1 de julio de 2023 5:00 hs

Cómo utilizamos el lenguaje está directamente vinculado con cómo nos relacionamos en sociedad, por ende, también con la búsqueda de la igualdad y equidad de género. Y en el ámbito de los negocios y las leyes hay dos conceptos jurídicos que esconden una desigualdad entre hombres y mujeres, y también entre quienes tienen hijos y no en el lenguaje: “buen hombre de negocios” y “buen padre de familia”.

“Buen hombre de negocios” es un concepto jurídico establecido en la Ley 16.060 de Sociedades Comerciales; mientras que “buen padre de familia” está incluido en el Código Civil. Y ambos refieren a estándares de conducta.

Según el artículo 83 de la Ley 16.060, el concepto “buen hombre de negocios” define que los administradores y representantes de la sociedad que esté en el contrato “deberán obrar con lealtad y con la diligencia de un buen hombre de negocios”. Pero ¿qué significa ser un “buen hombre de negocios”? y ¿por qué se define al hombre como único sujeto de la negociación?

Profesionales del mundo de los negocios y el derecho civil y comercial hablaron con Café & Negocios acerca de estos conceptos y de qué se puede hacer para crear un sector más equitativo.

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Ética en los negocios

Anabela Aldaz, abogada, vicepresidenta de la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay y ex presidenta de la Organización de Mujeres Empresarias, Ejecutivas y Emprendedoras del Uruguay (OMEU), explicó que el “buen hombre de negocios” hace referencia a una persona que tiene ética en los negocios y en lo profesional; mientras que la expresión “buen padre de familia” habla de la responsabilidad y la culpa que afronta quien firma un contrato. Este último refiere a "una persona media, prudente, con cuidados, pero no importa si es padre, madre o tiene familia. El concepto es arcaico”, dijo.

El concepto “buen hombre de negocios” está vinculado al área comercial, se incluye en el Código de Comercio y en la Ley de Fideicomisos, y si bien en términos de lenguaje no incluye al género femenino al decir “buen hombre”, no es un término sacramental, detalló. Es decir, puede cambiarse la palabra “hombre” por persona o “individuo” sin que su significado legal cambie.

Alfredo Frigerio, abogado Senior del estudio Bragard, explicó que este término, al igual que el de "buen padre de familia", refiere a un estándar de conducta.

Términos como esos sirven para comparar la actuación de una persona –ante una irresponsabilidad– respecto a cómo se hubiera comportado alguien razonable, indicó.

¿Qué es un “buen padre de familia"?

Mientras en el concepto anterior se podría cambiar la palabra “hombre” sin alterar el significado a nivel jurídico, en el caso del “buen padre de familia” eso no sucede.

En la ponencia “El estándar de la culpa civil desde la perspectiva de género” del Instituto  de Derecho Civil de la Universidad de la República (Udelar) se detalla que un principio básico del derecho es que para que una persona sea protegida por el derecho debe actuar de una manera diligente, lo que –en el ordenamiento legal uruguayo– se estandariza bajo las características de un “buen padre de familia”. ¿Qué significa eso? Que la persona actuó de manera prudente y cuidadosa.

Frigerio detalló que existen dos tipos de obligaciones en los contratos uruguayos, la obligación de medio y la de resultados. En la primera, la persona se obliga a hacer todo lo posible para lograr un resultado (aunque no lo logre); y en la segunda se obliga a lograr un resultado concreto.

Cuando se utiliza el “buen padre de familia” se miran las obligaciones de medio bajo un estándar de diligencia de una persona media, es decir, se trata de ver si la persona hizo todo lo posible por lograr algo, como lo haría alguien que no es ni excesivamente cuidadoso ni excesivamente descuidado, comentó.

El abogado aseguró que “hoy, de buen padre tiene solamente el nombre. No creo que ningún abogado o juez piense (cuando usa este concepto) solo en un hombre que tenga hijos”.

Cambiar las leyes

Frigerio destacó que si bien ambos términos legales tienen derivaciones que pueden hacer que algunas personas se sientan excluidas (mujeres o personas sin hijos), en la práctica “al analizar un caso nadie va a mirar si una mujer tiene hijos o no, o si está casada o no. Esas cosas quedan por fuera del estándar”.

Según dijo, no es muy habitual que aparezca el concepto “padre de familia” en los contratos. Lo más común es que en los contratos se especifique que la persona tiene una obligación de medios, ya que con eso es suficiente para que la culpa se analice mediante ese estándar.

En 2021 ese instituto de la Udelar presentó un anteproyecto de ley en la Comisión de Equidad de Género del Senado con el objetivo de cambiar el concepto “buen padre de familia” por la expresión “persona media, prudente y cuidadosa”. Pero, según confirmó a Café & Negocios Cristina Mangarelli –decana de Derecho en el momento del desarrollo del proyecto– luego de la presentación del mismo no han tenido noticias de avances en el mismo. Según supo El Observador, desde noviembre de ese año el proyecto quedó sin movimiento.

Aldaz explicó que cambiar ese concepto no es algo fácil y debe hacerse de forma muy cuidadosa para que cualquier reforma del concepto no impacte inconvenientemente con otra cosa que no se quiera modificar, sobre todo lo que tiene que ver con el término "culpa", vinculado al de responsabilidad.

“Hoy por hoy son conceptos retrógrados, discriminatorios en los planos de hombre o mujer o persona con o sin familia. Son conceptos anacrónicos. Pero entiendo que para sustituirlos hay que buscar términos adecuados que no modifiquen el concepto de culpa, para no alterar la forma en que los jueces interpretan hoy la culpa y no generar inconvenientes, para que cuando tengan que resolver no tengan dudas”, agregó.

Para ejemplificar eso Frigerio analizó un posible caso. Si una persona toma tres vasos de cerveza, se sube a un auto y maneja a 120 km/h por la avenida 18 de Julio, tiene un accidente, lastima a alguien y termina en un juicio, su comportamiento se analizará bajo el concepto “buen padre de familia”, ya que se estudiará el accionar analizando la culpa en cuanto a la responsabilidad, y se argumentará que no actuó con diligencia.

Perspectiva de género

Fernanda Castellanos, directora ejecutiva de OMEU, sostuvo por su parte: “Las leyes tienen que incorporar la perspectiva de género, porque son las que regulan el comportamiento de las personas, y mientras las leyes no incorporen a las mujeres en todo lo que tiene que ver con estos temas no vamos a cambiar realidades y siempre vamos a estar excluidas”.

 

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