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Barrera: de aquellas copas, a esta incertidumbre

El presidente carbonero tuvo un primer año y medio soñado, pero luego se le dio vuelta todo y comenzaron los problemas deportivos y se potenciaron los económicos en su gestión

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08 de septiembre de 2020 a las 05:01

Jorge Barrera atraviesa sus últimos meses al frente de la presidencia de Peñarol. A fin de año le dejará el puesto a su sucesor ya que informó hace ya un buen tiempo que no se postulará a la reelección.

En estos casi tres años al frente de la institución, el titular carbonero ha tenido vaivenes.

Lo mejor le sucedió en su primera temporada y media de mandato, sobre todo, a nivel deportivo.

Tras asumir, en poco más de un mes obtuvo la primera Supercopa Uruguaya que se disputó y nada menos que ante el rival de toda la vida.

En aquel 2018, logró el Campeonato Uruguayo y al obtener el Clausura en el Estadio Campeón del Siglo, fue la primera vez que se consiguió un título en la casa del club.

Barrera mostró su impronta con firmeza en las convicciones y cuando se lo necesitó. Ante la primera dificultad, tras contratar a Diego López como técnico, cesó a Gonzalo De los Santos, con quien ya había mantenido diferencias en el primer semestre de ese año.

Como lo había prometido en la campaña electoral, Peñarol pasó a ser nuevamente un club atlético y no exclusivamente de fútbol.

El presidente abrió el abanico y puso gente que no necesariamente pertenecía a su grupo político en cargos de importancia. Desde el punto de vista deportivo, Marcelo Areco, del Movimiento 28 de Setiembre, pasó a ser encargado de deportes menores.

Pero el acuerdo con dicho movimiento, también abarcó la tesorería para Isaac Alfie, y el contador es Álvaro Queijo, del grupo de Ignacio Ruglio, es decir que tuvieron y tienen cargos de jerarquía en la conducción económica.

Es decir que le dio acceso a la información y a las decisiones económicas a la oposición, por lo que todos los actores políticos tuvieron acceso a las mismas y el manejo del contralor.

El consejo directivo deja una deuda y esa directiva tuvo en sus lugares principales a la oposición por lo que el pasivo que deja el club a los dirigentes que serán votados el 5 de diciembre, es conocido por todos y todos participaron de las decisiones.

Una de las cosas que le criticó el expresidente Juan Pedro Damiani a Barrera, es que el manejo de la caja no fue del oficialismo, sino que surgió del acuerdo con el Movimiento 28 de Setiembre.

En aquel 2018, Peñarol ganó el bicampeonato uruguayo, algo que no obtenía hacía 24 años, ya que el último lo había conseguido en 1994. A los efectos, el club hizo un esfuerzo y no realizó ninguna transferencia. Se sabe que ningún club grande puede sobrevivir un año sin transferencias, y esa temporada, se llevó a cabo de esa forma. El objetivo era priorizar el aspecto deportivo de lograr un bicampeonato.

Hasta fines de 2018, Peñarol ganó todas las competencias en todos los ámbitos, porque también volvió el básquetbol después de 21 años de no estar, subió a El Metro siendo campeón de la DTA, el fútbol femenino obtuvo el bicampeonato –en 2019 finalmente conseguiría el tricampeonato– y participó por primera vez de la Copa Libertadores, ingresaron una cantidad de disciplinas, entre ellas, la que dio origen al club como el cricket por lo que se cumplió con otra promesa electoral de todos los sectores de generar una institución cada vez más atlética y ganadora.

Eso llevó a que a finales de 2018 Barrera fuera elegido el mejor dirigente del año en la encuesta Fútbolx100 de El Observador.

Un año de idas y vueltas

En 2019, la vara iba a cambiar sobre el final. Se ganó el Apertura, lo que ya depositaba al club en la definición del Uruguayo. Siguió de la misma manera de 2018, generando un proceso que se denominó “internacionalizar la marca” que implicaba hacer pretemporadas en el exterior, para tener mejor infraestructura a la hora de practicar, y también los beneficios que supone para la institución tener presencia en un mercado tan grande como Estados Unidos.

A partir de ese año, se hizo la pretemporada en Miami y conjuntamente con la transferencia de Brian Rodríguez se pactó por dos temporadas –una ya se hizo en 2020–, la realización en Los Ángeles de las pretemporadas.

