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Escolares de Canelones llevan al exterior su investigación de la calidad del agua

El proyecto fue seleccionado por el programa Globe, una iniciativa internacional e interinstitucional financiada por la NASA, que cuenta con la participación de 119 países y que está enfocada en generar un sentido de comunidad global de protección del ambiente

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01 de junio de 2019 a las 05:01

Bruno Gariazzo / Especial para Cromo

Si uno de los temas más recurrentes en boca de personajes públicos es la inseguridad, otro es la educación. Preocupa a muchos padres que, alarmados, son espectadores de noticias desesperanzadoras sobre el futuro de la formación de los niños y jóvenes. Sin embargo, también se hacen recurrentes las noticias sobre alumnos que reciben reconocimientos en el exterior y esta vez es el turno de la Escuela Rural nº 88 Alfred Nobel. 

Uruguayos campeones

La escuela de la localidad Las Violetas, ubicada entre Joanicó y la ciudad de Canelones, cuenta con 122 alumnos. Tres de ellos viajarán a Detroit a mediados de julio para presentar su proyecto de investigación sobre la calidad del agua del arroyo Canelón Chico en un simposio internacional de ciencias. 

El proyecto fue seleccionado por el programa Globe, una iniciativa internacional e interinstitucional financiada por la NASA, que cuenta con la participación de 119 países y que está enfocada en generar un sentido de comunidad global de protección del ambiente. Andrea Ventoso, la coordinadora de Globe en Uruguay, invitó a la escuela a sumarse al programa y en 2016 los estudiantes comenzaron a trabajar en la investigación que presentaron este año al Simposio Virtual de Ciencias de Globe. 

Cuando un viernes a las 12 del mediodía se transmitía en vivo cuáles habían sido las instituciones educativas seleccionadas para presentar sus proyectos en Estados Unidos, ni profesores ni alumnos se esperaban el resultado. En diálogo con Cromo, el director y maestro de la escuela, Darío Greni, contó que cuando apareció en pantalla el nombre de la escuela, “los gurises gritaron como locos, los otros niños que estaban en sus salones salieron a ver qué había pasado, y ahí empezaron todos a gritar que se iban a Detroit”. Y agregó: “Para una escuela rural presentar una investigación de este tipo en un lugar así es fantástico; yo me siento superorgulloso”.

El trabajo de investigación científica que ocupó a varias generaciones de alumnos durante tres años consistió en estudiar, a través de un relevamiento de macroinvertebrados (organismos que son utilizados con mayor frecuencia en los estudios relacionados con la contaminación de los ríos), el nivel de contaminación del agua que desemboca en el río Santa Lucía, poco antes de la planta potabilizadora de Aguas Corrientes de OSE. 

Los estudiantes se turnaron para ir hasta las orillas del arroyo Canelón Chico a tomar muestras con calderines. Primero, los invertebrados eran clasificados “a ojo” por su fisionomía; luego clasificados rigurosamente según su especie mediante una clave de identificación. Un índice biótico que tiene valores del 1 al 10 indicaba si los organismos encontrados eran muy sensibles (valores altos) o poco sensibles (valores bajos) a los cambios en la composición del agua, como su valor de pH. Finalmente, una escala permitía diagnosticar la calidad del agua que, según los resultados obtenidos, se encontraba en estado crítico. Los resultados de los alumnos fueron luego corroborados por un análisis de las muestras realizado de forma honoraria por el Laboratorio Ecotech.  

Un esfuerzo en conjunto

Para que los tres alumnos de esta escuela rural puedan viajar el 14 de julio a Detroit en nombre de sus compañeros, Globe facilita US$ 2.000 para cubrir parte de los costos. Pero entre los pasajes y la estadía (un pasaje a Detroit en temporada alta ronda los US$ 1.300), la ayuda se queda corta. Además, según Greni, el gobierno de EEUU retiene el 30% de los giros monetarios hacia el exterior, por lo que solo llegarán US$ 1.400. Sin embargo, el director de la escuela se mantiene optimista y confía en que lograrán llegar a juntar el monto necesario para realizar el viaje. 

Gracias a una iniciativa de la Asociación Uruguaya de Houston, los padres de los alumnos de la escuela abrieron una cuenta en PayPal (paypal.me/MaestroDario) y una en Redpagos (nº 69440) para hacer un llamado a la ciudadanía para que colabore con la aventura de los chicos. 
“Las instituciones dependemos unas de las otras y está bueno trabajar en forma conjunta”, dijo Greni. El sentimiento de agradecimiento tiene varios nombres: Patricia Píriz, una integrante del Ministerio de Educación y Cultura que se acercó a la escuela para integrarla al programa de los Clubes de Ciencia; el limnólogo Rafael Arocena, que dio a los estudiantes una charla sobre clasificación de macroinvertebrados en la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República; y las clases de inglés, necesarias para presentar el proyecto en EEUU, fueron facilitadas por la directora del liceo nº 2 de Canelones y por el sistema de videoconferencias del Plan Ceibal. “Parte del premio es todo el apoyo que recibimos”, señaló.

Vocación de corazón

Como si la noticia del viaje a Detroit no fuera suficiente, el director, de 44 años y con una veintena de años de docencia, se enteró que quedó seleccionado entre 50 finalistas para obtener el Global Teacher Prize, un premio otorgado por la Fundación Varkey al profesor con vocación e inventiva destacadas a nivel mundial. Además, alumnos de su escuela también viajaron a España el año pasado, gracias a la Fundación Prosegur y la Fundación Créate, a participar del South Summit, un evento en el que se presentan ideas a concurso para buscar inversores. 

Greni cree que para lograr una buena educación hay que tratarla “desde lo positivo”, sin dejarse desanimar por las dificultades ni por la falta de recursos. “Si no tengo presupuesto, pido prestado”, comentó. También recordó lo sustancial que son los trabajos prácticos: “Lo que más motiva a los chiquilines es el aprender haciendo. Olvidate de pararte frente a ellos y dar la clase”, sentenció.

El director ve en el hecho de que los logros de sus estudiantes adquieran reconocimiento público una oportunidad para hacer visible el esfuerzo de un montón de docentes. “No es un trabajo de cuatro o de ocho horas. Son muchas más horas que uno invierte en beneficio de los gurises –explicó Greni–. Se abrió la puerta para comunicar y creo que tenemos que aprovecharlo y no dejarlo pasar”. 

Y relató: “En mi escuela yo te voy a decir que la educación es buenísima, porque los resultados los veo. Mi estrategia es enseñarles sin que ellos se den cuenta de que lo estoy haciendo. Los gurises terminan viendo que hay algo más allá de la realidad. Les abre la cabeza de una manera impresionante y los incita a querer dar el siguiente paso. Los demás los toman como ejemplo. Es como esa piedra que cae en el agua y genera ondas expansivas que modifican lo que van tocando”. 

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