Hace tiempo que las pintadas con la consigna “yanquis go home” o “fuera yanquis de América Latina” empezaron a escasear en los muros del país. También las referencias al imperialismo de Estados Unidos han perdido pie en el debate político. Sin embargo, en los últimos días el Partido Comunista Uruguay0 (PCU), es decir, el partido más proclamadamente antiyanqui del sistema político, debió salir a correr de atrás al Partido Nacional cuando desde esas filas se cuestionó el acuerdo entre el gobierno de Barack Obama y el de José Mujica para recibir presos de Guantánamo.
La razón que encontró el PCU para proclamar su tradicional postura con los gringos del norte fue una serie de reuniones que mantuvo la embajadora Julissa Reynosso con los candidatos presidenciales para proponerle a Uruguay la integración a un acuerdo de libre comercio con los países del pacífico. Pero esos encuentros ocurrieron hace más de 15 días.
La que está más fresca es la ofensiva nacionalista contra la llegada de los presos de Guantánamo y sus referencias críticas para con los Estados Unidos.
El miércoles 25 durante una recorrida por San José, el candidato presidencial nacionalista Luis Lacalle Pou contó que la embajadora Reynosso se había comunicado con él para saber su postura sobre la llegada de los prisioneros. “¿Por qué no los reciben ustedes?”, fue la respuesta de Lacalle Pou.
En la gira, el líder blanco comentó que la embajadora le dijo que el Parlamento estadounidense no permitía esa solución. “¿Y como no pueden recibirlos nos los mandan a nosotros? Así no. Quedar bien con Estados Unidos así, no”, dijo Lacalle Pou.
Según la empresa Cifra, la postura del candidato blanco sintoniza con lo que piensa la mayoría de los uruguayos. Una encuesta publicada en julio en el semanario Búsqueda señaló que el 30 % de los uruguayos consultados dijo que le parece “positivo” que Uruguay reciba a presos de la cárcel ubicada en una base militar estadounidense en la isla de Cuba y que el presidente Barack Obama planea cerrar a la brevedad.
Pero el 50 % de los encuestados dijo que la idea es “negativa”, y el 20 % restante afirmó que no tiene postura tomada o prefirió mantenerla en reserva.
Asimismo, el candidato blanco a la vicepresidencia Jorge Larrañaga exhortó el lunes 29 en un acto de la lista 33, a que su rival frenteamplista Tabaré Vázquez responda públicamente si apoya el acuerdo del gobierno de Mujica con Estados Unidos
Ayer Vázquez respondió en radio Sarandí que la decisión de Mujica es un “acto humanitario por la positiva”. Larrañaga consideró que la respuesta no fue suficiente, y reclamó detalles sobre el marco jurídico del acuerdo, y que se informe a los partidos de la oposición en el Parlamento. “Es muy parcial su respuesta. Vázquez le debe favores a (George) Bush”, comentó Larrañaga a El Observador. “El gobierno de (Michelle) Bachelet en Chile no aceptó los presos, y en Uruguay ni siquiera hay coincidencia en el partido de gobierno, porque el Partido Comunista habló de pacto yanquie”, agregó el líder blanco.
Comunistas
Es en esa circunstancia que el lunes 29 el Partido Comunista emitió un comunicado acusando al gobierno de Estados Unidos de meterse en la campaña electoral uruguaya por andar ofreciendo acuerdos comerciales con otros países.
Los comunistas aprovecharon para marcar su posición contraria al Trans Pacific Partnership (TPP), sigla en inglés del acuerdo de libre comercio que fue firmado en 2005 por Chile, Nueva Zelanda, Singapur y Brunéi, pero al que ahora están a punto de sumarse Estados Unidos, Japón, Australia, México, Canadá, Perú, Vietnam y Malasia. Firmar el acuerdo implicaría en la práctica un TLC con todos esos países.
“El TPP es una nueva iniciativa de EEUU para asegurar el dominio de los mercados de la región y del mundo y fundamentalmente dinamitar los procesos de integración política y económica del continente y las economías emergentes expresadas fundamentalmente en los países que integran el Brics”, dicen los comunistas en el comunicado firmado por el Comité Ejecutivo Nacional.
A esta altura, resulta difícil determinar si son los blancos o los comunistas los que tienen la peor relación con la embajada de Estados Unidos. Es así que en setiembre del año pasado cuando Reynosso anunció su apoyo a los ataques militares a Siria, el diputado blanco Pablo Iturralde se preguntó: “¿Qué se piensa? ¿Que porque tiene un airecito progre, va a los boliches a tomar una copa y le gusta el candombe, podemos perdonarle todo? Es una típica imperialista”, dijo Iturralde.
Reynosso tiene una muy buena relación con el presidente Mujica y es habitual concurrente a los asados en el quincho de Varela.