El 12 de mayo de 2019 se produjo un hito histórico: Peñarol por primera vez jugó en su casa de local un clásico con público visitante en un contexto en la región en donde no se juega clásicos con público visitante y en ese sentido fue uno de los objetivos del presidente que tuvo dos frentes de resistencia. Algunos hinchas y directivos que preferían jugar sin público visitante y hasta Eduardo Bonomi como ministro del Interior, manifestó resistencias a este planteo. Finalmente se jugó y fue un éxito en materia de seguridad y de mensaje que era posible hacerlo.

En julio de ese año, Peñarol ganó por primera vez en su historia un clásico disputado en el exterior, en Boca Ratón, con un gol en la hora de Darwin Núñez, ya que los dos anteriores, jugados en La Plata y La Coruña, los había perdido

Pero en el segundo semestre no se podían sostener las obligaciones económicas del club dos años seguidos sin ventas, por lo que a efectos de poder cumplir con las obligaciones, fue que se produjo la venta de Brian Rodríguez y Darwin Núñez.

Si se habla solo del tema transferencias, se obtuvieron cifras históricamente altas con relación a las ventas que venía realizando el Uruguay, ya no solo Peñarol.

Por Brian Rodríguez, al club le quedaron US$ 8.000.000 libres y un 25% de la plusvalía en caso de una futura venta del jugador.

Lo de Darwin, quien se fue primero a Almería y por el que Peñarol tenía aún el 20% de su ficha, fue aún mejor en cuanto a números. Incluyendo la reciente transferencia a Benfica, el pase completo le reportó € 13.000.000, siendo el pase récord en la historia del fútbol uruguayo, superando al de Sebastián Coates a Liverpool de Inglaterra.

En las demás áreas, siguió por su senda triunfadora, esto es, en básquetbol se obtuvo el pasaje a la Liga Uruguaya que significó el final de un objetivo trazado.

En fútbol femenino, además del tricampeonato uruguayo, se obtuvo el Apertura en el Gran Parque Central en el clásico jugado contra Nacional y el tricampeonato en el Campeón del Siglo en una final ante el mismo adversario.

A su vez, en fútbol sala fue campeón y bicampeón en femenino. Los equipos de vóleibol y cricket fueron campeones.

Pero deportivamente, obviamente que todos los ojos de los socios y los hinchas se quedaron con un tricampeonato uruguayo que al club se le escurrió de entre las manos en las fechas finales, algo que funcionó como un cimbronazo en la institución.

Barrera le había renovado contrato a Cristian Rodríguez por un año y medio en julio de 2018. Entonces, el capitán de Peñarol estaba en su apogeo. Pero al año siguiente, se perdió 16 partidos por lesión.

En junio pasado cuando volvió tras la pandemia a Los Aromos, según un informe que se presentó en el consejo directivo, lo hizo con cinco kilos de más y desgarrado.

“Invito a quien tiró la noticia a que venga a Los Aromos y me pese”, dijo desafiante el Cebolla a la prensa al otro día que se conoció la noticia.

No fue el único referente que tuvo palabras fuertes. Walter Gargano, en plena pandemia sostuvo: “Hay gente que quiere jugar sucio. Si hablamos, vamos a sacarnos las caretas; esto es chiquito y todo se sabe. Me molesta que se quiera ensuciar a referentes (…).Hay gente que quiere favorecerse diciendo ‘estamos haciendo las cosas perfectas para el club’, porque dentro de poco hay elecciones otra vez y van a intentar ser electos o reelectos otra vez para presidente o vicepresidente o estar dentro de lo que es el club porque a ellos les sirve. Hay gente que está jugando las cartas sucias, está ensuciando a jugadores, porque esos jugadores no es que crean problemas, sino que quieren lo mejor para Peñarol y hay gente de la dirigencia que no quiere lo mejor para Peñarol, quiere lo mejor para cada uno”.

Finalmente, ninguno de los dos futbolistas tuvo algún descargo por parte de Barrera o de los dirigentes, al menos, en forma oficial.

En este 2020, la pandemia mundial por coronavirus implicó una caída en los ingresos proyectados, aunque también redujo el presupuesto del club ya que plantel estuvo cuatro meses en seguro de paro, pese a que recibió un complemento y se llegó a un acuerdo para pagar la deuda de los mismos el año que viene.

