Leonardo Carreño
Aníbal Lavandeira, pronto para una nueva aventura
En medio de una preparación que comenzó en noviembre, reflotó una vieja invitación de Estados Unidos, lo aceptaron, y por primera vez correrá en ese país.
No fue fácil aplicar para esa prueba. “En el mundo éramos unos 20 los que cumplíamos con las carreras que te requerían, porque te contaban los años con la pandemia incluida, y me pedían carreras de 500 kilómetros, 200, 300, 100 y yo las tenía, me aceptaron y empecé el camino para llegar con diferentes entrenamientos”.
Luego, contó, el número de corredores pasó a 12, volvió a filtrarse y bajó a unos cinco o seis y es muy probable que sea el único que corra los 700 k. “Si bien este es un festival de ultramaratón, con distintas distancias, de 100 a 500 kilómetros, y la más larga de 700, aparentemente no aplicaron mucho a mi distancia y tengo la gran posibilidad, si bien no me lo confirmaron, de ser el único en hacer este desafío”.
“Y esto de ser el único me da una presión y a la vez una motivación tremenda. Y en el lugar, y en el mundo ultra extremo, va a haber mucha gente pendiente de esto, va a estar muy bueno”, comentó Lavandeira, quien recordó que solo un corredor logró completar esa distancia en 2018. “Tengo la posibilidad de ser yo el segundo a nivel mundial y eso me motiva muchísimo”, señaló.
En lo salvaje
“La carrera consiste en 700 kilómetros dentro de una reserva ecológica gigantesca, una de las más grandes del mundo. Y hay unos circuitos que los van a dar sobre la marcha, para que no haya desventajas con quizás otros corredores que pueden estar cerca e ir a poner cosas”, contó Lavandeira.
La organización solo le dará agua cada 80 kilómetros. Además, contará con su equipo de tres personas que estará en una casa rodante en la largada y llegada. Una vez en el lugar, le indicarán cuántas veces podrá ser asistido durante los seis días. “Quizás me digan que voy a poder verlos en tres, cuatro o cinco oportunidades, y ahí voy a tener que armar mi estrategia de carrera”.
Leonardo Carreño
Aníbal Lavandeira en su hábitat, la rambla del Buceo
“Y cuando me encuentro con ellos cargo mi mochila, en la que voy a llevar todos productos de suplementación en polvo, proteína, aminoácidos, maltodextrina, vitargo, electrolitos, todo en bolsas para cada momento de la carrera y para mezclar con agua, más alguna cosa para comer, una barrita o un sándwich, para tener el estomago lleno”, contó.
Para esa forma de nutrición también se preparó y ya sabe que debe ingerir unas 10.000 calorías diarias, unos 200 gramos de proteína, 40 milígramos de aminoácidos, más electrolitos, hierro, potasio y magnesio.
Además del agua, le darán un geolocalizador y un GPS con el recorrido del circuito.
En sus entrenamientos también tuvo que trabajar el sueño. “Los fondos más largos, de 150 o 220 kilómetros, los hice de noche o a las 5 de la tarde, así completaba sin dormir 48 horas. Hice muchos entrenamientos de salir de noche, correr 120 kilómetros, dormir la siesta, levantarme y salir a trotar”.
En carrera, dormir en el piso tiene sus complejidades. Lavandeira ya aprendió que deben ser siestas de 45 minutos a una hora como máximo. “No te podés dormir cinco horas, porque si te acostas en el piso no te levantas nunca más. Eso me pasó en una carrera en Francia en una plaza de una estación de montaña, me dormí tres horas en un piso de adoquinas y cuando me quise levantar no tenía acomodo de la espalda y el cuello, no podía caminar. Y entré en calor y pude. Pero dije nunca más. Hay que tener cuidado, son cosas que vas aprendiendo”.
Y se recomienda dormir de día. “Porque de noche hay bichos, te podés acostar en un hormiguero o en la cueva de una víbora. Entonces se duerme de día en un lugar seguro que veas”, comentó.
Leonardo Carreño
Aníbal Lavandeira en su hábitat, la rambla del Buceo
Sobre el clima no tendrá grandes complicaciones con el frío o el calor, aunque ya le avisaron que el bosque donde correrá es muy frondoso y, por eso, muy oscuro.
“Así que estoy a full, me voy al canibalismo total, a volver a lo primitivo, a avanzar, caminar, correr, saber que tengo kilómetros y kilómetros por delante”, comentó Lavandeira. “Me preparé para eso, no fallé a ningún entrenamiento”.
Consultado por si será la prueba más extrema de su carrera, señaló: “Va a ser la más extrema, por lo menos en lo que aparenta, por la distancia y lo poco que te da la organización. Y después depende del clima y cómo me sienta. Si me siento bien, se hace más liviana, y el clima siempre la puede hacer más difícil”, comentó.
“Tengo que darle, correr durante seis días, un desafío zarpado pero que yo puedo”, agregó el ultramaratonista, que buscará completar una nueva aventura mano a mano con la naturaleza.
“Con el ultratrail la gente quiere paisajes, quiere olvidarse del reloj”
En el currículum deportivo de Aníbal Lavandeira hay carreras de 230 kilómetros por la costa brasileña desde Barra del Chuy a Cassino o de 500 k en Francia, entre otras. Sus pruebas han sido relatadas en Ultra, su primer libro, que se prepara para una nueva edición. Además, ya tiene en camino un nuevo libro para el año que viene. El corredor también es entrenador y docente capacitado en su especialidad, la ultramaratón.
Consultado por si nota que hay más corredores de larga distancia en Uruguay, Lavandeira que el curso que él está dando sobre esa disciplina, y que también podría darlo alguien especializado en el tema, ha permitido que haya unos 15 entrenadores capacitados para preparar corredores con el “método ultra”. “Y eso ha favorecido a que haya gente entrenado mejor y a entrenadores que no estén inventando”, comentó. “Porque hay gente que va a correr una ultra de 60 kilómetros y de repente lo entrenó un tipo que es entrenador de fitness, por decir algo. Creo que el curso profesionalizó un poquito”, sostuvo.
“La gente quiere desafiarse, lo intenta, y está creciendo. Si los corredores hacen el paso a paso, con los años va a crecer como en el resto del mundo, donde es furor”, agregó. Lavandeira destacó que para hacer una carrera de larga distancia es muy importante llevar a cabo una buena base de preparación con mucho tiempo y muchos kilómetros acumulados. “Hay gente que viene a entrenar para hacer 100 kilómetros en un mes, y eso es difícil. El curso ha aportado mucho, la gente está tomando conciencia de que si hace ultradistancia mal, se rompe todo, y cuando vuelve lo quiere hacer con calma”.
Sobre correr ultramaratones o ultratrail, señaló que quienes optan por esas propuestas “quieren paisajes y olvidarse del reloj”. “No quieren ganarle a nadie ni que nadie les gane, quieren desestresarse. Los 10K fueron estresante para toda la sociedad, la gente quería ganarle a todo el mundo, se enojaban porque en las carreras grandes salían adelante, les ganaba el vecino o el compañero de trabajo, y se estresaban. El ultratrail te da esa oportunidad de correr por la montaña, sacar fotos, si demoro 80 horas no me importa y está divino”.
Ese crecimiento también les genera trabajo a los entrenadores. “Tengo gente que quiere correr montaña y si los llevas bien entrenados, duran, porque no se rompen, se divierten, y cada dos semanas tiene un paseo lindo a la sierra y hacen aire libre, naturaleza, deporte y salud”.