Esta tarde, a partir de la hora 18.30, Jorge Barrera asumirá formalmente como nuevo presidente de Peñarol luego de haber resultado triunfador en las elecciones que se celebraron el 9 de diciembre.
Barrera asumirá en minoría luego de un acto eleccionario que lo llevó al gobierno junto a Rodolfo Catino, Evaristo González y Alejandro Ruibal por el oficialismo. Por la oposición ingresaron siete consejeros repartidos en dos bloques.
Por el Movimiento 2809 ingresaron Marcelo Areco, Isaac Alfie, Carlos Scherschener y Juan Antonio Rodríguez, mientras que por Sentimiento 1891-Compromiso Acción Peñarolense entraron al consejo Ignacio Ruglio, Álvaro Queijo y Eduardo Barbieri.
Barrera tendrá varios desafíos por delante desde el primer día de su conducción, ya que a la renovación de
Leonardo Ramos le debe sumar la de varios jugadores claves y reforzar el plantel.
Además, el cambio de gobierno traerá consigo un nuevo mapa político en sus diferentes comisiones así como en la delegación de la Asociación Uruguaya de Fútbol.
La continuidad de Ramos
Salvo que ocurra un imprevisto o que una irresistible oferta desde el exterior toque la puerta de Leonardo Ramos, el cuerpo técnico campeón renovará su vínculo con Peñarol y a partir del 4 de enero se hará cargo de la pretemporada del primer equipo.
Pablo Rivero, representante del DT, volvió a reunirse con Walter Pereyra, Rodolfo Catino, Pablo Sciarra, Isaac Alfie y Alejandro Ruibal –la comisión oficial designada por el club para negociar la continuidad del entrenador– y las partes quedaron más cerca que en la primera reunión.
Tres de los aspectos que se pusieron en consideración fueron la libertad de elegir los aspectos vinculados a la pretemporada y la planificación previa al inicio del
Campeonato Uruguayo 2018, la duración del contrato y el salario a percibir. En los dos primeros puntos hay conformidad y ambas partes están de acuerdo, porque los dirigentes se apoyaron en el informe positivo de Gonzalo De los Santos y porque consideran que renovar el contrato por un año es darle estabilidad al equipo de trabajo de cara a la doble competencia. "No me imagino un Peñarol sin Leo como entrenador", dijo De los Santos puertas adentro y los directivos lo entendieron.
En el punto del salario es donde hubo mayores diferencias. Según supo Referí el cuerpo técnico de Ramos pidió duplicar los ingresos, algo que para los directivos resultó inaceptable. La comisión hizo una contraoferta con un incremento salarial menor y premios por objetivos.
Los dirigentes se juegan una carta clave para no comprometer al club y es que, con este plantel y la
Copa Libertadores por delante, el club puede buscar otro entrenador sin problemas. Pero igual quieren renovar a Ramos. El correr de las horas también juega a favor del club. La única oferta que recibió el cuerpo técnico campeón llegó de Arabia Saudita y, si bien es interesante desde lo económico, el proyecto deportivo no sedujo a sus integrantes. Ese escenario hace que cobre aún más fuerza firmar la renovación con los aurinegros.