En este punto, el directivo hizo énfasis en que debe haber un “match” entre el mentor y el proyecto que se quiera mentorear. Para Delgado, nunca es recomendable “poner un mentor a prepo” porque no surgirán buenos consejos y puede que ninguna de las dos partes se sienta cómoda.
Esta, en palabras de Delgado, es una de las transformaciones más grandes que se ha dado en el correr de los años porque antes no se solía “cuidar el proceso”.
“Lo más interesante es que el mentor aporte un valor y para que eso suceda hay que fomentar ese match”, agregó.
Pexels
El directivo de Fundación da Vinci contó que esto es algo que sus socios les han reclamado, ya que tienen como prioridad profesionalizar la gestión de las pequeñas y medianas empresas. “Este tipo de proyectos son unidades productivas que no tienen tantas posibilidades, por eso es importante apostar para que tengan más recursos”, dijo Delgado.
Para brindar este tipo de recursos, el mentor debe dedicar tiempo a conocer a los emprendedores. Es necesario forjar una relación de confianza en donde las dos partes se sientan cómodas para decir lo que piensan.
“Esto lleva un tiempo de aproximadamente seis meses, no es algo que se dé de un día para el otro”, acotó Delgado. Agregó que hay que entender que el mentor no siempre tiene la razón, e igualmente debe ajustarse a las necesidades del proyecto. “Nosotros, como nexo, tenemos que asegurar eso. La relación que se pueda formar ya es otro tema”, sostuvo Delgado.
Compartir conocimiento y experiencia
Hace unos 10 años, los emprendedores intentaban llegar a empresarios con la esperanza de que alguno contestara y accediera a tomar un café. En aquel entonces, esta tendencia de compartir el conocimiento y la experiencia no estaba tan marcada como ahora, pero fue creciendo en la medida en que empezaron a verse los resultados. La pandemia del covid-19 llevó a que se convirtieran en más relevantes porque ayudan “a contener” a los emprendedores. Además de la experiencia, estos empresarios ya consagrados brindan acompañamiento en tiempos complicados.
“Liderar una pyme a veces es un proceso bastante solitario, y el emprendedor necesita poder hablar con alguien de manera profesional”, afirmó. En este sentido, mencionó el programa Empresario-Emprendedor 2.0 impulsado por la Incubadora de Empresas Gepian, la Cámara de Industrias (CIU) y la Agencia de Desarrollo de Florida (ADEF). La iniciativa busca vincular a empresarios y gerentes con experiencia en crear o dirigir una empresa.
Por su parte, el director ejecutivo de Endeavor, Joaquín Morixe, comentó que durante la pandemia han recibido un sinfín de consultas para acceder a mentorías.
Para el directivo, este tipo de apoyo es clave, pero sostiene que no hay que esperar que dé soluciones mágicas a los problemas de los proyectos. “Son una especie de guía, que ayudan a pensar”, explicó Morixe.
El éxito en los negocios y la experiencia no garantiza que alguien está en condiciones de ser mentor.
Para Delgado, el carisma, la personalidad y el carácter son algunas de las razones que también hacen que un empresario pase a ser un guía. “Por eso estamos nosotros en el medio. Para servir de filtro y tratar de asegurar una empatía básica”, explicó.
Morixe compartió lo dicho por Delgado. En Endeavor tienen dos tipos de mentorías: aquellas que son puntuales y transcurren durante una hora; y otras son más a largo plazo y se espera que el mentor pueda llegar a tener una relación de confianza con el emprendedor. “Dentro de este tipo de mentorías, la relación es mucho más rica y hay un ida y vuelta más grande”, explicó.
Más allá de que lo recomendable es que el mentor aconseje a aquellos proyectos que están dentro de su mismo rubro, para Morixe a nivel general puede haber otros dos tipos de mentorías: las funcionales y las estratégicas.
