Leonardo Carreño
Yamandú Orsi
El favorito de las encuestas para la interna del Frente Amplio suele dar discursos de más de media hora en los que se escuchan algunos conceptos sobre la descentralización, la seguridad y la pobreza infantil.
El uso de anécdotas de distintos pueblos del interior para hablar de la necesidad de una mayor presencia del Estado en las zonas alejadas de la capital –gestión que reivindica de los gobiernos del FA a través de la UTEC y la Udelar– son moneda corriente e incluso toma propuestas de productores como, por ejemplo, extender el tren construido para UPM hasta las fronteras del norte.
En los discursos de Orsi, que suelen ser de “mano tendida” para intentar “ensanchar el Frente Amplio” en junio, las críticas al gobierno llegan por el lado de la pobreza, particularmente en la primera infancia, la inseguridad y los recortes que, según dice, se transforman en ausencia del Estado. Esos cuestionamientos se suelen resumir en: “Uruguay es un país más chato, inseguro y desigual”.
La solución para la inseguridad (que no será en el corto plazo) pasa, según el precandidato, por un enfoque amplio que involucre al Ministerio del Interior (con más tecnología e inteligencia) pero también al Poder Judicial y la Fiscalía (por una justicia más accesible y con más recursos) y organismos como el INAU con los centros CAIF o los clubes de niños.
Un recuerdo que suele repetir en todos los actos, antes de advertir que es necesario llegar a acuerdos para políticas de 10 o 15 años en este tema, es el de cuando en los gobiernos del Frente Amplio algunos jerarcas advertían que podía llegar a Uruguay una realidad similar a la de Centroamérica y la respuesta era, dice en tono irónico, “renunciá Bomomi”. “Esa realidad está en los barrios ahora”, cuestiona.
Con referencias artiguistas (“No tengo otro enemigo que aquel que se opone la pública felicidad”), Orsi dice que el programa del Frente Amplio es como las líneas de las carreteras que marcan los límites, asegura que es necesario ir por un crecimiento del 3,5% de la economía (que se logra con inversión pública y privada) y cierra sus actos diciéndole a los militantes que cuenta con ellos.
Álvaro Delgado
Foto: Leonardo Carreño.
Álvaro Delgado
El exsecretario de la Presidencia terminó hace unos días la gira por los 100 pueblos más chicos del Uruguay y ahora recorre los intermedios antes de llegar a las capitales departamentales. En ese contexto, y antes de presentar sus líneas programáticas –que lo hará el próximo 2 de mayo–, sus discursos se centran en reivindicar al gobierno basado en dos conceptos centrales: credibilidad y confianza.
Desde su recorrida por pueblos a los que “otros no van”, según dice, habla de descentralización y la explica en promesas que asegura que cumplieron: la policlínica que abrió en tal lugar, la ambulancia que se entregó en tal otro y así. Su concepto es que la presencia del Estado tiene que ser mayor para el que está más lejos y lo resume en cada intervención con la misma frase: “El voto de un ciudadano de Gregorio Aznárez vale lo mismo que el de uno de Punta Carretas o Parque Rodó”. Suele recordar que ya visitó los distintos pueblos desde donde habla: primero con Luis Lacalle Pou en campaña y luego desde el gobierno.
Para reivindicar la gestión, además, Delgado recuerda las “cinco crisis” que tuvo que atravesar el gobierno (en referencia a la pandemia, la sequía, el problema con el agua, la guerra de Ucrania y la diferencia cambiaria con Argentina) y destaca que siempre “se hicieron cargo”.
Al Frente Amplio lo acusa de ser el pastor mentiroso y de anunciar el apocalipsis “una y otra vez” antes de reivindicar algún aspecto de la Ley de Urgente Consideración (LUC). Como principales logros del gobierno habla del empleo, el control de la inflación y de que 70 mil uruguayos van a tener una vivienda digna al final del período (de los 218 mil que viven en asentamientos).