Las recaudaciones de los dos partidos que restan de local por Libertadores, no se percibirán, en lo que se entiende que es una gran contra.

¿Qué pasó con Forlán? Luego de que se terminara el vínculo con Diego López, el presidente y su directiva apostaron a Diego Forlán como técnico. Su mal desempeño en cuanto a los puntos cosechados durante 11 partidos, hizo que fuera cesado. Barrera y los dirigentes, ¿apostaron a un proyecto deportivo? En este caso, parece que no. Así se decantó por Mario Saralegui, un viejo deseo del presidente, quien firmó hasta fin de año

Barrera ha dicho muchas veces antes de la salida de Forlán e inclusive durante 2018 cuando todo eran alegrías y victorias, que el fútbol es un juego de resultados y esos resultados mandan. Eso fue lo que llevó a la salida de López y a la de Forlán, con aciertos o errores propios.

Cuando a mitad de 2018 los resultados deportivos no eran los mejores, cesó a Gonzalo De los Santos y Carlos Sánchez quedó solo como director de Fútbol. A fin de año, cuando se fue López, también fue cesado Sánchez. En estos últimos ocho meses, Peñarol no tuvo a un director deportivo –un puesto clave– que acompañara a José Brancato –con vasta experiencia en ámbitos organizacionales–. Ahora, con el nombramiento de Saralegui, llegó Darío Rodríguez a ese puesto. Allí se dio demasiada ventaja para ser un club grande que en el resto, ha mostrado una gran mejora en lo organizativo y en profesionalismo respecto a los estudios que existen por parte de nutricionistas y preparadores físicos de cada uno de los futbolistas. 

La parte económica

No hay organización en el mundo que no haya sido afectada por el covid-19. Peñarol bajó su presupuesto, pero le faltaron muchos ingresos. Se hizo el esfuerzo por llegar a un acuerdo con los jugadores quienes legítimamente reclamaban el pago de salario. En el club son conscientes de que si bien se trasladaron obligaciones para el año que viene, también se dejan ingresos.

Según informaron distintas fuentes del club a Referí en mayo pasado, el próximo consejo directivo de Peñarol heredará deudas de más de US$ 6:000.000 con jugadores y técnicos. A la deuda de US$ 2.800.000 por salarios impagos de la actual gestión hasta el momento, se agregarán US$ 2.600.000 de los salarios julio-diciembre 2020, prometidos para pagar desde enero 2021, y otras deudas contraídas.

Como ha sido en toda la vida económica del club, administraciones posteriores pagan deudas de administraciones anteriores. Esto ha sido una lógica del mundo del fútbol uruguayo en los últimos años.

La administración de Barrera terminó de pagar los haberes del técnico Pablo Bengoechea, y de los exfutbolistas Marcelo Zalayeta y Antonio Pacheco, quienes no participaron durante esta administración

A su vez, como informó Referí, se le abonó una deuda de 2017 al expresidente Damiani por US$ 3.400.000, y aún se le adeudan los terrenos en los que se construyó el Estadio Campeón del Siglo.

Los números oficiales del club al 30 de noviembre del año pasado, dieron como resultado que el pasivo bajó US$ 2.500.000 y el activo subió US$ 10.000.000. El resultado del ejercicio fue de US$ 5.700.000.

En cuanto a lo que se prevé como entradas para el año que viene, queda un contrato con Antel mejor que el que se tenía hasta ahora, un ingreso por indumentaria de esponsoreo con Puma que esta administración la deja a la que viene, aunque, una vez más, para que haya equilibrio, entienden que tiene que haber transferencia de algún jugador el año próximo. El funcionamiento de los clubes depende también de las transferencias en el fútbol uruguayo, es casi la única forma de subsistir.

En términos económicos, la futura administración recibirá un club en las mismas condiciones que la recibió esta administración, según le comentó Alfie a un dirigente que habló con Referí.

Por su parte, en materia logística, empezaron los movimientos de tierra y se terminó de pagar los terrenos para la futura Ciudad Deportiva. Las obras para la construcción de canchas a metros del Estadio Campeón del Siglo por ahora se pararon por la pandemia y esto generará un master plan de acciones que continuará la próxima administración. A su vez, se inauguró el gimnasio de alto rendimiento en Los Aromos.

Así han sido los vaivenes de Barrera desde que asumió en diciembre de 2017 a esta actualidad a la que aún le restan tres meses más de mandato.

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