La primera refiere a aquellas cuestiones puntuales, como la división de roles dentro del equipo de trabajo. En tanto, lo estratégico apunta a algo más amplio, como lograr internacionalizarse y entender cuáles son los pasos necesarios para alcanzar este objetivo con éxito. “Nosotros tenemos esos dos tipos, y los dos son igualmente demandados”, aseguró.
Según Morixe, esta es una modalidad que va a ir creciendo con el paso del tiempo y conforme a que haya más mentores. “Soy un convencido de que el empresariado uruguayo es muy generoso, porque los emprendimientos exitosos suelen tener grandes mentores detrás”, dijo.
Pexels
Mentor e inversor
Resulta habitual que un mentor se enamore del proyecto y termine poniendo dinero para su realización. Sin embargo, Delgado advirtió que nunca hay que esperar que el mentor sea un potencial inversor, porque no es su función y mucho menos un objetivo.
Morixe, por su parte, aclaró que cuando esto sucede hay que dejar en claro que el nuevo inversor no puede seguir siendo mentor. “La relación cambia, porque se meten cuestiones de interés en el medio”, explicó.
Además, sostuvo que en Endeavor están a favor de que esto suceda porque aporta valor al ecosistema emprendedor y lo hace crecer. En algunas ocasiones, el mentor no termina siendo un inversor pero sí decide comprar el emprendimiento o incluso es contratado por los emprendedores para desarrollar alguna tarea. “Este tipo de cosas son positivas y es necesario incentivarlas”, agregó Morixe.
Hablar de igual a igual
Martín Alcalá fundó Tryolabs en el 2009. Desde entonces su empresa no paró de crecer y llegó un momento en que pasó el umbral y se transformó en un empresario –a pesar de que se sigue definiendo como “emprendedor serial”. Esto hizo que muchos emprendedores tecnológicos llegaran a Alcalá para pedirle consejos u opiniones. En este marco, consolidar una relación de confianza con los mentoreados resulta fundamental, porque ambas partes deben tener humildad para escucharse.
Alcalá es de ese tipo de mentores que se enamoran de los emprendimientos que acompañan y en muchas ocasiones terminan invirtiendo en ellos. “Todas las inversiones que hice fueron en ese plan. Incluso había veces que el proyecto quizá no estaba tan bueno, pero los emprendedores tenían una garra brutal”, aseguró.
Por otro lado, para el empresario, de los mejores consejos que pueden darse, son vitales aquellos que surgen de una charla horizontal. Alcalá suele contar su experiencia pero siempre repara en que se puede equivocar a la hora de dar un consejo. “La distancia entre lo que es un emprendedor y mentor suele ser muy chica”, dijo. Agregó que “hablar de igual a igual” es algo fundamental.
Algo natural
En la misma línea habló Krikor Attarian, el CEO de AZsportech, y rescató que el mentor está lejos de ser un gurú, sino que más bien enriquece al emprendedor cuando cuenta su experiencia.
“Se puede hablar de problemas comunes y que los emprendedores tengan una especie de amortiguación cuando se equivoquen”, explicó.
Para Attarian es necesario entender que el mentor debe trabajar en conjunto con los emprendedores para encontrar el mejor camino, ya que no es recomendable que la función sea solo de consejero, porque no habrá un ida y vuelta con el equipo que lleva adelante el proyecto.
El empresario opina que no hay una sola forma de mentorear, sino que cada relación que se forma con los emprendedores es diferente y se mueve en torno a los intereses que tienen ambas partes. “Hay veces en que es necesario tener una relación de confianza pero hay otras en que no, porque precisan un consejo puntual”, dijo
Attarian.
Para el directivo, terminar siendo mentor es algo que va dándose de manera natural, y siempre depende de la disposición que tenga el empresario. “Conmigo se fue dando naturalmente, y diferentes proyectos acudieron a mí sobre el entendido de que los podía ayudar o generar valor”, explicó. Entiende que es una forma de devolver todo lo que el ecosistema emprendedor local le dio cuando lanzó su proyecto.