A diferencia del resto de los precandidatos, Delgado ya tiene referencias hacia octubre y cierra los actos, en los que habla de la importancia de la unidad partidaria, con una bandera de Uruguay porque quiere ser el “presidente de todos los uruguayos”.
Delgado aun no habla de propuestas concretas pero sí asume un compromiso: completar el plan de saneamiento de pequeñas localidades del interior y ejecutar la idea inicial de llegar a 124 pueblos. Además, dice que se compromete a que Uruguay sea el “país más desarrollado de América Latina” al final de su gobierno.
Carolina Cosse
Gastón Britos/Focouy
Carolina Cosse
En discursos de entre 20 y 25 minutos, la intendenta de Montevideo repite algunas tópicos en sus intervenciones en el interior del país. Con énfasis en lo colectivo, en el trabajar juntos y en una presencia territorial del Estado como base de su gobierno, la precandidata del Frente Amplio suele citar a José Artigas ("Nada podemos esperar sino de nosotros mismos") y tira algunos titulares sobre propuestas propias, más allá de hacer referencias genéricas al programa de la coalición de izquierda.
En sus discursos, Cosse dice que un gobierno suyo va a “erradicar la pobreza infantil”, que pretende “cambiar la gobernanza de la seguridad” y que la primera medida a tomar, en caso de llegar al poder, sería replicar el Plan ABC (Asistencia Básica a la Ciudadanía) que llevó adelante en la Intendencia de Montevideo en época de pandemia y donde distintas oficinas públicas se coordinan para darle sustento a los más vulnerables con –de nuevo– una fuerte presencia territorial.
La precandidata suele reivindicar los gobiernos frenteamplistas (las intervenciones del Hospital de Ojos, el Ceibal, la inversión en infraestructura educativa, el Sistema Nacional Integrado de Salud) y critica al gobierno principalmente con dos temas: la gente en situación de calle (señalando el aumento) y el desempleo o empleo precario (utilizando el ejemplo de que los postulantes para los jornales solidarios siempre son muchos más que las vacantes).
Además, suele hacer algunas comparaciones para marcar diferencias entre los gobiernos del FA y el actual: “Pasamos de ser campeones mundiales de la lucha antitabaco a hacerle favores a las empresas”, dijo en un acto en Paysandú.
Sus discursos, que suelen comenzar con reflexiones más teóricas a partir de alguna anécdota de la recorrida que lo antecedió o alguna cita literaria, terminan siempre arengando a los militantes frenteamplistas con la tradicional frase “somos, vamos, vemos con el Frente venceremos”.
Laura Raffo
FocoUy
Laura Raffo
La excandidata a la Intendencia de Montevideo ha optado por discursos más cortos en los que plantea dos grandes ideas respecto a la interna del Partido Nacional: la unidad partidaria que “no se negocia” (hizo una propuesta de un acto conjunto de todos los precandidatos) y la importancia de las elecciones del 30 de junio porque se elige a quién va a competir con el Frente Amplio en octubre y noviembre.
La precandidata blanca suele repetir algunos latiguillos como “segunda ola de transformaciones” o “propuestas para hacer historia” para defender sus lineamientos programáticos y suele marcar diferencias con el Frente Amplio en varios temas: inseguridad (represión versus liberación de presos), impuestos (asegura que el FA los va a aumentar) y la defensa de la democracia en contraposición de una coalición de izquierda que no condena el régimen venezolano.
Además, en sus últimas intervenciones insistió con que el Partido Nacional está del lado de los trabajadores mientras que el Frente Amplio buscar “robarle” los ahorros (por el plebiscito sobre seguridad social que impulsa el PIT-CNT y algunos sectores de la izquierda) pero hace hincapié en que todo el partido opositor está en contra de la reforma de la seguridad social.
Raffo, lejos en las encuestas respecto a Delgado, decidió hacer una campaña de propuestas y es de las que más profundiza en temas concretos que ya están desarrollados en sus líneas programáticas. Los 15 mil puestos de trabajo para jóvenes en el primer año de gobierno o las ideas para bajar el costo de vida suelen ser las más citadas por la precandidata.