29 de octubre de 2023 5:00 hs

Barranquilla, con 1,4 millones de habitantes, la capital del departamento Atlántico de Colombia es, a todas luces, la vidriera económica del país. Un malecón que parece infinito reluce junto al puerto del río Magdalena.

Sin embargo, su lujo crece bajo la hegemonía de una familia, el clan Char, que prepara, en manos de Alejandro Char, popularmente conocido como Álex, y en un revuelo de acusaciones por compra de votos, una nueva victoria electoral consecutiva este domingo.

Marco Orozco, excandidato a la alcaldía de Barranquilla, dice a la agencia de noticias AFP que “esta ciudad es una realidad con dos caras”.

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Agobiado por esa dualidad, Orozco señala que “durante los últimos 16 años, los habitantes de Barranquilla vimos obras que nunca habíamos visto. Aunque hayan estado empañadas por escándalos de corrupción, la gente dice ‘hoy por lo menos se hace, así roben’”.

A escasos cien kilómetros de la turística Cartagena, Barranquilla se impone como la cuarta ciudad del país y es reconocida por su carnaval, el segundo más importante de Latinoamérica después del de Río de Janeiro, y por ser la cuna de su hija dilecta, la popular cantante Shakira.

Sembrada de rascacielos y grandes hoteles, como el Quillami, busca asemejarse a la estadounidense Miami. Pero Estefanía Montoya, investigadora de la Universidad Nacional colombiana, señala que “es también un claro ejemplo de las dinastías filiales que dominan el poder de Colombia desde el siglo XX”. 

Montoya se refiere a la familia Char, que controla la política, los negocios y hasta el fútbol de toda la ciudad.

Los Char son dueños del equipo más popular de Barranquilla, el Junior, y en ese aspecto siguen los pasos del ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi y el expresidente argentino Mauricio Macri, dirigentes de icónicas instituciones deportivas que usaron ese liderazgo como trampolines hacia el poder político.

El heredero de los Char en la actualidad es Alejandro (de 57 años), conocido como Álex, que ya fue alcalde dos veces y es favorito para el tercer mandato si es que este domingo electoral se cumplen todas las predicciones que lo señalan con poco más del 81% de las preferencias, aplastando al otro candidato, Antonio Bohórquez, al que las encuestas señalan con un precario 7.5%. Álex también fue gobernador del Atlántico por un breve período en 2003 luego de la destitución de Ventura Díaz Mejía.

El saliente alcalde la ciudad, Jaime Pumarejo, dice a AFP que “Barranquilla es un ecosistema estratégico, tanto económico como cultural”. Y enuncia los varios proyectos realizados en los últimos años que son el orgullo de la ciudad, entre ellos un enorme centro de eventos y, obviamente, el malecón sobre el Magdalena.

Todas estas iniciativas fueron llevadas adelante por los Char, padrinos políticos de Pumarejo.

La Casa Char

Hoy, Álex, el mayor de los tres hijos de Fuad Char, con una sonrisa tan permanente como su gorra de béisbol, se prepara para ganar la alcaldía de Barranquilla. Y no le hizo falta para ello presentarse a los debates ni dar demasiadas entrevistas.

Además de ser dueños de una cadena de supermercados, una emisora de radio, un banco e innumerables propiedades, directamente, o a través de sus aliados, la “Casa Char”, como la llaman los analistas políticos, tiene mayoría en la Asamblea regional y seis parlamentarios en el Congreso.

La revista Forbes señaló que, en 2020, poseían una de las diez fortunas más grandes del país.

La investigadora Montoya dice que “al igual que otras familias colombianas poderosas, los Char entraron al Estado para robustecer su actividad económica, pero también porque comprenden que el Estado como tal es un excelente negocio. Allí tienen el poder para decidir qué y con quién se contrata y para cobrar coimas”.

La Misión de Observación Electoral denunció una red de compra de votos en Barranquilla a cambio de dinero, electrodomésticos o contratos con el Estado. El exsenador y hermano menos de Álex, Arturo Char, está detenido por cargos de “corrupción al sufragante”.

Pumarejo niega haber llegado a la alcaldía gracias a esas prácticas. “El barranquillero nota que su ciudad va por buen camino y por eso en las urnas refrenda un proceso que arrancó hace 16 años”, dice a AFP.

La máquina de hacer política

En el libro La Cosa Nostra, un estudio sobre los Char, la periodista Laura Ardila explica que “el Clan es una de las maquinarias políticas” más poderosas de Colombia. “Mezclan una eficiencia en lo público y una gran popularidad que obtuvieron por su cercanía con la cultura popular, con clientelismo, unas relaciones criminales con personajes que incluso estuvieron condenados y la compra de votos”, afirma.

Si bien la detención de Arturo Char por presunta compra de votos en 2017 representó un inédito golpe para la familia, para la inmensa mayoría de los barranquilleros eso no importa.

Carola Cañizalez, una mujer de 60 años del barrio obrero Rebolo, dice a AFP que “Álex Char es del pueblo, porque él se acerca mucho a la comunidad”.

Y lo mismo señala Alejandro Castelblanco, de 38 años y administrador de un bar en el malecón: “Barranquilla está bien organizada. Ojalá todas las ciudades tuvieran un clan de estos”.

Claro que esa buena imagen costó. Y costó mucho. Según un informe de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLP), entre 2020 y 2022 la alcaldía invirtió algo más de 22 millones de dólares en pauta en medios. Por eso, FLP acusa a las autoridades de la ciudad de Barranquilla por “silenciar a la prensa crítica”.

También a voces disonantes sobre los Char. Un carpintero que prefiere mantener el anonimato y vive junto a un canal inundado de basura, señala a AFP que “a los Char los pobres les importan un bledo”. Y a pesar de que dice haber recibido 70.000 pesos colombianos (US$ 16,5) para votar por Char, se ríe: “Yo agarro el dinero y voto por quien me da la gana”.

 

(Con información de AFP y medios locales)

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