A pesar de tener experiencia y una visión general, Attarian siempre prefiere mentorear proyectos que estén dentro del rubro de la tecnología.Dentro de este sector, se siente más cómodo y entiende que puede aportar más valor. También comprende que hay un riesgo, ya que puede terminar siendo parte del emprendimiento. Sin embargo, hasta ahora no le ha pasado, porque considera que no tiene el tiempo suficiente como para dedicarse a un nuevo proyecto.
Terreno delicado
Lo mismo le sucede a Andrés Cerisola –socio y director de Ferrere Abogados–, que prefiere no involucrarse directamente en el proyecto, porque puede terminar perjudicando el proceso hacia el éxito. “En general, no invierto en los emprendimientos que mentoreo porque me parece un terreno delicado”, aseguró. Para que no haya confusiones, Cerisola prefiere dejar en claro cuál será “el tipo de charla”.
En sintonía con Attarian, considera que es un tema personal de cada mentor y que debe manejarse de la mejor forma posible para no afectar al emprendimiento. “Ese siempre va a ser el objetivo del mentor, porque está para sumar”, dijo Cerisola.
En cuanto a la necesidad de mentores, Cerisola coincidió con Delgado y Morixe en que los emprendedores intentan recurrir cada vez más a los consejos de aquellos con más años en el empresariado. El directivo, quien también es inversor, recibe las consultas que se basan sobre todo en dudas sobre el modelo de negocio. Cerisola suele mentorear proyectos a largo plazo pero también lo que se llama one shot, en donde se reúne durante una hora con los emprendedores y entabla una charla para encontrar las mejores soluciones.
En lo que refiere a aquellos procesos de mentorías más largos, Cerisola aseguró que es fundamental que le guste el proyecto y tenga química con los emprendedores. “Lleva tiempo, esfuerzo y tenés que seguir pensando en tu casa. Es algo mucho más constante”, explicó.
Por otro lado, acotó que hoy en día está mucho más claro “el código de ética que debe tener el mentor”.
Esto incide, sobre todo, en que antes se solía pensar que si se ayudaba demasiado a un proyecto tenía que haber un beneficio para el emprendedor. “Hoy está mucho más instalado que el objetivo es siempre ayudar al ecosistema”, subrayó.
Para Delgado, la pandemia hizo que el concepto de mentoría se pusiera de moda y que no se llevara de manera correcta a la práctica. En este sentido, sostuvo que hay algunos programas que no necesariamente están enmarcados dentro de este término. “Esto a veces puede generar ineficiencias”, explicó.
De igual modo, acotó que todas las iniciativas que surgen terminan sumando al ecosistema emprendedor. “Quizá tendríamos que coordinar un poco más para ver hasta dónde llega uno y dónde el otro”, subrayó. Agregó que trabajar en conjunto puede forjar más oportunidades para los emprendedores.
La hoja de ruta y la nueva normalidad
“Desde que llegó la pandemia, hubo un cambio muy grande porque la sinergia ya no se puede dar en el espacio físico”, sostuvo Enrique Toplansky, director del Centro de Innovación y Emprendimientos de la Universidad ORT (CIE). Este cambio, dijo Toplansky, hace que la actitud del emprendedor sea vital porque resulta de ayuda para el mentor. “El emprendedor que es proactivo no sintió tanto el cambio, pero aquellos que recién empezaban sí lo sintieron”, dijo.
Para Topolansky, hoy en día, el desafío más grande es tratar de que los emprendedores entiendan que más que nunca necesitan de sí mismos para salir adelante. Esto no implica tanto esfuerzo para los más jóvenes, pero sí para los más entrados en años.
En el CIE apuestan a que en el corto y mediano plazo los emprendedores se adapten del todo a la nueva normalidad. Para esto, tener en claro cuál será la hoja de ruta resulta vital, ya que ayuda tanto al mentor como a quien está a cargo del proyecto.