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Chat GPT y nuestra eterna falta de imaginación (y de preparación)

Si hay una enseñanza que deberíamos incorporar con este avance es que deberíamos estar mejor preparados para el cambio
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18 de febrero de 2023 a las 05:03

La mayoría de los humanos tenemos limitada capacidad para imaginar qué pasará en el futuro cercano, a pesar de que las líneas están trazadas, los aciertos y errores identificados y analizados, y los “avances” siguen avanzando. La inauguración de la era de la computación, que es anterior a mediados del siglo XX pero que para marcar una fecha caprichosa ubicaremos poco antes de la Segunda Guerra Mundial, generó una catarata de de descubrimientos que, en su mayoría, cambiaron nuestras vidas radicalmente, desde el trabajo hasta el estudio, pasando por nuestro tiempo libre y nuestras relaciones afectivas.

Sigo con ojo analítico el avance de la tecnología de los últimos 20 años y, aún así, me asombro cuando surgen movidas como la de Chat GPT, un prototipo de chatbot de inteligencia artificial desarrollado en 2022 por OpenAI que se especializa en el diálogo y que puede desarrollar tareas tradicionalmente asociadas con el "trabajo del conocimiento", es decir al trabajo que por ahora solo podíamos hacer los humanos.

Para quienes escuchamos el sonido que hacía el módem para conectarse a internet, para quienes cambiamos horas de biblioteca por horas de lectura online de esos mismos libros, para los que sonreímos embobados con el primer celular, aunque fuera un ladrillo, no debería resultar tan inesperado que una inteligencia artificial pueda escribir un cuento (y un poema), pueda escribir código, redactar un contrato u otro tipo de documento legal y responder consultas de servicio al cliente sin monosílabos. Y que pueda hacerlo con y sin errores, dependiendo de las fuentes en las que se base. Casi casi como nos pasa a los humanos.

Desde hace poco más de dos meses (Chat GPT fue lanzado a fines de noviembre de 2022), el mundo debate cuántos puestos de trabajo se perderán porque los podrá hacer una IA (inteligencia artificial), cuánto más o menos aprenderán los estudiantes que ahora pueden copiar ensayos enteros o párrafos muy bien escritos, mientras que los profesores casi no tienen herramientas para chequear el plagio. Estos son solo algunos de las interrogante que se abren con el desarrollo exponencial de una tecnología que ya venía creciendo y que experimentamos todos los días cuando usamos un celular, cuando vemos la película recomendada por una plataforma de streaming o cuando aparece un posteo en Instagram sobre dolor de cabeza, unos segundos después de que hayas dicho que tenés dolor de cabeza. 

Desde hace tiempo todo lo que nos rodea deriva de una u otra manera de iteraciones de IA y, sin embargo, desde hace dos meses parece que el mundo se dio vuelta, que nos quedaremos sin trabajo, que las noticias las escribirá un robot y que los estudiantes estarán condenados a copiar y pegar sin que nada se les pegue en sus cerebros. Chat GPT es un avance infernal de la IA, pero no es milagroso. Los cambios que ya sabíamos que se venían, ahora se producirán y, en la mayoría de los casos, nos encontrarán desprevenidos. No todos los cambios serán catastróficos. Algunos incluso pueden ser muy beneficiosos.

Si hay una enseñanza que deberíamos incorporar con este avance es que deberíamos estar mejor preparados para el cambio y más cuando sabemos con certeza que se viene. En Uruguay, y en muchos países del mundo, la forma en que se educa formalmente a niños y adolescente no ha cambiado en sus esencia en un siglo, o más. En Uruguay no podemos ponernos de acuerdo ni siquiera sobre una reforma de la educación que cambie algunas de las reglas de juego para adaptar la forma de transmitir saberes para que lleguen, mejor, a mentes cuya lógica de pensamiento es distinta a la de generaciones recientes. No pensaba igual yo, que tenía tele, tocadiscos, walkman, VHS y algún tipo de videojuego rudimentario, que como piensa mi sobrina que vive rodeada de celular, tableta, algoritmos, Alexa, Google, YouTube y todos los etcéteras que te imagines.

