóvenes de localidades del interior del país, hace varios años Juan Banchero debió viajar para estudiar en Montevideo. Amante del campo y de los animales, cuando era niño le dijo a su familia que quería estudiar veterinaria, y lo cumplió. Y, hace pocos días, fue protagonista del cumplimiento de una promesa singular: viajó a caballo durante 240 kms para retirar el fruto de años de esfuerzos, el título de médico veterinario.

Su padre fue peón de campo muchos años y cuando Juan nació se radicó en la ciudad de Carmelo, para trabajar allí, pero aún así el vínculo con el medio rural no lo perdió.

Juan recuerda que cuando era pequeño se levantaba los domingos bien temprano para acompañarlo en moto hasta el campo, donde su padre revisaba ganado. Según contó a El Observador, lo hacía con mucho gusto porque disfrutaba andar en las mangas.

De joven Juan se sintió afortunado por saber qué quería para su futuro. En tiempos de liceal, momentos cuando las dudas sobre qué tipo de estudios seguir aparecen, él estaba seguro de que si podía estudiar una carrera universitaria, sería veterinaria.

Fue en 2007 cuando empezó sus clases en la Facultad de Veterinaria (Fvet) de la Universidad de la República (Udelar), y cuando su aventura de joven del interior en la capital comenzó.

Juan ya trabaja como veterinario.

Los regresos a dedo frustrados

Los primeros dos años de carrera vivió junto a su hermana en el Hogar Estudiantil de Colonia, en Montevideo, una residencia que debía cuidar con su escolaridad, dado que uno de los requisitos para poder renovar el cupo es aprobar cierta cantidad de materias.

Aprovechando una beca del Fondo de Solidaridad, pasaron sus primeros años como universitarios, hasta que consiguieron trabajo y se pudieron mudar a un apartamento.

Mirando hacia atrás, 15 años después, Juan reconoce el esfuerzo que hizo para lograr su sueño de ser veterinario, y el de sus padres para que él pudiera llegar a la capital.

Dejando su casa en el interior, en varias ocasiones extrañó su ciudad. Algunas veces, cuando el dinero no alcanzaba más que para el transporte dentro de Montevideo, hizo un cartel con la palabra “Carmelo” para hacer dedo junto a su hermana y poder volver a su casa, muchas veces sin suerte y teniendo que regresar al hogar estudiantil. Esas “son cosas que marcan”, comentó.

En 2013 Juan cursó sus últimas materias en la Fvet. Pasaron algunos años hasta que en 2021 presentó su tesis, basada en reproducción vacuna y especialmente en dinámica folicular.

Durante ese periodo el joven realizó varias tareas. Trabajó en una casa de repuestos y también en una veterinaria. Fue entonces cuando comenzó a tratar animales pequeños (trabajo que mantiene hasta hoy), y su gusto inicial por los animales de producción fue cambiando un poco. Las dos especialidades le gustan, pero descubrió algo: “Las mascotas dejaron de ser mascotas hace tiempo, al atenderlas hay un desafío afectivo muy grande, por el vínculo que tienen las personas. Curar a un animal da una satisfacción que no se paga con plata”, aseguró.

Tras una semana de viaje a caballo, juan llegó a la Facultad de Veterinaria.

Una marcha llena de solidaridad

En sus primeros años de estudiante, viendo de forma lejana el día de la graduación y con un gran gusto por los caballos, según contó, prometió que una vez recibido iría a buscar su título a caballo. Desde el primer momento su padre le dijo que lo acompañaría, y así fue, el 2 de mayo de 2022 junto a su padre, un amigo de la familia llamado Mario y una amiga llamada Agustina, partieron desde Carmelo hacia Montevideo, con siete caballos, una camioneta, agua, ropa y una carpa.

El veterinario viajó desde Carmelo acompañado por familia y amigos.

Tuvo cuatro meses desde que se recibió hasta que finalmente su título estuvo pronto para organizar el viaje, ver lugares donde poder parar, qué rutas hacer, tiempos de viaje y otros detalles.

En la última edición de las jineteadas de la Rural del Prado su padre viajó a Montevideo y en una cena junto a Juan ultimaron los detalles.

Agustina es amiga de toda la vida, sus padres son amigos de los padres de Juan desde hace muchos años y cuando le comentaron la idea del viaje se sumó enseguida. Mario, directivo de la Sociedad Criolla La Querencia, junto al padre de Juan, tampoco dudó un minuto en sumarse al viaje. Mario viajó en su camioneta y se encargó del apoyo logístico, que fue “fundamental” resaltó Juan, dado que no solo llevaba la carga, sino también ayudaba en los cruces de puentes y caminos ordenando el tránsito para los jinetes.

"Más que una promesa fue un sueño"·, comentó el veterinario.

Viajaron una semana, la recorrida fue de 40 kilómetros por día, 20 en la mañana, un descanso sobre el mediodía, un cambio de caballo y 20 más por la tarde.

Juan aún está sorprendido, porque lo que nació como una promesa se convirtió en una aventura llena de solidaridad.

Con el paso de los días la marcha todo fue tomando más repercusión y personas de diferentes lugares se contactaron con él para brindarle ayuda.

En cada localidad en la que pasaban mucha gente se acercaba, saludaba, acompañaba y ayudaba con lo que se necesitara, por lo que el joven está muy agradecido.

Banchero destacó la solidaridad de la gente con la que se encontró durante su viaje a buscar el título.

“No tengo palabras para todo lo que ayudó la gente”, indicó, y recordó que en varias ocasiones le prestaron lugares donde dormir, duchas con agua caliente y comida.

“Un hombre me esperó al costado del camino para saludarme, me abrazó y no podía con la emoción. No entendí y todavía no entiendo todo lo que pasó, me sentí increíblemente bien”, expresó.

Desde niño Juan tuvo un gran gusto por los caballos.

El esfuerzo de los padres

“Fue una semana llena de emociones, parecía más un sueño que una promesa”, aseguró el flamante veterinario, quien llegó a la facultad y fue recibido por familiares, amigos y autoridades de la institución, y recibió el título a manos del decano, el Dr. José Piaggio.

El decano de la Facultad de Veterinaria fue el encargado de entregarle el título a Juan.

“Siento un alivio, siempre sentí que no podía defraudar a mis padres por todo el esfuerzo que hicieron para que mi hermana y yo tuviéramos un título”, remarcó, y recordó que de chicos pasaron tiempos difíciles, ya que en la crisis del 2002 tanto su padre como su madre quedaron sin trabajo y en muchas ocasiones el dinero no sobró.

Familia y amigos acompañaron el recibimiento del veterinario.

Ahora, viendo él a aquel Juan estudiante, recién llegado de Carmelo a la capital, “todo se disfruta un poco más, por todo el esfuerzo”, concluyó.

La tesis de Juan para recibirse de veterinario se trató de reproducción bovina.

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