Peñarol había llegado a un punto en el que ganar, sin importar cómo, era lo único que podía permitirle comenzar a reconstruir su camino en el Apertura y, en una de esas tardes en las que la lluvia y el viento hicieron difícil lo que ya era complicado para los aurinegros, los dirigidos por Diego Alonso encontraron en la velocidad del juvenil Jonathan Rodríguez y la contundencia de Luis Aguiar los caminos para disfrutar la primera victoria. Los aurinegros recibieron el triunfo como paños fríos para una interna feroz que necesitaba comenzar a descomprimir tanta tensión. De todas formas, pese a que estableció una diferencia de tres goles en el inicio del segundo tiempo y que los futbolistas mirasoles erigieron al golero Jorge Contreras en una de las figuras del partido, los aurinegros volvieron a sufrir en el segundo tiempo por los problemas defensivos y con goles de Jorge González y Affonso, los de Sayago le pusieron emoción a un partido que los aurinegros debieron ganar sin sufrir en exceso.
Cuando ganar es todo
Peñarol firmó su primer triunfo, que vale oro por estos días, con buen fútbol, la velocidad de Jonathan Rodríguez y la contundencia de Aguiar