Cuando viajábamos en los 90 ya no usábamos los mapas de papel “de los de antes” pero tampoco teníamos Google Maps o Waze en tiempo real. Existía un Google Maps que visto desde ahora era rudimentario, pero que nos cambió la vida. Cuando llegabas a un país desconocido ya tenías un recorrido (impreso en papel) hacia el hotel o lugar al que te dirigías, incluso con instrucciones para manejar hasta allí. 

En 30 años ese sistema rudimentario evolucionó hasta el punto de que se convirtió en una herramienta mejorada que nos dice qué calle tomar para evitar un trancazo de tránsito o a qué velocidad ir para que no te multe la cámara de la Rambla; pero este fue solo uno de los cambios que generó la tecnología, el más obvio. También cambió la forma en que nos transportamos y la forma del negocio del transporte, porque Uber y Cabify, por ejemplo, no existirían sin los sistemas de mapas online en tiempo real. 

Por ahora solo podemos imaginar qué puestos de trabajo se perderán, aunque también deberíamos imaginar cuáles surgirán a partir de Chat GPT. ¿Qué nuevos modelos de negocio se desarrollarán para aprovechar esta tecnología que seguirá avanzando tan pero tan rápido que es probable que nos sigamos perdiendo las novedades?

Pero además no es solo ChatGPT la IA que nos dará vuelta la tortilla; desde hace más tiempo aún podemos usar DALL-E (de la misma empresa que desarrolló ChatGPT), una herramienta que genera imágenes tan hermosas, tan desconcertantes o tan obvias como habilidad e imaginación tenga el usuario para alimentar al sistema con lo que quiere que dibuje o diseñe. ¿Contrataremos menos diseñadores gráficos e ilustradores, lograremos mejorar los PPTs generalmente muy feos que hacemos los que no sabemos de diseño? Parecería que nada cambia, pero el hecho de que ahora cualquier persona pueda generar dibujos y manipular imágenes, tendrá un impacto fuerte en la economía. 

A no engañarnos: las personas y empresas que entiendan la importancia de este cambio, y actúen primero, tendrán una gran ventaja, porque ChatGPT es solo el primero de muchos chatbots similares que pronto estarán disponibles, y cuya capacidad será cada vez mayor en menos tiempo. A no engañarnos: esta sistema puede parece tonto y torpe pero también somos nosotros, quienes le pedimos que haga tal o cual cosa, los tontos y torpes. Es cierto que sigue teniendo gruesos errores y hasta manipulaciones groseras, pero -a diferencia de tantos humanos- la IA no suele tropezar dos veces con la misma piedra. Aprende. 

Mientras escribía esta columna le pedí lo siguiente: “Escribe por favor un ensayo corto sobre cómo Chat GPT cambiará la educación”. Me devolvió seis párrafos bien redactados, con algunas repeticiones innecesarias de palabras pero con una estructura sólida en la que lista los cambios para la educación en cinco principales. 
Entre las ventajas (son todas ventajas en este ensayo de Chat GPT, no menciona “contras”), menciona que puede “ayudar a los estudiantes a mejorar su capacidad de escritura”, para lo cual solo deben “ingresar una oración o un párrafo en el modelo y recibir sugerencias sobre cómo mejorar su gramática, ortografía y estilo”. También destaca su utilidad como herramienta para estudiantes e investigadores, que pueden preguntar y recibir respuestas en segundos. “El modelo también puede analizar grandes cantidades de datos para identificar patrones y tendencias en la investigación”. Además, dice Chat GPT sobre Chat GPT, puede ser útil para la enseñanza de idiomas. “Los estudiantes pueden practicar su pronunciación y gramática (...) Chat GPT puede proporcionar retroalimentación en tiempo real y adaptarse a las necesidades y habilidades de cada estudiante.

También hay contras, y la principal en la que puedo pensar rápidamente, es que los educadores -en su gran mayoría- no están preparados para interactuar ni con la IA ni con alumnos que necesitarán unos pocos minutos para entender cómo usarla bien y cómo usarla mal. Sin embargo, son los educadores los que posiblemente tengan el criterio para discernir qué datos son correctos, cuáles deben ser confirmados y qué manipulaciones está reproduciendo el sistema, que se alimenta de sitios web e información de uso público que también manipula.

Mientras tanto, le pedí a Chat GPT que mejorara el ensayo eliminando tantas repeticiones de palabras. “¡Por supuesto! A continuación, presento una versión mejorada del ensayo con el objetivo de reducir la repetición de palabras”. La versión estaba bastante mejor.

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